Novela: ‘Parole, parole’ (Ion Arretxe)

Portada de 'Parole, parole'¿Cómo revivir el pasado? No me refiero a relatar simplemente un acontecimiento ambientado en otra época, sino más bien al intento de poner en pie un largo periodo de tiempo y vivencias, y hacer que el lector se sumerja en él y se aproxime al sentimiento que todo ese transcurrir produjo en el personaje o en autor.

Este es el reto que afronta Ion Arretxe en su novela ‘Parole, parole. Una infancia en Rentería‘ (Ediciones El Garaje. Madrid, 2103) que trata de su experiencia de la vida durante los años que median entre los inicios escolares y la adolescencia.

En esta misma situación muchos autores han optado por   relatar uno o varios acontecimientos centrales, traumáticos o al menos muy significativos, que han marcado esa vida infantil. En otros casos el autor desarrolla un relato detallado, biográfico, de todo lo ocurrido. Frecuentemente es la voz adulta la responsable del relato.

En el caso de Parole, parole, la experiencia del lector es muy distinta pues se encuentra con un conjunto de breves fragmentos -desde una frase a un párrafo pequeño- de temas variados: pequeñas anécdotas, chistes, canciones, acertijos, poemas, anuncios publicitarios, letreros…, o sencillas enunciaciones de un hecho o un pensamiento.

Lo que más me gustaba del NO-DO eran los reportajes sobre inventos raros, o sobre las heroicidades de los niños de la Operación Plus Ultra, o sobre la carrera especial.

Para que nadie descifrase nuestros mensajes secretos teníamos que inventar unas claves tan enrevesadas que, al final, ni nosotros mismos éramos capaces de descodificarlos.

Cuando murió Franco, nos dieron tres días de fiesta. A la vuelta de aquellas minivacaciones nos cambiaron el profesor de gimnasia, y al teniente Saldaña nunca más lo volvimos a ver.

Según avanza la lectura, vemos que algunos temas retornan, sin indicación temporal, ligeramente modificados a veces: pequeños misterios infantiles que se van resolviendo (el significado de una palabra, el sentido de una acción o lugar…), juegos nacen y pasan de moda, lugares se transforman, surgen preguntas, respuestas y luego nuevas respuestas y más preguntas. A veces los temas confluyen en un chispazo de intuición o de humor.

Sin cronología explicita, es la propia evolución de los temas, la aclaración de misterios, los cambios en los personajes…; lo que nos hace sentir el paso del tiempo. También el tipo de actividades va variando con el transcurrir, denotando la evolución de los personajes. Y, en el mismo sentido, la suave modificación de los escenarios: primero la escuela o la casa. Al final, más la calle, el centro del pueblo e, incluso los viajes a otros lugares.

Este método, digamos impresionista, va creando un red tupida de palabras -las ‘parole’ del título- que son en realidad la materia bruta del recuerdo, sin trama, asociadas por su propia dinámica o por el capricho de la mente. Así vemos esa ‘Infancia en Rentería’ formarse ante nosotros como una madeja de palabras que se va tejiendo, espesando y mutando a golpe de recuerdo.

El lenguaje es sencillo, poco literario (es el niño el que habla) y lleno de humor en las anécdotas infantiles. Otras veces nos sorprende la poesía de algunos fragmentos, como en la greguería de este ejempo:

Los agujeros de la nariz son los ojos de los muertos.

Arretxe no nos ‘cuenta’ lo que pasó, sino que nos lo muestra directamente abriendo ante nosotros un extenso y emotivo album de recuerdos. Es la gran virtud de un libro que se lee con ligereza y alegría. Con todo, cabe esta duda: ¿Tendrá la obra la misma efectividad en quién no comparta esos mismos recuerdos (como sí ocurre en buena medida a quien esto suscribe)? Suele decirse que profundizando en lo local, en lo particular e individual, se alcanza lo universal. Esta ocasión parece apropiada para comprobarlo.

Por último podéis ver aquí 20 min. de la divertida presentación del libro realizada por el autor en la propia Rentería.

 

 

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