‘Watchmen’ (Z. Snyder): Variaciones sobre el individualismo

Zack Snyder, el director, mostrando un cartel de Watchmen

Como tributo a mi juventud comiquera corro -con Raúl Cazorla- a ver la película Watchmen (Zack Snyder), basada en la novela gráfica del mismo nombre, aparecida a finales de los años ochenta y firmada por el excelente guionista Alan Moore.

La película

La adaptación del cómic a su versión cinematográfica me ha parecido más que correcta. El tono general es el mismo; la ambientación, los escenarios y objetos… totalmente logrados; los actores sorprendentemente parecidos a los originales dibujados por Gibbons… Incluso determinados episodios como el nacimiento del Dr. Manhattan, o las escenas en Marte, que se diría casi imposibles de reproducir en imágenes están absolutamente conseguidos.

A pesar de la duración (163 min.) la película se pasa en un suspiro: el ritmo es sostenido, a veces trepidante; hasta las partes poético-filosóficas (Dr. Manhattan) se integran sin dificultad. El final tiene un aceptable nivel de sorpresa y se entiende con claridad, dejando un buen sabor de boca.

¿La parte negativa? Hay un excesivo regodeo en la violencia intensa y detallada. Hoy en día no basta que el héroe noquee al villano: tenemos que ver a cámara lenta cómo se le saltan todos los dientes o apreciar con precisión de CSI los huesos rotos asomando por las heridas… Imagino que esa concesión a la estética imperante, junto con los efectos especiales, hace que una mayoría de espectadores quede satisfecha con el film a pesar de no entender demasiado de las sutilezas filosóficas…

La aventura

En un primer nivel de lectura, Watchmen es una historia de superhéroes. Lo particular del enfoque de Moore es mostrar el reverso de la moneda del ‘típico’ superhéroe, su lado humano, demasiado humano. Así pues vemos que entre el elenco de superhéroes aparecen e incluso abundan cuestiones como: alcoholismo, drogadicción, asesinato, el héroe se vende por dinero o es utilizado por el poder político, cobardía, bajas pasiones, malos tratos, violación, fascismo, agresividad injustificada, inmoralidad, egoísmo…

Aquí cabe preguntarse el para qué de unos justicieros de esta calaña, amén de al margen de la ley y con disfraces de dudosa estética… pero bueno, la existencia de los superhéroes es premisa de la historia, así que dejémoslo estar…

Por lo demás se halla en Watchmen todos los elementos que cabía esperar de un historia de superhéroes: amenaza de destrucción mundial, combates épicos, violencia considerable, líos entre los héroes, política ficción y realidades paralelas, la lucha por salvar al mundo…

La moraleja

Pero los anglosajones son expertos en deslizar discusiones morales de gran calado en medio de productos de entretenimiento masivos (ver el western, la novela y el cine negros…). Y el género superhéroes es especialmente propicio. En Watchmen lo que se trata es el gran tema de el individuo vs. la sociedad; es decir, el eterno conflicto entre los intereses personales, privados, afectivos y los imperativos de la colectividad, de lo estatal, de lo organizado y racional.

En torno a este tema se cristalizan, a mi parecer, tres posturas:

Rorschach

Aunque en una caracterización un poco ‘pasada’, representa la posición habitual del héroe americano. La ley (nacional e internacional) está bien, pero siempre llega un momento en que el héroe (o el país EEUU en el concierto internacional) se enfrenta a un mal que la justicia colectiva y organizada no puede manejar. Entonces el héroe debe dejar atrás la justicia oficial y seguir su concepto interno, individual de la justicia, hasta que el malo reciba su castigo con los máximos estragos físicos; preferentemente la aniquilación. Rorschach es un trasunto de Taxi Driver…

Esta filosofía resume la trayectoria norteamericana desde la ley de Lynch hasta la Guerra Preventiva. Es el policía que entrega su placa a su superior y sigue la investigación por su cuenta. El supehéroe, el vigilante que llega allí donde el juez no puede llegar. Es el detective privado (nunca mejor dicho) que actúa al margen o incluso en conflicto con la policía… El Rambo que actúa al margen de los ejércitos. Es el padre o el hijo o el esposo del asesinado o de la violada que luchará toda la película hasta obtener la venganza.

En fin, hemos visto miles de obras basadas en este mito fundacional norteamericano de la preeminencia de lo individual sobre lo colectivo. Y no solo ficción: el derecho a poseer y usar armas individuales para la defensa de la propiedad, es una plasmación muy real de esa filosofía.

Dr. Manhattan

Es un héroe que podríamos llamar spinoziano… Frente a la inmensidad del cosmos, nada humano es verdaderamente importante. Nos preocupamos de nuestros pequeños problemas porque no somos conscientes de la totalidad, de la que somos un pequeño engranaje sin un papel activo… Es el héroe postmoderno; carente de cualquier ideal es, por tanto, victima del conformismo y es utilizado por el poder para sus fines. Autoexiliado en Marte, permanece ajeno a los problemas humanos, como lo estaban los dioses según Epicuro. Su trabajo en la historia consistirá en ilustrar el descubrimiento del valor del individuo; otro mensaje caro al pensamiento norteamericano: en medio de la inmensa nada, que Juanito Pérez haya llegado a ser -partiendo de la primera ameba- precisamente Juanito Pérez, con todas su peculiaridades es un milagro tan grande que se transforma en base del compromiso y de la acción humana.

Ozimandias

Es el héroe extremadamente idealista (si bien no ‘humanista’) para quién es legítimo sacrificar a parte de los individuos en pro de un bien común superior. Por supuesto es el propio héroe quien decide cuál sea ese bien superior, por lo que en ocasiones puede conducir al Gulag, etc; podríamos calificarle en efecto de estalinista. Es la única forma retorcida en que la mentalidad norteamericana puede concebir lo colectivo; como imposición y sacrificio de la individualidad en la pira de lo estatal y común. Lo colectivo como acuerdo, como consenso, como colaboración… ni siquiera se contempla.

Como vemos, la película recorre distintas modulaciones (hay algunas más que no mencionamos) del tema individuo – colectividad: la colectividad corrompida que solo un guerrero super-moral puede limpiar… La individualidad como milagro a venerar… El individuo como ilusión, ya que no controla las causas que lo mueven… el sacrificio de lo individual para alcanzar la paz social…

¿Qué versión es la que gana? No lo diremos para no estropear el final… Si bien que la posición vencedora no sea la más típica en estos casos cinematográficos contribuye también a la originalidad de la película y a generar nuevas preguntas en el espectador.

 

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