El documental Inside Job (2010), de Charles Ferguson, sobre la causas y las consecuencias de la crisis económica mundial, deja un buen sabor de boca, a financieros desvelados en sus robos y engaños, a políticos que lo han permitido y lo permiten, y el ligero toque de la rabia que despierta conocer una verdad tan evidente como que la avaricia de los bancos la pagan los demás, los ciudadanos que no disfrutaron ni vieron beneficios ni antes ni después del estallido de la burbuja inmobiliaria. Ahí van mis impresiones sobre este documental, de una claridad activista:
1. El documental se compone de buenas entrevistas, buenas imágenes de archivo y de escenarios de los extremos del capitalismo y una soberbia..
narración que enhebra fuentes y datos irrefutables. Se disfruta, no se hace pesado, pese a la cantidad de datos financieros expuestos. Hay un esfuerzo notable en el film por hacer didáctica de la economía, y es de agradecer. En ocasiones emociona comprobar cómo un puñado de hechos, objetivos y públicos, pone en aprietos a más de un financiero arrogante.
2. El otro día escuché en la manifestación de Juventud sin futuro el lema que describe esta crisis: "Privatizar las ganancias, socializar las pérdidas". El domingo pasado leí exactamente las mismas palabras en un artículo que no firmaba ningún antisistema, sino Joseph Stiglitz. Inside Job no hace más que desplegar esa misma tesis: los bancos de inversión se hicieron ricos desentendiéndose de los riesgos; cuando la catástrofe sucedió, apelaron a las ayudas públicas, sin dejar, en ningún momento, de pagar primas y salarios de vértigo a sus directivos.
3. Aterra ver cómo las causas que desencadenaron la crisis financiera de Wall Street coinciden peligrosamente con las mismas causas latentes en la crisis económica española: excesivo crecimiento de los préstamos hipotecarios; burbuja en los precios inmobiliarios; excesiva deuda privada o apalancamiento de los bancos.
4. Lo que más me impresionó es la síntesis de las dos únicas respuestas que ha tenido el ciudadano norteamericano frente a los años de supuesta bonanza económica: un aumento de las horas laborales, lo que ha repercutido en el reparto del empleo y en su calidad; y un aumento del endeudamiento por parte de las familias, muchas veces para costear el seguro de sanidad, la educación o la vivienda. Los bancos se alimentan de una población a la que de algún modo condenan a endeudarse para vivir.
5. La desregulación bancaria, la falta de control político y, en definitiva, la codicia de banqueros y políticos, ha generado una crisis sistémica que golpea a los más débiles ni entiende de compensaciones sociales. Ningún gobierno quiere enfrentarse al hecho de que ciertos comportamientos financieros fueron delictivos, fraudes económicos y sociales. ¿Para cuándo un juicio a los culpables de la especulación y a la servidumbre política que lo permitió?
6. Curiosamente, la conclusión de este documental, tan políticamente correcto y formal en sus maneras, es la misma que la de las palabras del último portavoz de la plataforma de Juventud sin futuro, lema de la manifestación:
La lucha es
el único
camino

