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  <title>Archivo de Textos</title>
  <link>http://textos.elvarapalo.com/blog/</link>
  <description>De anteriores versiones de El Varapalo</description>
  <pubDate>Tue, 31 Aug 2010 13:26:45 +0200</pubDate>
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    <item>
   <title>La reivindicación espectacular [Hernán Elvira, 2001]</title>
   <description>
    &lt;div align=&quot;justify&quot;&gt;&lt;b&gt;Sobre la revolución en la era del &lt;i&gt;reality show&lt;/i&gt;. Por su actualidad ofrecemos este artículo tal y como apareció en el Varapalo en abril de 2001, eliminando sólo unas pocas líneas que hacían referencia específica al movimento zapatista&lt;/b&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;  &lt;/div&gt;  &lt;div align=&quot;justify&quot;&gt;Durante d&amp;eacute;cadas, la pretensión de todo descontento con la situación social o política de su país o de otros había sido la de &amp;quot;cambiar el mundo&amp;quot;. Se partía entonces de un análisis global de la realidad, se realizaba el dise&amp;ntilde;o de un modelo más perfecto de la organización humana y se iniciaban los pasos para lograr implantar ese modelo.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;  &lt;/div&gt;  &lt;div align=&quot;justify&quot;&gt;Los m&amp;eacute;todos se centraban en concienciar a la gente, a los trabajadores en general, de su situación y de la necesidad de derribar a cualquier precio las estructuras de poder a fin de sustituirlas por otras más acordes con la utopía que se anhelaba materializar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;  &lt;/div&gt;  &lt;div align=&quot;justify&quot;&gt; Dejemos de lado las virtudes y defectos de esta forma de pensar; lo que interesa constatar es la defunción de esta mentalidad revolucionaria muy activa el pasado siglo.&lt;br /&gt;  &lt;/div&gt;   &lt;p align=&quot;center&quot;&gt;&lt;img height=&quot;334&quot; border=&quot;0&quot; align=&quot;middle&quot; width=&quot;450&quot; vspace=&quot;9&quot; src=&quot;http://www.elvarapalo.com/ilustraciones/textos/laotracampanya.jpg&quot; /&gt;&lt;/p&gt;   &lt;div align=&quot;justify&quot;&gt; La actividad de los descontentos de hoy, de las víctimas de las injusticias de hoy, no solo no se propone la realización de un modelo de sociedad ideal, sino que ni siquiera sue&amp;ntilde;a con atacar al estado, a los órganos de gobierno. Tal es el cambio de nuestra ideología que si lo hicieran, y se valieran para ello del uso de las armas, nos parecerían oscuros conspiradores indignos de nuestra confianza, criminales inyectados de fanatismo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;  &lt;/div&gt;  &lt;div align=&quot;justify&quot;&gt; La victoria del estado es tan profunda que ni los que sufren situaciones dramáticas de pobreza y opresión se plantean atacarlo; antes bien se dirigen a &amp;eacute;l -como juez supremo de la realidad- para solicitar su reconocimiento, su admisión dentro del orden existente. Esta petición de reconocimiento se materializa en la reivindicación de &lt;b&gt;derechos&lt;/b&gt;. &lt;br /&gt;  &lt;/div&gt;&lt;br/&gt;&lt;div align=&quot;justify&quot;&gt;Los herederos del revolucionario Zapata solicitan hoy al estado que les reconozca sus derechos. Los emigrantes piden derechos, las mujeres exigen igualdad de derechos. Los homosexuales quieren tener derecho a casarse, los parados invocan el derecho al trabajo, el derecho a la vivienda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;/div&gt;  &lt;div align=&quot;justify&quot;&gt; No es la justicia, la libertad, la igualdad del mundo lo que importa si cada uno, con sus particularidades, ve reconocida su existencia, el derecho a sentarse a la mesa del estado. La &lt;b&gt;tolerancia&lt;/b&gt;, el gran valor de nuestros días, es la aceptación de que otro se integre a ese orden establecido que no cuestionamos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;/div&gt;  &lt;div align=&quot;justify&quot;&gt; Así como el estado ha alcanzado su universal aceptación como espectáculo y gracias al espectáculo, así tambi&amp;eacute;n sus hijos pródigos se valen de los m&amp;eacute;todos del espectáculo para lograr ser dentro del orden real. Las manifestaciones, las marchas, los encierros, los encadenamientos, las huelgas de hambre, las ocupaciones, las acampadas, los espectáculos mediáticos en general han sustituido con ventaja a la &lt;i&gt;toma de la Bastilla&lt;/i&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;/div&gt;  &lt;div align=&quot;justify&quot;&gt;  En la &lt;b&gt;reivindicación espectacular&lt;/b&gt; se ataca al estado con sus propias armas: ganandose la simpatía de los ciudadanos, de los votantes -mediante la producción de actos destinados a los medios de comunicación-, la minoría en cuestión adquiere visibilidad, es decir realidad. Ahora es evidente que esas gentes existen -las vemos en la pantalla- por lo tanto ha de reconoc&amp;eacute;rseles su derecho. Tanto más que su actitud es de pacífica y humilde petición y sus deseos sensatos y nada &amp;quot;revolucionarios&amp;quot;: más sueldo, un pasaporte, acceder a un consumo normal...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;/div&gt;  &lt;div align=&quot;justify&quot;&gt; Si el estado, si el gobierno, se niega al reconocimiento de la minoría, su propia valoración pública, su popularidad -que es su bien más preciado contabilizado en intención de voto- puede resentirse. Sólo falta vencer la resistencia de algunos sectores más retrógrados, buscar el momento más adecuado, la vía más rentable.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;/div&gt;  &lt;div align=&quot;justify&quot;&gt; Poco a poco (y dentro evidentemente de los límites impuestos por los intereses del sistema político y económico) los indígenas, las mujeres, los emigrantes, las minorías sexuales o &amp;eacute;tnicas irán conquistando sus derechos. Nuestro tiempo siente esa integración como justa y todos nos alegramos. Incluso los hombres que manejan el estado (aunque aleguen trabas prácticas o económicas) se verán impulsados a sentir con los demás y a proclamar en los medios la justicia de la reivindicación de derechos si no quieren verse barridos por la &lt;b&gt;opinión pública&lt;/b&gt;. Aquellos dirigentes que hayan comprendido mejor el funcionamiento de nuestra nueva mentalidad sabrán incluirse en el espectáculo, catapultarse como paladines de la justicia, como pacificadores, como artífices de la historia.&lt;/div&gt;&lt;div align=&quot;justify&quot;&gt;&amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;div align=&quot;justify&quot;&gt;(Hernán Elvira, 2001) &lt;br /&gt; &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;
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   <link>http://textos.elvarapalo.com/blog/politica/la-reivindicacion-espectacular-hernan-elvira-2001</link>
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      <dc:creator>textos</dc:creator>
      
    <category>Política</category>
         <pubDate>Sat, 19 Dec 2009 20:37:22 +0100</pubDate>
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    <item>
   <title>Introducción al régimen de representación en el cine actual</title>
   <description>
    &lt;p&gt;por &lt;strong&gt;Javier Gurpegui&lt;/strong&gt;. &lt;/p&gt;Con excesiva frecuencia, nos enfrentamos a los gustos del [público] desde unas posiciones cercanas a la alta cultura, poniéndonos de parte del supuesto &#039;buen cine&#039;, o del cine europeo, e incluso de los sesudos comentarios de los cineforum o de las tertulias Garci, éstas no tan sesudas.&lt;br/&gt;&lt;br /&gt;&lt;p /&gt;&lt;p&gt;Consideramos el cine como algo que nos hace &amp;quot;cultos&amp;quot;, de manera que cuando asistimos a las irregulares prácticas culturales de nuestros alumnos y alumnas, nos escandalizamos: &lt;i&gt;zapping&lt;/i&gt; compulsivo, gusto por el espectáculo sensorial, preferencia por las formas más degradadas de subcultura audiovisual (juegos de ordenador, vídeo-clips...), superficialidad de sus propias reflexiones... Nuestra postura, no va a ser &amp;quot;defender&amp;quot; esos hábitos, por considerarlos intrínsecamente &amp;quot;buenos&amp;quot;, por el hecho de que pertenecen a &amp;quot;su cultura&amp;quot;. Pero tampoco lo contrario. Aspiramos aquí a &amp;quot;comprender&amp;quot; la iconosfera en la que todos y todas vivimos, a establecer vínculos entre las costumbres del mundo adulto y las de los adolescentes... para terminar cayendo en la cuenta de que la realidad resultante no es divisible en blanco y negro, sino que domina la gama de los grises.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los apartados que se desarrollan a continuación vienen a ser como las estrellas de una nebulosa; un conjunto de constantes temáticas, formales o pragmáticas que no siempre &amp;quot;se cumplen&amp;quot; en todas las películas contemporáneas, pero que conforman entre todas un determinado clima, que se puede contrastar empíricamente acudiendo a los textos cinematográficos correspondientes. Parafraseando a Wittgenstein, aunque no siempre concurran simultánteamente, estos elementos configuran una especie de &amp;quot;aire de familia&amp;quot; de lo que podríamos denominar el actual régimen de representación. A veces encontramos un &amp;quot;tema&amp;quot; recurrente que adquiere una determinada importancia -la decepción, por ejemplo-, o un elemento formal -lo virtual- o incluso un elemento pragmático -que pone en relación el texto con el contexto, como la ironía-; y estos elementos no siempre &amp;quot;se cumplen&amp;quot;, pero como el parecido físico entre los parientes, asoman aquí y allá, formando una red de regularidades. Ya hora vamos a comentar alguno de los nudos de esta red.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;1.- La decepción.&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/a /&gt;En una escena de &lt;i&gt;La mirada de Ulises&lt;/i&gt; (&lt;i&gt;To vlemma tou Odyssea&lt;/i&gt;, 1995), su protagonista, un director de cine llamado &amp;quot;A&amp;quot; (Harvey Keitel) recorre los Balcanes, y a su paso resucita un siglo de desastres y convulsiones políticas: Grecia, Albania, Macedonia, Bulgaria, Rumania, Serbia... Una parte del viaje, de Constanza a Belgrado, se realiza en una barcaza que lleva una gigantesca estatua de Lenin rota en pedazos. Con esta imagen no querríamos contribuir a ese burdo anticomunismo tan frecuente en las tertulias radiofónicas. Antes bien querríamos constatar que este icono actúa como metonimia no sólo de la caída del muro, no sólo del descrédito divulgativo del marxismo, sino también del deterioro de los grandes relatos (&amp;quot;metarrelatos&amp;quot;, lo llaman los entendidos, es decir, relatos que explican los relatos) que hasta ahora explicaban lo que nos pasaba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;quot;Decepción&amp;quot; implica algo más que mero desánimo. Para que la decepción tenga lugar es preciso haber tenido previamente una ilusión, en los dos sentidos de la palabra. Como meta vital, y como encantamiento obnubila para nuestra vista una parte del mundo. La decepción como des-encantamiento, a su vez, posee una doble condición. Por un lado puede desembocar en la indiferencia alienante, en la inmovilidad conservadora, y aun reaccionaria; por otro, en la adquisición de un nuevo conocimiento acumulado, que nos ofrece una nueva perspectiva de lo que anteriormente sabíamos, o creíamos saber. La lucidez que algunos encontramos, por ejemplo en los personajes de Humphrey Bogart, tan sabios por la rentabilidad que han sabido sacar a sus fracasos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Qué tipo de decepción nos muestra el cine actual? Saliendo al paso de tanto &amp;quot;apocalíptico&amp;quot; en su denuncia sin matices del actual régimen de representación, me atreveré a decir que las dos. Tomemos, por caso, una película comercial que fácilmente nos puede pasar desapercibida:&lt;i&gt;La casa Rusia&lt;/i&gt; (&lt;i&gt;The Russia house&lt;/i&gt;, 1990), del grisáceo director australiano Fred Schepisi. Esta obra nos cuenta, con el telón de fondo de la &lt;i&gt;Perestroika&lt;/i&gt;, cómo Katia Orlova (Michelle Pfeiffer) se intenta poner en contacto con Scott Barley (Sean Connery), un editor inglés algo borrachín, para trasladarle el original de un libro que pone al descubierto la nula capacidad militar del entramado soviético. &amp;quot;Dante&amp;quot; (Klaus Maria Brandauer), el autor de las revelaciones, había conocido poco antes a Barley, durante una tertulia de intelectuales rusos en una &lt;i&gt;dacha&lt;/i&gt; retirada. Así se lo cuenta el editor a los esbirros del Foreign Office: &lt;/p&gt;&lt;blockquote&gt;--Creo firmemente en la nueva Rusia. Quizá ustedes no, pero yo sí. Hace veinte años era sólo una fantasía, hoy es nuestra única esperanza. Pensábamos que podríamos arruinarles apostando fuerte en la carrera armamentística, jugando con el destino de la Humanidad...&lt;br /&gt;--Barley, habéis estado jugando con la paz nuclear.&lt;br /&gt;--Tonterías, ¿qué paz? Pregúntenle a los checos, a los vietnamitas, a los coreanos, incluso a los afganos... Si existe alguna esperanza, es la de que todos traicionemos a nuestros países. Tenemos que salvarnos los unos a los otros, porque las víctimas son todas iguales. Nadie es más igual que otro. Nuestro deber común es comenzar la avalancha.&lt;br /&gt;--Un pensamiento heroico, Barley.&lt;br /&gt;--Cierto, hoy en día hay que pensar como un héroe. Así al menos puedes comportarte como un ser humano decente.&lt;/blockquote&gt;Como se ve, Barley hace gala de un sano escepticismo ácrata, en el que podemos reconocer alguna resonancia de las ideas de Walter Benjamin (&amp;quot;... las víctimas son todas iguales&amp;quot;). En un momento dado, se retira con Dante hasta un viejo cementerio en el que descansa el novelista autor de &lt;i&gt;El doctor Zhivago&lt;/i&gt;. Un suave travelling y una música de resonancias rusas nada exotistas subrayan adecuadamente la conversación: &lt;blockquote&gt;--Dante, amigo, vienes a presentar tus respetos al viejo Boris.&lt;br /&gt;--Boris Pasternak.&lt;br /&gt;--¿Crees que se habrá enterado de que ahora vuelve a estar permitido leerle?&lt;br /&gt;--Todas las víctimas son iguales. Nadie es más igual que otro.&lt;br /&gt;--Sí, bueno, pero unos escriben mejor que otros.&lt;br /&gt;--Resulta difícil odiar la tierra en la que uno nació. Desear su ruina y en su ruina discernir el Alfa del Renacimiento Universal.&lt;br /&gt;--¿Pasternak?&lt;br /&gt;--No, Pecherin, un poeta anterior. Pecherin entendió que es posible amar a tu país y a la vez odiar el sistema vigente.&lt;br /&gt;--Sigues su pensamiento.&lt;br /&gt;--Yo amo mi país.&lt;br /&gt;--Bueno, yo también... amo tu país. Y también el mío, razonablemente.&lt;br /&gt;--Para salvarlo quizás es necesario traicionarlo, ¿no? Porque tú y yo amamos la verdad.&lt;/blockquote&gt;&lt;i&gt;La casa Rusia&lt;/i&gt; es una película de narración estrictamente funcional y poco imaginativa, pero el protagonismo que alcanzan los actores, tanto en su estilo interpretativo, como en su apariencia física, y la poesía que subyace a la novela de John Le Carre en la que se basa, realzan la profundidad de un mensaje que podría no haber trascendido los límites del humanismo bienintencionado y políticamente descomprometido. La Perestroika ha sido utilizada en algunas películas -cfr. la tradicionalmente anticomunista serie de James Bond- de manera complaciente, para evidenciar el fracaso del proyecto marxista y exaltar los valores del &amp;quot;mundo libre&amp;quot;. Sin embargo, en &lt;i&gt;La casa Rusia&lt;/i&gt; el fracaso de los dos proyectos pone a los personajes en la tesitura de construir un sentido a la existencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;2.- El individualismo.&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hemos hablado de la decepción. ¿Decepción respecto a qué? En términos ideológicos, lo más frecuente es la decepción respecto al sistema, a la estructura, a un proyecto emancipatorio más o menos organizado para alcanzar una utopía, el mundo mejor de los imposibles. Por eso, una decepción respecto al Sistema desemboca con frecuencia en el refugio en el mundo interior, en lo intransferible, en lo individual. Con frecuencia sin sospechar, que esta individualidad que tan auténtica nos parece existe precisamente a través de ese entramado simbólico que nos proporciona la cultura, los intereses sociales o las ideologías. Pero el caso es que es mucho menos frecuente, al menos en el cine, que alguien se decepcione de la misma idea de individualidad. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hablando en estos términos, vamos a analizar un caso muy peculiar de refugio en los valores de la individualidad... para, a su vez, encontrar en él unas constantes ideológicas fácilmente reconocibles a lo largo de la Historia. Entre el público cinéfilo medianamente documentado, Sylvester Stallone no goza de muy buena reputación. Y ello resulta explicable, claro: nos podemos cuestionar tanto el bajísimo valor técnico y artístico de su trabajo como la ideología reaccionaria que transmite. Ahora, nos centraremos en lo segundo, entrando sobre todo a matizar una cuestión importante como es el origen y funcionamiento real de sus planteamientos. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Años después de ejercer de instructor de gimnasia de los hijos del Sha de Persia (Gubern, 1999: 56) y de haber rodado la película pornográfica &lt;i&gt;El semental italiano&lt;/i&gt; (&lt;i&gt;Party at Kitty and Stud&#039;s/The Italian Stallion&lt;/i&gt;, 1970), Stallone alcanza la fama con &lt;i&gt;Rocky&lt;/i&gt; (1976), de John G. Avildsen, película en la que interpreta a un desconocido y humilde boxeador italianoestadounidense enfrentado en un desigual combate con &amp;quot;Apolo Creed&amp;quot; (Carl Waters) campeón afroamericano respaldado por una impresionante mercadotecnia. Tras un combate en el que gana &amp;quot;moralmente&amp;quot; pero pierde por puntos, la película queda en suspenso hasta que el mismo Stallone dirige, como haría con el resto de la serie, &lt;i&gt;Rocky II&lt;/i&gt; (1979), en la que definitivamente vence a Apollo Creed. Años más tarde, en &lt;i&gt;Rocky III&lt;/i&gt; (1982) se enfrenta a otro afroamericano, el brutal Clubber Lang; tras perder el combate y morir de un infarto su manager judío, reaparece Apollo, que se presta a entrenarle, haciéndole ver la necesidad de luchar para salir del &lt;i&gt;ghetto&lt;/i&gt; como de la mediocridad de la vida muelle. Finalmente, en &lt;i&gt;Apolo IV&lt;/i&gt; (1985), un diabólico púgil soviético, Ivan Drago (Dolph Lundgren), mata de un puñetazo a Apollo, pero Rocky a su vez lo derrota espectacularmente enun combate celebrado el día de Navidad en Moscú.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En esta breve sinopsis de las andanzas de Rocky se pueden apreciar alguno de sus rasgos característicos de casi todos los personajes de Stallone. Se trata de un individuo injustamente maltratado por la sociedad y la suerte, poseedor de una fuerza física que será utilizada para salir de su penosa condición. Su condición de italiano le distancia tanto de los grupos de poder de la sociedad estadounidense, fundamentalmente WASP, como de los sectores más marginados, como los afroamericanos. De hecho, de éstos se ensalza la capacidad para &amp;quot;salir de la nada&amp;quot;, como ocurre con Apollo, pero se cuestiona que se rentabilicen su condición socialmente desfavorecida para alcanzar puestos de poder en una sociedad pretendidamente intercultural. Pero Stallone no representa un ganador prepotente, sino un perdedor que busca la redención, como se puede apreciar en el retrato físico que de él hace Román Gubern (1993: 53): &lt;blockquote&gt;&amp;quot;Sus ojos con el borde lateral externo ligeramente caído connotan victimismo, otorgando al personaje un aire mortificado. Su boca ladeada cuando se irrita expresa patetismo. Sus mandíbulas y mentón acusados indican determinación. Su nuez acusada indica virilidad. Y su torso y bíceps acentuados son característicos del atleta. Había que añadir todavía los signos del sadismo sobre su piel (la sangre en Rocky y las cicatrices en Rambo) para configurar un personaje troquelado para el melodrama, pese a que su hieratismo parece negar la desbordante retórica corporal que suele ser propia del melodrama.&amp;quot;&lt;/blockquote&gt;En &lt;i&gt;Acorralado&lt;/i&gt; (&lt;i&gt;First Blood&lt;/i&gt;, 1982), un ex-combatiente del Viet-Nam, John Rambo, toscamente ataviado con una guerrera que lleva una bandera americana zurcida, llega a un lugar irónicamente llamado Hope (‘esperanza’), para encontrarse con un compañero de armas que ha muerto de un cáncer provocado por en &lt;i&gt;napalm&lt;/i&gt;. Cuando sale del pueblo, es abordado por un &lt;i&gt;sheriff&lt;/i&gt; brutal (Brian Dennehy), que le anima a partir cuando antes: &lt;blockquote&gt;&amp;quot;Te diré la verdad: a los vecinos de este pueblo no nos gustan los tipos como tú. No queremos vagabundos, porque en cuanto te descuidas un poco se te llena el pueblo de gentuza. Además, a ti no te gustaría. Es un pueblo muy tranquilo. Seguro que te parecería aburrido, pero a nosotros nos gusta así. Y a mí me pagan para que siga así (...). Si quieres un consejo de amigo, córtate el pelo y date un baño&amp;quot;. Ante esta provocación, John decide volver al pueblo, donde es arrestado, y sometido a humillaciones y a una brutal paliza en la comisaría. Los comentarios de los policías son interesantes: &amp;quot;De lo que se entera uno ¡Si es un soldadito! Rambo. Rambo, John. ¿No quieres hablar conmigo? Te prometo que me hablarás, soldado. Me estás empezando a caer gordo. Mucho&amp;quot;.&lt;/blockquote&gt;La tensión se acumula porque los golpes hacen recordar a Rambo las torturas que sufrió a manos del vietcong, y finalmente se acaba revolviendo contra sus agresores y escapando hacia las montañas. Durante la persecución, en la que participan centenares de policías -como es costumbre en el cine estadounidense-, hace acto de presencia el Coronel Troutman (Richard Crenna), un antiguo superior de Rambo que advertirá a los hombres del sheriff del peligro que corren al enfrentarse a un hombre adiestrado para matar y sobrevivir en Viet Nam. Muy significativamente, el Coronel será prácticamente el único personaje positivo perteneciente a las instituciones gubernamentales. Como se puede ver, la sinopsis argumental de &lt;i&gt;Acorralado&lt;/i&gt; resulta ideológicamente ambigua, ya que estamos ante la adaptación al cine de una novela de David Morrel &lt;i&gt;First blood&lt;/i&gt; [Primera sangre] que parece ser no comparte las implicaciones reaccionarias de la película de Ted Kotcheff, basadas, como ha señalado Román Gubern (1993), en el enfrentamiento entre nómada desgarrado vs. comunidad conservadora; naturaleza vs. mundo urbano; poder militar vs. sociedad civil; generosidad vs. egoísmo endogámico.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En las secuelas de &lt;i&gt;Acorralado&lt;/i&gt; encontramos algunas variaciones que, sin embargo, no alteran significativamente el planteamiento ideológico primigenio. Al ser películas de gran espectáculo, crece el número de muertos (de hecho, en la película anterior tan sólo había uno, y claramente en defensa propia). En &lt;i&gt;Rambo/Acorralado 2a parte&lt;/i&gt; (&lt;i&gt;Rambo/First blood part II,&lt;/i&gt; 1985), dirigida por George Pan Cosmatos, el héroe vuelve a Viet-Nam, pero los malos no sólo son los comunistas, sino también la clase política americana encarnada en un corrupto y tecnificado especimen que abandona a Rambo a su suerte. Finalmente, en&lt;i&gt;Rambo III&lt;/i&gt; (1988) el protagonista se enfrenta al comunismo precisamente en Afganistán, estrenándose la película al poco tiempo de la retirada soviética de la zona. Por cierto que sus aliados son los guerrilleros &lt;i&gt;talibán&lt;/i&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El resto de películas de Stallone, han ido incidiendo en esta misma imagen del héroe humillado que finalmente reacciona y se impone, aunque sea de una manera tan sólo simbólica. De esta forma, a la tensión acumulada por toda esa primera parte de la narración en la que vemos a Stallone aguantando, aguantando, aguantando... sigue una especie de explosión de violencia que no por esperada acaba resultando menos gratificante. Curiosamente, en peliculas como &lt;i&gt;Cop Land&lt;/i&gt; (1997) encontramos una versión no necesariamente fascista de esta estructura, centrada ahora en el caso de un &lt;i&gt;sheriff&lt;/i&gt; local acosado por niveles alarmantes de corrupción policial, y que presenta una imagen del actor desligada del músculo y del &lt;i&gt;bodybuilding&lt;/i&gt;, más cercana ahora a la figura del tradicional perdedor, físicamente poco agraciado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por ello, de las palabras pronunciadas por Ronald Reagan en Julio de 1985, una vez liberados unos rehenes americanos retenidos en Líbano, no debemos hacer una lectura errónea. Dijo el presidente: &amp;quot;vi Rambo la pasada noche... y ahora sé lo que hacer la próxima vez que esto ocurra&amp;quot; (Kramer, 1999). Esta afirmación no está hablando del proceso de identificación existente entre dos vencedores omnipontentes. Antes bien, se trata de dos llamadas populistas a una revolución conservadora, dirigida afirmar la dignidad americana tras una humillación: la de Viet-Nam en el caso de Rambo, la de la constante &amp;quot;humillación&amp;quot; que presenta Oriente Medio en el caso de Reagan. Tengamos en cuenta que el lema de su primera campaña electoral fue &amp;quot;Hagamos grande a América &lt;i&gt;de nuevo&lt;/i&gt;&amp;quot; (el subrayado es nuestro). &amp;quot;De nuevo&amp;quot; después de tanta blandura &amp;quot;liberal&amp;quot; que ha hecho peligrar &amp;quot;nuestros derechos&amp;quot; ante el mundo. Recordemos que &amp;quot;la ideología victimista forma parte del fascismo, que no sólo consiste en la doctrina de la raza superior, sino de la raza superior humillada&amp;quot; (Bruckner, 1996: 198). Como en el caso del nacionalsocialismo, la &amp;quot;revolución conservadora&amp;quot; de Reagan no conforma un sistema coherente de ideas, sino un amasijo de visceralidades y convicciones toscamente elaboradas desde el punto de vista intelectual.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;3.- La cita.&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La decepción ante los programas de cambio o salvación, desemboca también en la imposibilidad de decir algo nuevo, ya que no es posible el descubrimiento de nuevos horizontes de utopía socialmente programada. En el campo cinematográfico, na consecuencia indirecta de esta circunstancia es la proliferación de &lt;i&gt;remakes&lt;/i&gt; de distinta suerte, de éxitos europeos, de éxitos del cine clásico (o no tan clásico)... Una segunda consecuencia es la obsesión por la cita o guiño cinéfilo, la rememoración de conocidas escenas de los años gloriosos del cine. Curiosamente, ahora estamos en un momento en el que el referente por imitar es menos glorioso y más hortera, como podemos comprobar con el persistente recuerdo de los años setenta. Así, ahora se recuerdan con añoranza las películas de psicópata protagonizadas por post-adolescentes, grandes éxitos, generadores de múltiples secuelas, como son &lt;i&gt;La noche de Halloween&lt;/i&gt; (&lt;i&gt;Halloween&lt;/i&gt;, 1978) o &lt;i&gt;Viernes 13&lt;/i&gt; (&lt;i&gt;Friday the 13th&lt;/i&gt;, 1980).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esos son los referentes a los que ahora miran tanto&lt;i&gt;Scream: vigila quién llama &lt;/i&gt;(&lt;i&gt;Scream&lt;/i&gt;, 1996) como &lt;i&gt;Sé lo que hicisteis el último verano &lt;/i&gt;(&lt;i&gt;l know what you did last summer&lt;/i&gt;, 1997), dos películas que cuentan con el mismo guionista, Kevin Williamson. Centrémonos en la primera. Su tono autoparódico se hizo evidente desde los comienzos, pero a medida que se iban desgranando las sucesivas secuelas&lt;i&gt; -Scream 2 &lt;/i&gt;(1997) y &lt;i&gt;Scream 3&lt;/i&gt; (1999)-, éste ganaba en intensidad. En un momento dado, Rodney, un personaje muerto en la segunda parte, lanza al resto de los personajes todavía vivos una advertencia, a través de una cinta de vídeo: &lt;blockquote&gt;Si el asesino regresa, y hablo en serio, hay varias cosas que debéis recordar. Si sólo es una continuación se aplican las mismas reglas; sin embargo, hay un elemento decisivo: si de pronto surge una inesperada historia del pasado y eclipsa la historia actual, las reglas de continuación dejan de servir, porque dejará de tratarse de una continuación para convertirse en el último episodio de una trilogía (...). Exacto, es poco frecuente en el género del terror, pero existe, y es una fuerza que hay que tener en cuenta, porque las verdaderas trilogías acaban volviendo al principio y descubriendo algo que no era cierto: &lt;i&gt;El Padrino&lt;/i&gt;, el &lt;i&gt;jedi&lt;/i&gt;, todas revelaban algo que pensábamos que era verdad y no lo era. Si es una trilogía, tened en cuenta las siguientes subreglas de la trilogía: &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Uno, el asesino es sobrehumano, de nada sirve pegarle un tiro ni apuñalarle. En la tercera entrega tenéis que criogenizar su cabeza, decapitarle o hacerle estallar en pedazos. &lt;br /&gt;- Número dos: cualquier puede morir, incluso el personaje principal. Esa eres tú, Syd. Lo siento, es el último episodio, esto puede acabar peor que &lt;i&gt;Reservoir dogs.&lt;/i&gt; &lt;br /&gt;- Número tres: el pasado puede volver y patearos el culo. Tenéis que olvidaros del pasado, porque el pasado nunca descansa. Cualquier pecado cometido en el pasado va a estallaros en las narices y os destruirá. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En conclusión: que dios os acompañe. Buena suerte, y a algunos os digo: hasta pronto, porque según las reglas, algunos no sobreviviréis. Como yo, si es que estáis viendo esta cinta.&lt;/blockquote&gt;Como se ve, Rodney aporta una curiosa &lt;i&gt;teoría de la secuela&lt;/i&gt;, que explica desde dentro la misma historia la película que estamos viendo. Se ha dicho que &amp;quot;lo que define al arte contemporáneo es que dispone del arte del pasado para el uso que los artistas le quieran dar&amp;quot; (Danto, 2001: 27). Una consecuencia directa de todo lo anterior es la aparente heterogeneidad que manifiesta en sus formas y en sus contenidos el cine de ficción actual. Heterogeneidad que no es precisamente fruto de la riqueza y audacia de las propuestas, sino que se encuentra más relacionada con el &lt;i&gt;eclecticismo&lt;/i&gt; de quien contempla ante sí toda la historia del cine, y se dedica a repetir las fórmulas antes ensayadas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esta continua citación tiene una innegable finalidad comercial, ya que se procede a la explotación de distintos &amp;quot;filones&amp;quot; de los que se espera una cierta rentabilidad. Muchas de estas películas están dotadas de un clasicismo estilizado que nos recuerda que el referente ya no es la Historia, sino el cine que en su momento se hizo sobre la Historia. Por ello, muchos &lt;i&gt;western&lt;/i&gt; son películas sobre películas del Oeste, y muchas obras del &lt;i&gt;cine negro&lt;/i&gt; son homenajes al cine de los años dorados de Hollywood. Sin embargo, cuando esto se hace con una cierta conciencia crítica, surgen obras tan interesantes como son &lt;i&gt;Sin perdón &lt;/i&gt;(&lt;i&gt;Unforgiven&lt;/i&gt;, 1992),&lt;i&gt; L. A. Confidential&lt;/i&gt; (1997) o &lt;i&gt;Ed Wood &lt;/i&gt;(1994).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;4.- La ironía.&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La acción arranca con el noticiario de la &lt;i&gt;Federal Network &lt;/i&gt;(&lt;i&gt;Cadena Federal&lt;/i&gt;), encabezado por el correspondiente logotipo: una estilizada ave rapaz se superpone al símbolo del globo terráqueo: su mitad derecha es de color azul, y la izquierda ostenta las líneas imaginarias de los paralelos y meridianos. Cuatro noticias, sirven para situarnos en las correspondientes coordenadas histórico-políticas de la historia. En colores metalizados, los titulares de cada noticia aparecen sobre impresos en la pantalla. El primero es &amp;quot;Join up now!&amp;quot; (&amp;quot;¡Alístate ahora!&amp;quot;). Escuchamos la voz en off de locutor: &amp;quot;¡Alístate! Jóvenes de todo el mundo se alistan para luchar por el futuro (...) todos cumplen con su deber, ¿y tú? Unete a la infantería móvil para salvar el Mundo. El servicio otorga la ciudadanía&amp;quot;. Segunda noticia: &amp;quot;Bug meteor&amp;quot;; dice el locutor ahora: &amp;quot;Los bichos nos lanzan otro meteorito, pero esta vez estamos preparados, tenemos mejores defensas que nunca&amp;quot;. A continuación, &amp;quot;Why we figth&amp;quot;: &amp;quot;Klendathu, origen de los ataques de los insectos, gira en torno a dos estrellas gemelas cuyo enorme campo gravitatorio produce una ilimitada fuente de meteoritos en forma de cinturón de asteroides. Para que nuestro sistema solar esté a salvo, Klendathu debe ser eliminado&amp;quot;. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Finalmente, un avance informativo, encabezado por el titular &amp;quot;Invasion!&amp;quot;, nos presenta a uno de los personajes. &amp;quot;Interrumpimos el noticiario para conectar con Klendathu, donde ya ha conectado la invasión&amp;quot;. Un reportero de guerra, trajeado con uniforme militar, retransmite la invasión mirando a la cámara. Sobreimpreso en la esquina inferior derecha de la pantalla, el logotipo de la Cadena Federal, y el rótulo &amp;quot;Live&amp;quot; (&amp;quot;En vivo&amp;quot;): &amp;quot;Acabamos de aterrizar en este infierno, en lo que los soldados llaman Planeta K con la Sexta División de Infantería Móvil. Es un lugar horrible, un planeta de bichos, un planeta hostil a toda vida conocida...&amp;quot;. Sus palabras son interrumpidas por el ataque de una araña gigante. El cámara del noticiario continúa filmando cómo su colega es partido en dos por el monstruo, a pesar de las ametralladoras de los soldados, que intentan salvarle. Uno de los soldados, de ojos azules y rostro juvenil, se rige a la cámara para gritar &amp;quot;¡Retirada!&amp;quot;. La cámara filma la muerte de un soldado, también partido en dos, y a continuación lo que parece ser la muerte del propio reportero, ya que vemos cómo se avalanza sobre nosotros, y cómo el encuadre se tuerce porque la cámara ha caído al suelo. Esta continúa filmando cómo el soldado de ojos azules es herido en una pierna por uno de los monstruos. La retransmisión se interrumpe bruscamente. Lo último que oímos son los gritos del soldado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Este es el arranque de la polémica pelicula &lt;i&gt;Las brigadas del espacio&lt;/i&gt; (&lt;i&gt;Starship Troopers,&lt;/i&gt; 1997), del polémico director holandés Paul Verhoeven. Sin embargo, como ya se sabe, no era ésta la primera polémica de su carrera. En una primera etapa, la producción holandesa agruparía &lt;i&gt;Delicias holandesas &lt;/i&gt;(&lt;i&gt;Wat zien ik, &lt;/i&gt;1972),&lt;i&gt; Delicias turcas &lt;/i&gt;(&lt;i&gt;Turks fruit &lt;/i&gt;1973),&lt;i&gt; Cathy Tipple &lt;/i&gt;(&lt;i&gt;Keetje Tipple &lt;/i&gt;1975), &lt;i&gt;Eric, oficial de la reina &lt;/i&gt;(&lt;i&gt;Soldier of Orange,&lt;/i&gt; 1978),&lt;i&gt; Vivir a tope &lt;/i&gt;(&lt;i&gt;Spetters,&lt;/i&gt;1981) y &lt;i&gt;El cuarto hombre &lt;/i&gt;(&lt;i&gt;De vierde man&lt;/i&gt;, 1983). Ya desde un principio, Verhoeven representa con suma crudeza no sólo la enfermedad, la prostitución, las relaciones sexuales o la violencia física, sino que en las relaciones entre los personajes de sus películas están permanentemente presentes el engaño, la doblez, la humillación, los procesos de mutua destrucción, los universos claustrofóbicos. &lt;i&gt;Los señores del acero &lt;/i&gt;(&lt;i&gt;Flesh and blood, &lt;/i&gt;1985), filmada en España, viene a ser un &lt;i&gt;film-bisagra.&lt;/i&gt; Manteniendo la peculiaridad de su estilo y sus constantes temáticas, se trata de una película con un presupuesto más holgado, y que se puede insertar fácilmente en un género cinematográfico, el de la aventura medieval. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Encuadrarse en un género implica para Verhoeven, por una parte, asumir las normas narrativas del mercado estadounidense. Por otra, permite el reciclaje de las convenciones genéricas desde el punto de vista de su discutible pero peculiar microcosmos personal. De esta forma, nuestro autor ha pasado por la piedra el cine de ciencia-ficción en sus diversas variedades -&lt;i&gt;RoboCop&lt;/i&gt; (1987),&lt;i&gt;Desafío total &lt;/i&gt;(&lt;i&gt;Total Recall&lt;/i&gt;, 1990) y &lt;i&gt;El hombre invisible&lt;/i&gt; (&lt;i&gt;Hollow Man,&lt;/i&gt; 2000)-, la epopeya histórica -&lt;i&gt;Los señores del acero &lt;/i&gt;(&lt;i&gt;Flesh and blood, &lt;/i&gt;1985)-, el &lt;i&gt;thriller &lt;/i&gt;erótico -&lt;i&gt;Instinto Básico &lt;/i&gt;(&lt;i&gt;Basic instinct&lt;/i&gt;, 1992)- y el musical -&lt;i&gt;Showgirls &lt;/i&gt;(1995)-. En el caso de &lt;i&gt;Las brigadas del espacio&lt;/i&gt;, más que reciclar referentes del cine de ciencia ficción, pensamos que el modelo es el cine bélico, más concretamente las películas de propaganda de la Segunda Guerra Mundial, algunas de las cuales, concretamente los noticiarios de guerra británicos, sirvieron de modelo para las tendenciosas &amp;quot;noticias&amp;quot; que salpican la película.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nuestra película está basada en la novela de Robert A. Heinlein&lt;i&gt;Tropas del espacio&lt;/i&gt; (&lt;i&gt;Starship Troopers, &lt;/i&gt;1959), obra de explícito talante militarista y patriótico a la americana. Sin embargo, las intenciones de Verhoeven al adaptar la obra no son tan claras como las que movían a Heinlein. Veamos algunas declaraciones del holandés que pueden resultar curiosas (Lerman, 1998: p. 32): &lt;blockquote&gt;...quería que tuvieran una mirada inocente. También busqué actores que fueran bellos físicamente, porque quería mostrar una sociedad regida por cierta pureza física. Por un lado, había un elemento de estilo para buscar actores con otro criterio, pero por otro lado la novela original tenía un aire neofascista en ese sentido. El autor del libro fue acusado de nazi y él se defendió diciendo que todo era una cuestión de estilo. Por lo tanto, sentí que era una forma de definir una sociedad en la que virtualmente no existe la criminalidad, porque inmediatamente se fusila a la persona que es detenida. Este es un mundo construido después de la destrucción de las democracias. Es una sociedad post-democrática, casi como la hubiera soñado Platón.&lt;/blockquote&gt;Las declaraciones del autor suelen dar una de cal y otra de arena, en cuanto a la coherencia ideológica, sobre todo porque, como se ha dicho, Verhoeven da muestras &amp;quot;de un coherente anti-humanismo&amp;quot;, pero su postura resulta confusa confusa cuando se refiere al fascismo (Streible, 2001). Las ambigüedades continúan en el libreto promocional de la película, en el que el autor denomina &amp;quot;fascismo benigno&amp;quot; a la ideología de Heinlein y considera &amp;quot;interesante&amp;quot;, más que alarmante o equivocado, el criptofascismo del aspirante a la presidencia Pat Buchanan. Esto del &amp;quot;fascismo benigno&amp;quot; nos recuerda al calificativo que otro director de cine, John Milius, guionista de &lt;i&gt;Apocalypse Now&lt;/i&gt; (1979) y director de &lt;i&gt;El viento y el león&lt;/i&gt; (&lt;i&gt;The wind and the lion&lt;/i&gt;, 1975), se ha adjudicado a sí mismo, el de &amp;quot;fascista-Zen&amp;quot; (Cousins, 2001).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los antecedentes de Verhoeven no están específicamente identificados con el fascismo (Streible, 2001). Una de sus primeras películas fue un documental, &lt;i&gt;Mussert&lt;/i&gt; (1968), en el que se narraban críticamente las actividades de un partido fascista de los países bajos durante la Segunda Guerra Mundial. En Eric, oficial de la reina, ridiculizaba a los nazis (y a todo bicho viviente). También se ha aducido su simpatía por los seres marginales como una prueba de su antifascismo, pero este razonamiento es bastante engañoso, como hemos comprobado al hablar de Rambo. Por otro lado, ante los ataques sufridos por la película, se apresuró a declarar a la prensa que él no era un fascista, algo que precisamente no había hecho durante el estreno de &lt;i&gt;Instinto básico&lt;/i&gt;, momento en el que se descolgó con afirmaciones de una neutralidad cercana al nihilismo: &amp;quot;la violencia es parte de la naturaleza humana. La violencia se utiliza constantemente para alcanzar determinadas metas. Yo hago todo este tipo de observaciones no como juez sino como observador, como artista que diagnostica la presencia de la violencia en la sociedad y su continua utilización para alcanzar los objetivos propuestos&amp;quot; (Castro, 1992).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El antihumanismo de Verhoeven implica un constante escepticismo respecto a la moral de sus personajes, escepticismo que impregna su propio punto de vista como narrador. Y no precisamente porque exista una identificación entre espectador y personajes, sino porque el distanciamiento es tal que ese mundo amoral y desordenado va a la deriva sin que el autor o el público encuentren razón alguna para intervenir. La ironía de &lt;i&gt;Brigadas del espacio&lt;/i&gt; bien puede relacionarse con una perspectiva satírica al retratar el militarismo. Pero la ironía es la yuxtaposición de dos voces: una, la voz cuestionada, es la del militarismo exacerbado de los personajes; otra, cuestionadora, son las salidas de tono humorísticas que convierten el patriotismo de los ciudadanos-soldados en algo caricaturesco. Pero lo que no aclara Verhoeven en qué valores reposa esta segunda perspectiva. A fuerza de reírse de todo, la película pierde su coherencia axiológica (Streible, 2001).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;5.- Espectáculo y realidad virtual.&lt;/b&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En 1982, la Walt Disney produce &lt;i&gt;Tron&lt;/i&gt;, película en la que un personaje sufre un accidente tecnológico, a resultas del cual es perseguido por las interioridades de un ordenador. Como era de esperar, más que innovaciones narrativas, lo que encontramos es la historia &amp;quot;Disney&amp;quot; de toda la vida plasmada ahora por medio de un conjunto de sofisticados efectos especiales producidos por ordenador. En ese mismo año, la película de ciencia-ficción &lt;i&gt;Star Trek II. La ira de Khan&lt;/i&gt; (&lt;i&gt;Star Trek II. The wrath of Khan&lt;/i&gt;) da un paso más: no es que la tecnología informática se utilice para recrear realidades informáticas, sino que finge la realidad reproduciendo unas increíbles mutaciones vegetales sobre la superficie de un alejado y legendario planeta. Como años más tarde pasará con &lt;i&gt;Forrest Gump&lt;/i&gt; (1994), con sus escenas virtuales de la guerra del Vietnam y sus &lt;i&gt;collages&lt;/i&gt;, que incorporaban la figura del &amp;quot;tonto&amp;quot; Tom Hanks en el contexto de imágenes documentales del presidente Kennedy, el ordenador se hace pieza indispensable para dar un verismo muy peculiar a los efectos especiales.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desde entonces, y hasta ahora, se desarrolla la doble trayectoria. Por un lado, el ordenador como instrumento para otorgar realismo a un referente de tipo fantástico, como podemos comprobar en las películas de dinosaurios de Spielberg. Por otro, el ordenador para representar realidades fantásticas en narraciones de ciencia-ficción que nos presentan un mundo más o menos apocalíptico, en el que lo virtual suele tener un siniestro protagonismo como instrumento para el engaño o la opresión, que es lo que ocurre en películas como &lt;i&gt;Johnny Mnemonic&lt;/i&gt; (1995), &lt;i&gt;Virtuosity &lt;/i&gt;(1995) o &lt;i&gt;Días extraños &lt;/i&gt;(&lt;i&gt;Strange days&lt;/i&gt;, 1995), o en la serie de televisión &lt;i&gt;Wild Palms&lt;/i&gt;, realizada por Oliver Stone. Quizá sea &lt;i&gt;The Matrix&lt;/i&gt; (1999) el momento en el que la sensación de engaño se nos presente más exacerbada. Como tantas veces ocurre en Hollywood, en todos estos casos se dan cita el retrato sombrío de los horrores del futuro con la fascinación por la tecnología punta. Circunstancia que es un fiel retrato de los fetiches y supersticiones de la época que vivimos, ambos tan irreflexivos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y para ello habría que enfocar el medio cinematográfico desde una perspectiva más amplia, la que nos proporciona eso que se ha llamado &lt;i&gt;iconosfera&lt;/i&gt;, término que viene a aludir esa una especie de &amp;quot;ecosistema comunicacional&amp;quot;, un caparazón massmediático cada vez más tupido, que envuelve las actuales sociedades industriales, yuxtapuesto a la bioesfera arcáica de la humanidad (Gubern, 1992: 399).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Según Román Gubern, esta iconosfera se encuentra actualmente en un proceso de &lt;i&gt;densificación&lt;/i&gt; (1992), de progresivo abigarramiento por parte de unos estímulos visuales que están proliferando gracias a las &amp;quot;autopistas de la información&amp;quot;. Con la aparición de la tecnología generadora de realidad virtual se produce una ruptura de las convenciones tradicionalmente cinematográficas, ya que la representación puede ya rebasar el rectángulo de la pantalla y la imagen generada electrónicamente corta definitivamente sus amarras respecto a un referente que solía ser el objeto filmado. Más que profundizar ahora en las implicaciones de todo este proceso para nuestra cultura, nos interesan las consecuencias que se derivan para eso que todavía sigue existiendo como &amp;quot;proyección cinematográfica&amp;quot;, sobre las dos dimensiones de la pantalla y dirigida a un público situado en una sala más o menos convencional.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desde &lt;i&gt;En busca del arca perdida&lt;/i&gt; (&lt;i&gt;Raiders of the lost ark&lt;/i&gt;, 1981) y sus secuelas, hasta &lt;i&gt;Brigadas del Espacio&lt;/i&gt;, pasando por la serie iniciada con &lt;i&gt;Jungla de cristal&lt;/i&gt; (&lt;i&gt;Die Hard&lt;/i&gt;, 1987), se produce sobre la narración un predominio del espectáculo basado en los efectos especiales y en la acción destructiva. Esta fascinación por la &amp;quot;belleza de las catástrofes&amp;quot;, trae aparejada una serie de servidumbres estilísticas: &lt;blockquote&gt;&amp;quot;...la interrupción del relato por la banda musical, la alusión autoconciente a otras películas y programas de televisión; las actuaciones distanciadas de las estrellas que parecen invitados a un show de TV más que personajes (...); los físicos hiperbólicos de muchos de los protagonistas, desplegados en espectáculos de acción igualmente hiperbólicos; los efectos de distanciamiento &#039;irónico&#039; creados por la apuesta a un papel-estrella. (...) La modularidad de las unidades del film, sumada a la unidimensionalidad de los personajes, distancia al espectador de la labor tradicional de lectura del relato fílmico. En lugar de esta identificación con la narración, el espectador queda &#039;cosido&#039; en la superficie del film, contemplando el estilo del relato y la producción.&amp;quot; (Wyatt, citado por Maltby, 2000). &lt;/blockquote&gt;Si para el cine clásico la narración intentaba &amp;quot;producir sentido&amp;quot;, ahora nos enfrentamos al cine como &amp;quot;productor de afectos&amp;quot;. Según Roger Odin (citado por Nepoti, 1998-99) el espectador ya no vibra con unos acontecimientos narrativos representados a imitación de la realidad, sino con las &amp;quot;variaciones del ritmo, de la intensidad y de los colores de las imágenes y del sonido&amp;quot;. Paralelamente, pierde consistencia la relación interpersonal que mantienen los personajes en la pantalla, ya que su construcción se basa en la unidimensionalidad, los constantes guiños humorísticos, el uso de la animación digital para representar personajes reales y, a la inversa, el recurso a la caricatura para caracterizar a actores de carne y hueso. Así, la consistencia de los personajes del cine de &amp;quot;acción trepidante&amp;quot; se asemeja, más que a los de la novela clásica a los dibujos animados o juegos de ordenador.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con todo, y afortunadamente, las películas de acción trepidante, a pesar de su éxito indiscutible, no constituyen el grueso de la producción actual. Sí que es frecuente entre el profesorado la preocupación por las preferencia de un sector del alumnado por este tipo de cine, sobre todo por la cuestión de la violencia. Sin embargo, entendemos que el fenómeno es mucho más global. La visceralidad irreflexiva de lo que se contempla en la pantalla impulsa en el público una sentimentalidad exacerbada. En palabras nuevamente de Odin hemos pasado de una relación triangular, propia del cine clásico y basada en la interacción entre el espectador, el texto audiovisual y el referente, el contexto cotidiano, al que alude la narración, a una relación dual: la que mantiene la pantalla frente al público. Es lo que se ha denominado &amp;quot;desaparición del cine referencial&amp;quot; (Molina Foix, 1995: 153 y ss.), entendiendo el adjetivo &lt;i&gt;referencial&lt;/i&gt; como &#039;que alude a la realidad&#039;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las vanguardias también utilizaron recursos formales semejantes, basados en la ruptura de las convenciones narrativas y la experimentación formal, y sin embargo, su intencionalidad era muy distinta.&lt;b&gt; &lt;/b&gt;Si por &lt;i&gt;sentido&lt;/i&gt; entendemos la identificación simbólica que realiza un sujeto del objetivo de su acción (Castells, 1998: 29), en la actualidad asistimos al auge de un cine en el que los afectos priman sobre el sentido, es decir, la intencionalidad de quienes intervienen en la comunicación cinematográfica se detiene en el juego intransitivo de la imagen y el sonido. Si en el cine de vanguardia el troceamiento narrativo otorgaba al público la responsabilidad de &amp;quot;construir el sentido&amp;quot; del mensaje, ahora ya no hay nada que construir, porque el troceamiento, el fragmento, es el mensaje en sí mismo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De esta forma, se nos escamotea el sujeto de la enunciación, el punto de vista ético, cognoscitivo e incluso estético, desde el cual un director o directora, un equipo creador, nos proponen el texto audiovisual. Por ello, una película hiperviolenta de ribetes fascistas como &lt;i&gt;Brigadas del espacio&lt;/i&gt; se nos presenta bajo diversas coartadas ideológicas bajo las cuales su autor escurre el bulto. Como contemplamos la pantalla con el espíritu de quien participa en un vídeo-juego de ordenador, la muerte y la destrucción nos afectan igual que los azares de un juego, pero sin más trascendencia. En esta nueva forma de identificación, la metáfora del &amp;quot;hincha&amp;quot; que se apasiona con un partido de fútbol deja paso a una modalidad en la que el compromiso con los personajes se agota no dejando apenas rastro una vez terminada la película.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;6.- La cultura basura.&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Avancemos un poco más. Si contemplamos una trayectoria familiar para nosotros, como la de Pedro Almodóvar, comprobaremos un cambio significativo desde películas como &lt;i&gt;Pepi, Luci, Bom, y otras chicas del montón&lt;/i&gt; (1980) hasta &lt;i&gt;Todo sobre mi madre&lt;/i&gt; (1999). En todos estos años, Almodóvar ha mantenido su fascinación por elementos de la cultura popular tradicionalmente despreciados, tanto por el mundo académico como por los partidarios de la cultura de &amp;quot;alto rango&amp;quot;: fotonovelas, pornografía, folletines radiofónicos, postales religiosas... En un primer momento, estos referentes se incorporaban a un modo de producción que podemos relacionar con el cine independiente o, mejor dicho, claramente &lt;i&gt;underground.&lt;/i&gt; Quizá a partir de &lt;i&gt;La ley del deseo&lt;/i&gt; (1986) o &lt;i&gt;Mujeres al borde de un ataque de nervios&lt;/i&gt; (1988), el envoltorio formal se hace más sofisticado, y los guiños culturales adquieren un rango más alto, como es el caso de los melodramas de Douglas Sirk o películas como &lt;i&gt;Eva al desnudo&lt;/i&gt; (&lt;i&gt;All about Eve&lt;/i&gt;, 1950) de J. L. Mankiewicz. El resultado es que en la actualidad las películas de Almodóvar son un pastiche prestigioso, en el que se encuentran materiales enormemente heterogéneos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Cuál es el sentido de esta heterogeneidad en Almodóvar? Probablemente, la propia educación sentimental del autor se está expresando a través de discursos significativos, tanto desde el punto de vista de su biografía personal como desde el punto de vista colectivo. Sin embargo, con Almodóvar, perspectivas relacionadas con una cultura homosexual irónica y transgresora han tenido una consagración jamás imaginada por parte del público, el mercado, la academia y un sector de la crítica. Esa sinceridad emotiva, acompañada de un continuo desmentido humorístico, ha terminado por convertirse en un estilo reconocible, al mismo tiempo que difuso, que impregna una buena parte de las ficciones cinematográficas hispanas. Vayamos ahora al terreno del cine estadounidense. Abandonemos el cine gay, para afrontar otros temas situado en un terreno ajeno al de la alta cultura: el cine porno, los showman o el cine de bajísimo presupuesto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A simple vista puede parecer muy extraño que un director &amp;quot;culto&amp;quot; y europeo, como Milos Forman, autor de obras como &lt;i&gt;Amadeus&lt;/i&gt; (1984) o &lt;i&gt;Valmont &lt;/i&gt;(1989)&lt;i&gt;,&lt;/i&gt; sea el responsable de la biografía del dueño de la revista pornográfica &lt;i&gt;Hustler&lt;/i&gt;:&lt;i&gt; El escándalo Larry Flynt&lt;/i&gt; (&lt;i&gt;The people vs. Larry Flynt&lt;/i&gt;, 1996). Aunque el cine pornográfico ya había sido tema cinematográfico en películas como &lt;i&gt;Star 80&lt;/i&gt; (1983), de Bob Fosse, o &lt;i&gt;Hardcore, un mundo oculto&lt;/i&gt; (&lt;i&gt;Hardcore&lt;/i&gt;, 1978), de Paul Schrader, en estos casos el interés radicaba más bien en la sordidez criminal de este submundo, más que en su dimensión cultural. Lo interesante de &lt;i&gt;El escándalo Larry Flynt&lt;/i&gt; no sólo es que se constituye el caso de la revista &lt;i&gt;Hustler&lt;/i&gt; en una parábola sobre la vida americana y las paradojas de los derechos civiles. También es interesante el difícil equilibrio entre el clasicismo narrativo característico de Altman y las estética de la pornografía setentera. Una línea parecida seguiría al año siguiente &lt;i&gt;Boogie nights&lt;/i&gt; (1997), basada en la vida del actor pornográfico John Holmes, &amp;quot;el hombre de la tercera pierna&amp;quot;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los guionistas de &lt;i&gt;El escándalo Larry Flynt,&lt;/i&gt; Scott Alexander y Larry Karaszewski, también fueron los autores del guión de la siguiente película de Forman,&lt;i&gt; Man on the moon&lt;/i&gt; (1999), sobre la vida del malogrado y excéntrico humorista Andy Kaufman (1949-1984), en la que brilla con luz propia el insoportable Jim Carrey, contenido con mano dura por Forman. Estos mismos autores, habían llevado al cine la vida del considerado &amp;quot;peor director de la Historia del cine&amp;quot;,&lt;i&gt;EdWood&lt;/i&gt;, dirigida por Tim Burton. En esta película, el nivel de autoconciencia narrativa es muy superior a otras obras basadas en guiones de Alexander y Karaszewski, aunque para ello pague el precio, como se ha dicho de una cierta incoherencia estética e ideológica. Con todo, &lt;i&gt;EdWood&lt;/i&gt; pone sobre la mesa cuestiones como el &amp;quot;valor&amp;quot; cinematográfico, la estética basura o el cine de bajo presupuesto. El siguiente trabajo de los guionistas versará, significativamente, sobre los hermanos Marx (Casas, 2000).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Algo que queda evidente en estas películas es que su misma estética queda impregnada, de alguna forma, por la del tema que se aborda en cada momento. Esto no sólo tiene lugar en el aspecto más &amp;quot;plástico&amp;quot;, más sensorial, sino que se da una inversión de los criterios que diferenciaban lo importante de lo accesorio, lo significativo y lo no-significativo, en la narración clásica: elipsis de aspectos medulares de la narración, descripción minuciosa de aspectos tradicionalmente secundarios... Anécdotas que en otro momento no se hubieran considerado asunto central de una película adquieren ahora un mayor protagonismo, como podemos comprobar con &lt;i&gt;¿Dónde está la casa de mi amigo?&lt;/i&gt; (&lt;i&gt;Khane-ye doost kojast?&lt;/i&gt;, 1987), de Abbas Kiarostami, en la que un niño invierte casi todo el metraje en encontrar a su compañero de pupitre para devolverle un cuaderno que por equivocación se ha llevado consigo. En esta línea se insertarían los larguísimos planos de otras películas de este realizador relatando, por ejemplo, prolijos viajes en coche o sucesivas tomas del rodaje de una película. También se explican así planteamientos narrativos de películas como &lt;i&gt;Amores perros&lt;/i&gt; (2001), en la que todos los protagonistas tienen un perro, o &lt;i&gt;Piedras&lt;/i&gt; (2002), vertebrada alrededor de los zapatos de los personajes femeninos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;7.- El azar.&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En&lt;i&gt;Smoke&lt;/i&gt; (1995), el personaje interpretado por Harvey Keitel sale todas las mañanas a fotografíar la misma esquina del Bronx donde se encuentra su estanco. El repertorio de fotografías del mismo espacio urbano que se acumula resulta aparentemente repetitivo, más cercano al catálogo que a la narración. Sin embargo, será esa misma serie la que llevará al novelista interpretado por William Hurt a reencontrar la imagen de su difunta mujer pasando azarosamente ante la cámara. El azar resulta con frecuencia el detonante de una progresiva construcción del sentido, pero no todos los usos del azar en el cine actual tienen el mismo impulso lírico que este ejemplo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el terreno de la comedia, sin ir más lejos, las antiguos clásicos del género se reciclan en ficciones donde el azar relaciona a los personajes en un espacio social ideológicamente ingrávido: el limbo de las nuevas tecnologías. En ese azar se encuentran y desencuentran prototipos de femineidad y masculinidad &amp;quot;sensible&amp;quot; como Meg Ryan y Tom Hanks, finalmente unidos a pesar de la distancia física y moral: en &lt;i&gt;Algo para recordar&lt;/i&gt; (&lt;i&gt;Slepless in Seattle&lt;/i&gt;, 1993) -actualización de &lt;i&gt;Tú y yo&lt;/i&gt; (&lt;i&gt;Love affair,&lt;/i&gt; 1939; &lt;i&gt;An affair to remember&lt;/i&gt;, 1957), argumento realizado en dos ocasiones, y con un tono menos jovial, por Leo McCarey- se conocen por la radio, y en &lt;i&gt;Tienes un E-mail&lt;/i&gt; (&lt;i&gt;You´ve got mail,&lt;/i&gt; 1998) -&lt;i&gt;remake&lt;/i&gt; de &lt;i&gt;El bazar de las sorpresas&lt;/i&gt; (&lt;i&gt;The shop around the corner,&lt;/i&gt; 1940), de Lubistch- evidentemente, por la &lt;i&gt;red&lt;/i&gt;. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;8.- El sentido.&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo que en los ámbitos de la ética y del conocimiento se manifiesta en dilemas directamente ideológicos, en el cine de ficción se plasma en una fundamentación problemática de la peripecia narrativa. Partiremos de la base de que el &amp;quot;sentido&amp;quot; en el cine es la perspectiva que legitima, que hace necesarios tanto los acontecimientos que se nos relatan como las formas en que se plasma ese relato. Desde ese punto de vista, entendemos que el sentido que da coherencia a la historia narrada ya se puede dar por supuesto -como era el caso del cine más clásico-, sino que se intenta acotar problemáticamente desde dentro de la narración; los &amp;quot;ideales&amp;quot; que la película defiende, no aspiran a representar a la colectividad, sino a que los individuos subjetivamente considerados los hagan suyos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Vamos a partir del caso que nos presenta el episodio piloto de la serie &lt;i&gt;Expediente X&lt;/i&gt; (&lt;i&gt;The X Files&lt;/i&gt;), editado en vídeo con el título castellano de &lt;i&gt;Expediente Secreto&lt;/i&gt;, y que consta de tres episodios: &amp;quot;Anasazi&amp;quot;, &amp;quot;The Blessing Way&amp;quot; y &amp;quot;The Paper Clip&amp;quot;. La intriga se plantea a partir de la filtración de una información del Departamento de Defensa sobre experimentos con extraterrestres. La intervención de los agentes Mulder y Scully pone en marcha a su alrededor los kafkianos mecanismos de coacción del poder característicos de esta serie. No obstante, un elemento preciso de este episodio es el que más nos interesa ahora: el hallazgo en el desierto de una fosa común con cadáveres alienígenas pone a los protagonistas en contacto con una tribu de indios navajo. Con esta excusa, en algunos puntos de inflexión de la historia (el final de cada capítulo, aproximadamente) escucharemos la voz de un anciano navajo, Albert Hosteen, interpretando desde sus parámetros culturales lo que estamos viendo. Así, cuando el gobierno destruye los indicios de la fosa común, cuando la cámara se acerca y aleja del fuego en el que se consumen los cuerpos, se escucha una voz en &lt;i&gt;off&lt;/i&gt; que dice: &lt;blockquote&gt;&amp;quot;Hay un antiguo proverbio indio que dice todo sigue vivo hasta deja de ser recordado. Mi pueblo siempre ha confiado más en la memoria que en la historia. La memoria, como el fuego es radiante e inmutable, mientras que la historia sirve sólo para quienes pretenden manejarla, para quienes tratan de apagar la llama de la memoria con el fin de extinguir el peligroso fuego de la verdad. Tened cuidado de esos hombres, pues son peligrosos e ignorantes. Su falsa historia está escrita con la sangre de quienes pueden recordar y quienes buscan la verdad.&amp;quot;&lt;/blockquote&gt;El resto de las intervenciones del indio son de un cariz semejante. Y es que los distintos episodios de la serie van recorriendo distintas mitologías del fantástico, que se entremezclan con las convenciones de la ciencia-ficción o espionaje que se mantienen como constantes en todos los capítulos (mitología india, ángeles, demonios... ). En este episodio, la imbricación de la ficción fantástica con la cultura navaja -por mucho que se encuentre convenientemente estilizada, a efectos de la televisión comercial, hasta rozar el romanticismo pintoresquista- origina un mundo narrativo en el que las identidades se conforman y dialogan (Hersey, 1998), contribuyendo a una síntesis muy rica desde el punto de vista simbólico. Síntesis que se hace especialmente evidente al final del episodio, cuando Hosteen ha conseguido que toda la tribu memorice el expediente secreto, que estaba escrito en lengua navaja, para así conseguir su perdurabilidad. Hipótesis que parece tener una base histórica, ya que durante la Segunda Guerra Mundial se utilizó este idioma para cifrar los mensajes secretos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En una línea semejante a este caso, en el cine actual encontramos múltiples alusiones a discursos legitimadores hasta ahora descartados, pertenecientes frecuentemente a la esfera de la premodernidad. Con la expresión &amp;quot;discursos legitimadores&amp;quot; me refiero al conjunto de planteamientos, fundamentalmente ideológicos -pero no sólo- en los que se apoya la enunciación cinematográfica. Puede tratarse de la exaltación paranoica y victimista de la guerra de las películas de Rambo o de la mezcolanza de profesionalidad &lt;i&gt;sui generis&lt;/i&gt; y camaradería masculina en las películas de acción de la serie &lt;i&gt;La Jungla de Cristal&lt;/i&gt;, protagonizadas por Bruce Willis&lt;i&gt;.&lt;/i&gt; Pero los cambios no sólo afectan al cine más conservador o comercial. En este sentido, comienzan a darse puntos de vista hasta ahora poco frecuentes como es el caso de la religión en el caso de &lt;i&gt;Nación clandestina&lt;/i&gt; (1989) o &lt;i&gt;Rompiendo las olas&lt;/i&gt; (&lt;i&gt;Breaking the waves&lt;/i&gt;, 1996), la ética del sacrificio en &lt;i&gt;Bailando en la oscuridad&lt;/i&gt; (&lt;i&gt;Dancer in the dark,&lt;/i&gt; 2000), el derecho a ejercer la maternidad en &lt;i&gt;Ladybird, Ladybird&lt;/i&gt; (1993), el anticomunismo de izquierdas en &lt;i&gt;Tierra y libertad&lt;/i&gt; (&lt;i&gt;Land and freedom&lt;/i&gt;, 1994)...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;REFERENCIAS.&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bruckner, Pascal (1996): &lt;i&gt;La tentación de la inocencia,&lt;/i&gt; Anagrama, Barcelona.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Casas, Quim (1999): &amp;quot;La doble vida de Andy Kaufman&amp;quot;, en &lt;i&gt;Dirigido por...&lt;/i&gt;, nº 288, Marzo, pp. 20-21.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Castells, Manuel (1998): &lt;i&gt;La era de la información. Economía, sociedad y cultura. Vol. II. El poder de la identidad&lt;/i&gt;, Alianza, Madrid.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Castro, Antonio (1992): &amp;quot;Paul Verhoeven: &#039;He filmado el film casi exactamente como estaba escrito&#039;&amp;quot;, &lt;i&gt;Dirigido, &lt;/i&gt;nº 205, Septiembre, pp. 64-67.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Danto, Arthur C. (2001): &lt;i&gt;Después del fin del arte. El arte contemporáneo y el linde de la historia&lt;/i&gt;, Paidós, Barcelona.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Gubern, Román (1992), &lt;i&gt;La mirada opulenta. Exploración de la iconosfera contemporánea&lt;/i&gt;, Gustavo Gili, Barcelona.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Gubern, Roman (1993): &lt;i&gt;Espejo de fantasmas. De John Travolta a Indiana Jones&lt;/i&gt;. Madrid: Espasa-Calpe.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hersey, Eleanor (1998): &amp;quot;Word-healers and code talkers: Native Americans in ‘The X-Files’ (‘Anasazi’, &amp;quot;The Blessing Way’ and ‘Paper Clip’ episodes of popular television series) (Cover Story)&amp;quot;, en &lt;i&gt;Journal of Popular Film and Television,&lt;/i&gt; Otoño.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Kramer, Peter (1999): &amp;quot;STAR WARS (influence of motion picture on Ronald Reagan’s Strategic Defense Initiative)&amp;quot;, www.findarticles.com/cf_dls/m1373/3_49 /54175536/p1/article.jhtml.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lerman, Gabriel (1998), &amp;quot;Paul Verhoeven. Entrevista&amp;quot;, en &lt;i&gt;Dirigido&lt;/i&gt;, nº 264, Enero de 1998, pp. 30-35.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Maltby, Richard (2000): &amp;quot;Nadie lo sabe todo. Historiografías post-clásicas y consolidación de la industria del entretenimiento&amp;quot;, en la revista digital &lt;i&gt;Otrocampo,&lt;/i&gt; nº 2. http://www.otrocampo.com/2/maltby.html. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Molina Foix, Vicente (1995): &amp;quot;El cine postmoderno: un nihilismo ilustrado&amp;quot;, en Manuel Palacio y Santos Zunzunegui (coords.), &lt;i&gt;Historia General del Cine. Vol. XII. El cine en la era del audiovisual,&lt;/i&gt; Ed. Cátedra, Madrid, pp. 151-66.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nepoti, Roberto (1998-99) &amp;quot;Spettatore postmoderno?&amp;quot; en la revista digital &lt;i&gt;Fucine Mute webmagazine, &lt;/i&gt;nº 2, Trieste, http://www.fucine.com/archivio/fm02/ nepoti-2.htm.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Streible, Dan (2001): &amp;quot;The Wonderful, Horrible Films of Paul Verhoeven&amp;quot; www.gseis.ucla.edu/facluty/kellner/ed270/papers/STREIBLE.htm.
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    <category>Cine</category>
         <pubDate>Sun, 24 Sep 2006 21:59:20 +0200</pubDate>
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   <title>Las limitaciones de la política electoral</title>
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    &lt;p&gt;por &lt;strong&gt;Ken Knabb&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Podemos distinguir de forma aproximativa cinco grados de &amp;quot;gobierno&amp;quot;:&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt;(1) Libertad sin restricción &lt;br /&gt;(2) Democracia directa &lt;br /&gt;(3) Democracia delegativa &lt;br /&gt;(4) Democracia representativa &lt;br /&gt;(5) Dictadura abierta de una minoría&lt;/p&gt;&lt;p&gt; &lt;br /&gt;La sociedad actual oscila entre (4) y (5), es decir entre el dominio abierto de la minoría y el dominio encubierto de la minoría camuflado por una fachada de democracia simbólica. Una sociedad liberada debe eliminar (4) y (5) y reducir progresivamente la necesidad de (2) y (3)...&lt;/p&gt;&lt;br/&gt;&lt;p&gt;En la democracia representativa la gente abdica de su poder en beneficio de candidatos elegidos. Los principios proclamados por los candidatos se limitan a unas cuantas generalidades vagas, y una vez que han sido elegidos hay poco control sobre sus decisiones reales acerca de cientos de problemas -- aparte de la débil amenaza de cambiar el voto, unos años más tarde, a cualquier rival político igualmente incontrolable. Los representantes dependen de los ricos mediante sobornos y aportaciones a la campaña; están subordinados a los propietarios de los medios de comunicación, que deciden qué temas consiguen publicidad; y son casi tan ignorantes y débiles como el público general en lo que respecta a muchos asuntos importantes que están determinados por burócratas y agencias secretas independientes. Los dictadores abiertos son a veces derrocados, pero los verdaderos dominadores en los regímenes &amp;quot;democráticos&amp;quot;, la pequeña minoría que posee o controla virtualmente todo, nunca ganan ni pierden el voto. La mayoría de la gente no sabe siquiera quiénes son...&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt;En sí mismo, votar o no tiene poca importancia (quienes hacen una cuestión importante de su rechazo a votar están revelando simplemente su propio fetichismo). El problema es que el votar tiende a adormecer a la gente confiando a otros que actúen por ellos, desviándolos de posibilidades más significativas. Unas cuantas personas que toman alguna iniciativa creativa (pensemos en las ocupaciones por los derechos civiles) pueden en última instancia tener un efecto mucho más amplio que si hubieran puesto su energía en hacer campañas en favor de políticos &amp;quot;menos malos&amp;quot; que sus oponentes. En el mejor de los casos, los legisladores raramente hacen más de lo que son forzados a hacer por los movimientos populares. Un régimen conservador bajo presión de movimientos radicales independientes con frecuencia hace más concesiones que un régimen liberal que sabe que puede contar con el apoyo radical. Si la gente se repliega invariablemente en los males menores, todo lo que los gobernantes tienen que hacer en cualquier situación en que su poder se vea amenazado es conjurarlo con la amenaza de algún mal mayor.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt;Incluso en el caso raro en que un político &amp;quot;radical&amp;quot; tiene una oportunidad realista de ganar unas elecciones, todos los tediosos esfuerzos de campaña de miles de personas pueden ir a la alcantarilla un día por algún escándalo trivial descubierto en su vida privada, o porque dice algo inteligente sin darse cuenta. Si logra evitar estos escollos y parece que puede ganar, tiende a evadir temas controvertidos por miedo a enemistarse con los votantes indecisos. Si finalmente logra ser elegido, casi nunca se halla en posición de llevar a cabo las reformas que ha prometido, excepto tal vez tras años de sucias negociaciones con sus nuevos colegas; lo cual le da una buena excusa para ver como prioritario hacer todos los compromisos necesarios para mantenerse indefinidamente en el cargo. Alternando con los ricos y los poderosos, desarrolla nuevos intereses y nuevos gustos, que justifica diciéndose a sí mismo que merece algunos beneficios en compensación por todos sus años de trabajo por las buenas causas. Lo peor de todo es que, si consigue finalmente que se aprueben algunas leyes &amp;quot;progresistas&amp;quot;, este éxito excepcional y normalmente trivial se muestra como una evidencia del valor de confiar en la política electoral, convenciendo a mucha gente para que invierta su energía en campañas similares por venir.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt;Como decía un graffiti de mayo del 68, &amp;quot;Es doloroso soportar a nuestros jefes; pero es más estúpido elegirlos.&amp;quot;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt;[Fragmento del texto &lt;a href=&quot;http://www.bopsecrets.org/Spanish/joyrev.htm&quot; target=&quot;_blank&quot;&gt;EL PLACER DE LA REVOLUCION&lt;/a&gt; - &lt;a href=&quot;http://www.bopsecrets.org/&quot; target=&quot;_blank&quot;&gt;BUREAU OF PUBLIC SECRETS&lt;/a&gt;] &lt;br /&gt;  &lt;/p&gt;
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    <category>Política</category>
         <pubDate>Sun, 24 Sep 2006 09:37:40 +0200</pubDate>
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    <item>
   <title>Victor Klemperer: LTI. La lengua del Tercer Reich</title>
   <description>
    por &lt;strong&gt;Pedro Lomba&lt;/strong&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;img hspace=&quot;19&quot; src=&quot;http://www.elvarapalo.com/ilustraciones/textos/nazi2.jpg&quot; align=&quot;left&quot; vspace=&quot;9&quot; border=&quot;0&quot; /&gt;Por primera vez se traduce al español (cincuenta y cinco años después de la edición alemana)la parte de los diarios de Victor Klemperer en que se ocupa de estudiar la lengua del Tercer Reich. Pero no se trata de una obra erudita, académica, aunque en muchas de sus páginas brillen destellos de la vasta cultura de su autor; se trata de los apuntes que un filólogo toma en sus diarios acerca de la peculiar forma como el nacionalsocialismo se apropió de una lengua y la modificó hasta convertirla no ya en instrumento de difusión de su ideología, sino en lengua en la que la mayoría de sus expresiones se convierten en expresión de la ideología nacionalsocialista.&lt;br/&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
&lt;p&gt;Victor Klemperer, judío (primo del famoso director de orquesta Otto Klemperer), catedrático de filología en la Universidad de Dresde, se disponía a escribir un estudio acerca de la Ilustración francesa (“la obra de mi vida”) cuando las llamadas leyes raciales de Nuremberg hacen que sea despojado de su cátedra en 1935 y le impiden el acceso a todas las bibliotecas públicas e incluso la posesión de todo libro que no sea un libro “para judíos”. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;br /&gt;
A partir de entonces se dedica a escribir un diario personal en el que, a la vez que sus anotaciones más íntimas, va quedando consignado todo aquello que, en la vida cotidiana del Tercer Reich, le llama la atención en tanto que filólogo. Este diario, dice, le ayuda a “evadirse” del horror que supone el haber sido convertido de repente y por decreto en enemigo de casi todo lo que hasta entonces ha amado (un pueblo, una lengua, una cultura) y a soportar con más ánimo las brutales consecuencias que esto trae consigo; le ayuda a mantenerse con vida, a mantener el equilibrio “como si del balancín de un funambulista se tratase”; a nosotros, esta parte de sus diarios nos ayuda a comprender -más allá del hecho de que, foucaultianamente hablando (y si se me permite el anacronismo), todo discurso comporte una práctica, un poder- que la práctica política, el poder político, puede apropiarse de todo discurso, incluso de la totalidad de una lengua, y convertirla en uno de los medios más propicios para el cumplimiento de sus fines. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;br /&gt;
LTI (Lingua Tertii Imperii) es el testimonio de cómo el nacionalsocialismo creó un lenguaje -grupal en sus orígenes- que acabó, y muy pronto, impregnándolo todo; es decir, el testimonio de cómo acabó convirtiéndose prácticamente en el único lenguaje, en la lengua sin más de una comunidad. En este sentido, puede decirse que uno de los más rotundos éxitos del nazismo consistió en transformar el lenguaje de tal manera que quedase revestido de unas propiedades que se mostraron terriblemente efectivas a la hora de suscitar en la inmensa mayoría de sus usuarios un estado de ánimo (y de eso se trató: de un estado de ánimo que supliese la convicción racional) propicio para el cumplimiento de su programa político. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;br /&gt;
Su éxito como ideología se debió en gran parte a su éxito en la creación y manipulación del lenguaje. Tratando de descifrar las relaciones entre un determinado lenguaje y el poder –variación característica de las relaciones entre conocimiento y poder-, y obligado por las circunstancias a abandonar su estudio sobre la Ilustración francesa, Victor Klemperer emprende un trabajo de ilustración en el sentido más rigurosamente filosófico de la palabra. Una escritura cuya pretensión no dejó nunca de ser la de servir de alivio, de descanso, a una situación intolerable, se transforma en escritura que denuncia la mentira y la abyección de un régimen analizando cómo estas mentira y abyección se normalizan y convierten en sentido común cuando su lenguaje se convierte en el lenguaje a secas.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;br /&gt;
En estos diarios quedan consignadas las múltiples novedades y variaciones lingüísticas y lexicológicas que la potente propaganda del partido nacionalsocialista introduce en el lenguaje. Tantas que se puede hablar de un lenguaje –pero sobre todo en un lenguaje- propio de este partido. A este respecto, destaca Victor Klemperer la proliferación de las siglas, la utilización del entrecomillado (siempre irónico: por ejemplo: “ciencia” judía, “Estado mayor” bolchevique, “estrategia” rusa, etc), el gusto por los nombres propios nórdicos, la constante recurrencia de los románticos conceptos de “sangre” y “tierra” con todas sus implicaciones, la utilización excesiva de una terminología religiosa en política, la valorización del término “fanatismo” (y en general de todo lo “pasional” frente a lo “intelectual”), etc. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;br /&gt;
Pues bien, hasta aquí, nos recuerda Klemperer, no tenemos nada que no suceda en el interior de todo partido político, de todo grupo, pues la utilización de un lenguaje específico, de unos determinados términos, de un determinado universo simbólico, es propia prácticamente de todo grupo que se distinga o pretenda distinguirse como tal. En esta utilización queda cifrada una de sus esenciales señas de identidad. Es tal vez esta utilización de un lenguaje propio uno de los principales factores de cohesión de todo grupo humano.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;br /&gt;
Pero otra cosa bien distinta –algo que de excepcional puede fácilmente convertirse en monstruoso- sucede cuando el lenguaje de un grupo o de un partido político se desborda de sus límites grupales e impregna aquello que anteriormente quedaba al margen de sus necesidades de cohesión grupal. En ese momento, la ideología que el lenguaje grupal expresaba se extiende a todos los ámbitos, a todas las acciones, en que se hace uso del lenguaje. Es decir, se extiende a todo. Es esto, dice Klemperer, lo que sucede con la lengua del Tercer Reich. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;br /&gt;
A partir de 1933, desde la instauración del gobierno nazi, la LTI “pasó de lenguaje de grupo a lenguaje del pueblo, es decir, se apoderó de todos los ámbitos públicos y privados: de la política, de la jurisprudencia, de la economía, del arte, de la ciencia, de la escuela, del deporte, de la familia, de los jardines de infancia y de las habitaciones de los niños” (pg. 37). A través de la apropiación y consiguiente recreación del lenguaje (por supuesto, contando con la mediación de su hiperactivo Ministerio de Propaganda, con su inmensa y poderosísima red de publicaciones y emisiones, etc), la ideología del Tercer Reich se encarna en el pueblo alemán. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;br /&gt;
Empleando la terminología de Carl Schmitt -quien de hecho estuvo muy cerca de quienes llevaron a la práctica esta apropiación y recreación-, se puede decir que esta operación sobre el lenguaje se muestra como un camino que conduce con la máxima efectividad hacia el denominado “Estado total”, hacia la situación en la que se da una identidad tal entre Estado y sociedad “que [el Estado] no se desinteresa de ningún dominio de lo real y está dispuesto en potencia a abarcarlos a todos”. El Estado nazi acaba por abarcar todos los dominios de lo real en acto.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;br /&gt;
Las escalofriantes consecuencias de esta situación son conocidas por todos, y no falta su descripción en el libro del que nos estamos ocupando. Pero el interés del escrito de Klemperer reside en su enfoque filológico y filosófico, en su profunda y desgarradora comprensión del adagio schilleriano según el cual toda lengua culta puede llegar a convertirse en “lengua culta que crea y piensa por ti”. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;br /&gt;
La lengua alemana habría llegado durante esta época a un grado tan absoluto de perversión ideológica, es decir, su ideologización la habría mecanizado tanto y, consiguientemente, la habría desvinculado de tal modo de la racionalidad –en el sentido en que este concepto se une indisolublemente a un concepto determinado de libertad-, que se habría cumplido en ella de manera casi absoluta, apenas sin resquicios, el adagio de Schiller. Un término preciso, indicativo de la ausencia de racionalidad en sentido ilustrado y de la preponderancia de lo pasional e irreflexivo, también de la injusticia y crueldad propias de esta época, es empleado ahora para denominar a esta sociedad, a esta comunidad lingüística y política. Klemperer nos habla en sus diarios de una “comunidad conjurada”.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;br /&gt;
En efecto, mediante esta permeabilización ideológica de la lengua se llega al punto máximo de intensidad en la distinción que, otra vez según Carl Schmitt, da sentido al concepto de lo político y que constituye el más fundamental de los múltiples factores que otorgan cohesión e identidad a todo grupo humano: la distinción amigo/enemigo. El judaísmo, como es bien sabido, fue convertido en la figura frente a la cual se cohesionó y definió su identidad la comunidad del Tercer Reich. Y lo hizo de tal modo que quedó del todo difuminada la frontera entre el llamado &amp;quot;Estado total&amp;quot; y el &amp;quot;Estado de guerra&amp;quot;. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;br /&gt;
La comunidad se conjuró frente a un enemigo degradado hasta tal punto (mediante categorías morales, teológicas, económicas y de cualquier otro tipo que se nos ocurra) que fue, sin lugar a discusión posible, excluido ideológicamente –y poco faltó para que también lo fuera fácticamente de un modo absoluto- de la especie de la humanidad y territorializado sin excepción en el afuera del espacio de la legalidad. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;br /&gt;
La “conjura” cobró cuerpo, efectividad, en virtud de la propagación, a través del lenguaje (aunque no sólo), del estado que la define; éste se convirtió, o fue conscientemente convertido, en su caldo de cultivo. El lenguaje propició decisivamente la creación en la comunidad que lo hablaba de los afectos y pasiones que hicieron posible que, sin apenas resistencia por parte de la mayoría de los miembros de esa comunidad, quedase cancelada “la distinción entre combatientes y no combatientes” propia de toda situación de guerra: el Estado y las relaciones que definen a toda sociedad fueron convertidos en los propios de una situación fáctica de guerra antes de la efectiva guerra que Alemania libró contra el resto de Europa. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;br /&gt;
El lenguaje ayudó a crear estos afectos y pasiones de combate con tanta eficacia como para hacer posible una situación total de “hostilidad presupuesta, conceptualmente previa” a la “guerra militar”. Situación previa que se expresa como guerra propagandística, económica, etc, y que en sus grados más altos de intensidad deviene irremediablemente en “guerra de exterminio”.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;br /&gt;
Pues bien, la LTI se muestra como algo tan potente y eficaz, como instrumento de dominación e ideologización tan preciso, que cala incluso en los círculos contra los que va dirigido su veneno. La LTI se extiende y asienta incluso entre los excluidos y perseguidos por esa comunidad en permanente conjura, incluso penetra los círculos más conscientemente judíos, los círculos sionistas (aquí es clave esa extraña ley de la dialéctica según la cual es posible constatar una común vinculación del nacionalsocialismo y el sionismo con un mismo universo simbólico: el del romanticismo alemán) . Y no deja de ser ésta una de las más sorprendentes constataciones de este libro y de este filólogo judío.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;br /&gt;
Sin embargo, los horrores del nazismo no lograron distorsionar su percepción intelectual del judaísmo y, por extensión, del sionismo. Es decir, no lograron hacer que confundiera ambas categorías. A diferencia de otros intelectuales germanos que sobrevivieron a los horrores del antisemitismo alemán y dejaron constancia de su experiencia, Victor Klemperer nunca dejó de sentirse alemán, nunca facilitó el trabajo a aquellos que quisieron no sólo situarle fuera de la comunidad alemana, sino también de la especie humana (pues en este contexto y según esta ideología ser (nacionalsocialista) alemán o ario y pertenecer a la especie humana es estrictamente lo mismo). Y es por ello por lo que sin duda nos encontramos ante un libro y un autor en los que el adagio schilleriano no se cumple, en los que el pensamiento cobra las suficientes fuerza y autonomía como para no dejar que nada ni nadie se arrogue su poder y su destino. No la violencia más descarnada. Tampoco la práctica totalidad de los integrantes de una comunidad extraviada a la que Klemperer –al igual que cierta minoritaria intelectualidad judía de la época- piensa pertenecer y a la que quiere pertenecer al margen de sus extravíos. Ni siquiera una “lengua culta”.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;br /&gt;
La mayor injusticia y crueldad privaron a Victor Klemperer de la posibilidad de llevar a término la “obra de su vida” acerca de la Ilustración francesa. Frente a la mayor injusticia y crueldad su irreductible pensamiento se vio en la necesidad, “para poder sobrevivir”, de realizar un trabajo de ilustración de la mayor potencia intelectual. Y es precisamente el hecho de que este diario, o este extracto de sus diarios, haya sido escrito en las condiciones más duras y haya servido de ayuda a la supervivencia moral, anímica, de su autor (como antídoto a su “musulmanización”), lo que nos obliga a plantearnos con urgencia y apremio una pregunta: ¿es esta reacción ante una situación extrema prueba suficiente de la verdad, y sobre todo de la necesidad del mantenimiento, de los ideales de la ilustración? &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;br /&gt;
&lt;strong&gt;Victor Klemperer: LTI. &lt;em&gt;La lengua del Tercer Reich&lt;/em&gt;, Barcelona, Minúscula, 2001&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
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    <category>Política</category>
         <pubDate>Sat, 23 Sep 2006 18:15:52 +0200</pubDate>
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    <item>
   <title>La protesta social por el agua en Tucumán, Argentina</title>
   <description>
    &lt;p&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;Agua que no has de beber.....&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;por Norma Giarracca y Norma Del Pozo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En 1998, en la provincia Tucumán, la más pequeña de la Argentina, ocurrió un hecho muy particular: la &lt;strong&gt;Compagnie Générales des Eaux&lt;/strong&gt;, operadora del servicio de agua y cloacas (que en la provincia tomó el nombre de Aguas del Aconquija), anunció que iniciaría una ofensiva en el nivel nacional e internacional para poder retirarse de la provincia.&lt;/p&gt;&lt;br/&gt;&lt;p&gt;¿Qué había ocurrido para que una fuerte empresa europea que había ganado el pliego de privatización de la concesión del servicio de agua y cloacas de la provincia en 1993, cinco años después quisiera retirarse? ¿Cuál había sido la suerte de esta compañía en un país como Argentina, ejemplo de adopción de políticas neoliberales y donde las privatizaciones de empresas estatales de servicios representaron excelentes negocios para los capitales franceses, españoles, italianos, etcétera?&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt;La empresa había enfrentado, desde el momento en que se instaló, una protesta sostenida y continua de los usuarios de toda la provincia. Cuando la compañía asumió la operatoria, en 1995, aumentó un 104% los precios del servicio y modificó sustancialmente las condiciones de otorgamiento del mismo. En tales momentos, muchos ciudadanos de Tucumán lo consideraron un agravio a sus derechos, a sus ingresos y a su calidad de vida. Se organizaron y resistieron hasta que, tres años más tarde, la que pidió el retiro fue la empresa misma. El gobierno provincial fue, finalmente, el que rescindió el contrato.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt;¿Qué logró semejante éxito en la protesta de los usuarios? Fueron muchos años de lucha y organización y, sobre todo, una acción muy eficaz que en los últimos momentos se logró en casi toda la provincia. Se trató de la &lt;strong&gt;desobediencia civil&lt;/strong&gt;, expresada en la negativa a pagar por el servicio de agua y cloacas. Los primeros en organizarse fueron los pueblos del interior de la provincia, ubicados en regiones productoras de caña de azúcar y que cuentan con largas experiencias en luchas. Fueron 7 pequeñas ciudades que formaron, en primer lugar una coordinadora y luego lograron en el nivel nacional &lt;strong&gt;ADEUCOT&lt;/strong&gt;, la Asociación en Defensa de Usuarios y Consumidores de Tucumán. El momento culminante de la lucha fue cuando se decidió no pagar por el servicio.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt;La decisión de no pagar el servicio fue difícil y no se llevó a cabo de un día para otro. Primero fue la gente de los pueblos del interior ya que en algunos departamentos la medida era tomada cada vez que los ingresos familiares se reducían. Luego se sumaron familias que habían respetado religiosamente el pago de los servicios pero que se animaron porque, por un lado, eran muchos y, por otro, la asociación de usuarios tomó reaseguros legales (presentaciones al órgano regulador por malas condiciones del servicio). Finalmente, en enero de 1996 comenzó a salir agua negra de los grifos en la ciudad capital por un aumento de manganeso en las zonas de extracción. Desde entonces, muchos capitalinos se animaron y se sumaron al “no pago”. En los últimos meses, la empresa consideraba que más del 80% de las boletas quedaban sin pagar.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt;Mientras tanto la empresa francesa que veía reducir sus ingresos intentaba cobrar: mandaba amenazas legales a los usuarios orientadas a cortar el servicio. Asimismo, intentaba renegociar con el Estado provincial mientras el Estado Nacional recibía presiones del gobierno francés para terminar con la “insubordinación” de la población tucumana.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt;En 1998, la empresa no soportó más la situación generada por el “no pago”, es decir la “desobediencia civil” y por su propio fracaso en las negociaciones con el estado provincial para lograr “disciplinar” a la población. De este modo, se rescindió el contrato pero debió quedarse unos meses más para que las autoridades nacionales lograran nuevos operadores para el servicio. &lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt;En ese marco, la empresa acudió a la competencia del Tratado Internacional de Protección y Promoción de Inversiones entre Francia y Argentina, es decir, a la injerencia del tribunal arbitral que habilita el Centro Internacional para el Arreglo de Diferendos Relativos a Inversiones (CIADI), dependiente del Banco Mundial. Finalmente, el CIADI terminó fallando a favor de la provincia y los diferendos debieron ser tratados en los tribunales de la justicia del territorio nacional.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt;Cabe destacar que en 1999, el nuevo gobierno provincial retiró la demanda de la justicia provincial con la excusa de “mejorar la presentación”. Nunca la volvió a presentar y los usuarios quedaron sin la cobertura legal para justificar el “no pago” (la empresa cada tanto amenaza con demandarlos). Se trata de pueblos de la zona rural cañera donde los vecinos pueden perder sus tierras de cultivo, sus viviendas o sus pequeños comercios.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt;Un papel muy, muy importante en esta protesta lo tuvieron las mujeres. Ellas comenzaron el proceso de organización y fueron las que más resistieron en la posición del “No pago”. Mientras los políticos provinciales consideraban una “locura” tratar de oponerse a la gran empresa y muchos “buenos vecinos” dudaban de seguir en la tesitura desobediente, ellas mantuvieron la medida hasta el final. Todas reconocen que las redes que quedaron formadas entre todos y, especialmente, entre ellas, es uno de los resultados perdurables de la lucha. En la actualidad ADEUCOT se ocupa de la defensa de los consumidores en cualquier rubro y está a la expectativa por el nuevo proceso de privatización del agua que se avecina.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt;Esto ocurrió en la década del noventa en Tucumán mientras la ciudad y provincia de Buenos Aires aceptaban pasivamente la privatización de sus servicios de agua y cloacas mediante la concesión de Aguas Argentinas compuesta por un grupo de inversores con mayoría accionaria de la &lt;strong&gt;Suez Lyonnaise des Eaux&lt;/strong&gt;, también francesa. Si analizamos las condiciones generales del servicio y las tarifas no vemos grandes diferencias para justificar por qué el distrito más importante y politizado del país no reaccionó y una población dispersa, con bajos recursos, de una provincia pequeña, se plantó y dijo: “&lt;strong&gt;así no&lt;/strong&gt;”.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt;Los Tucumanos como muchas otras personas alrededor del mundo tienen sincero interés en “cuidar el agua y creen que las corporaciones privadas no deben ser ni dueñas ni las administradoras de ésta. La consideran como un bien común y creen que es un derecho fundamental de todo ser humano poder tener acceso a ella” (Sara Grusky en &lt;strong&gt;Defendamos los bienes comunes&lt;/strong&gt; Vol. 1 febrero de 2002).&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt;En efecto, muchas poblaciones, grupos, por todo el mundo luchan por mantener el agua como un bien común y garantizar su acceso a todos por igual. Cuando la población de Tucumán vio amenazado este acceso por unas tarifas imposibles de pagar, reconoció este principio muchas veces olvidado por quienes al abrir el grifo cuentan con agua potable, sin importar el precio que se pague por ello. La lucha por el libre acceso al agua potable y para los regadíos de explotaciones campesinas, debe ser de todos. Y es una lucha posible como lo demuestra el caso de Tucumán.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Norma Giarracca&lt;/strong&gt;, Socióloga, profesora-investigadora de la UBA y miembro del Foro de la Tierra y la Alimentación&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Norma Del Pozo&lt;/strong&gt;, Miembro de ADEUCOT (Asociación en Defensa de Usuarios y Consumidores de Tucumán) &lt;/p&gt;
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    <category>Política</category>
         <pubDate>Sat, 23 Sep 2006 17:17:05 +0200</pubDate>
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    <item>
   <title>Reseña del libro &#039;Otros Mundos&#039; de Gabriel Albiac</title>
   <description>
    &lt;img hspace=&quot;19&quot; src=&quot;http://www.elvarapalo.com/ilustraciones/textos/otrosmundos.jpg&quot; align=&quot;left&quot; vspace=&quot;14&quot; border=&quot;0&quot; /&gt;Hace ya algunos meses que apareció, en una hermosa edición de &lt;em&gt;Páginas de Espuma&lt;/em&gt; el libro &lt;em&gt;Otros Mundos&lt;/em&gt;, compilación de escritos de Gabriel Albiac confeccionada por Alberto Mira, Jesús Marchante y Jos&amp;eacute; Sánchez Tortosa. Se trata de textos escogidos (de las columnas del diario &lt;em&gt;El Mundo&lt;/em&gt;) y ordenados por amigos del autor -rescatados así de la condena al olvido que recae usualmente sobre la escritura periodística-, lo que se inscribe en una antigua tradición &amp;quot;para los grandes textos&amp;quot;, como recuerda en la peque&amp;ntilde;a obra maestra que es el prólogo su tambi&amp;eacute;n amigo y admirador Jos&amp;eacute; Jim&amp;eacute;nez Lozano.&lt;br/&gt;&lt;p&gt;&amp;nbsp;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;La edición ha sido cuidadosamente ilustrada por Jesús Marchante -de un modo perfectamente acorde con el espíritu geom&amp;eacute;trico que arde fríamente en estas líneas, y con la materia misma que en ellas es diseccionada- con trazos que evocan sin duda a Mal&amp;eacute;vich, el pintor por excelencia de la Revolución de Octubre. Pero un Mal&amp;eacute;vich distorsionado en rupturas fractales, en fuga hacia tecnológicas infinitudes e inficionado por una angustia y un v&amp;eacute;rtigo que ya no son suprematistas, que nos disparan a los espacios abisales de Giorgio de Chirico y a las pesadillas del existencialismo. Como si Mal&amp;eacute;vich hubiera vivido todo el corto, pero interminable siglo XX. &lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt;Lo que en estas páginas podemos encontrar no es ninguna sorpresa, incluso para quienes no leen habitualmente a Albiac. Encontramos a uno de los escasísimos pensadores espa&amp;ntilde;oles, capaz además de turbarnos con una esplendente belleza literaria. Una finura estilística más que rara, a veces casi hiriente, dirigida con demoledora eficacia a provocar el destello de la interrogación, que es la única raíz del pensamiento. Y para ello, claro es, ha de destruir la frágil trama de opiniones, creencias y mitos sobre la que erigimos la precaria arquitectura de nuestras vidas. Encontramos, en suma, el implacable dispositivo de guerra al que llamamos filosofía. &lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt;Los temas, seleccionados con gran acierto y admirablemente articulados, nos permiten apreciar el amplio horizonte de la escritura de Albiac desde que comenzase su colaboración en &lt;em&gt;El Mundo&lt;/em&gt; a finales de la d&amp;eacute;cada de los ochenta. Por lo demás -tambi&amp;eacute;n hay que decirlo- la oportunidad de contemplar su sugestiva panorámica es aún más gratificante en estos días, en los que la lucidez y el sentido elemental de la justicia sufren un agravamiento en su acostumbrada penuria. &lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt;&amp;iquest;Qu&amp;eacute; nos recuerdan estos textos filosóficos de Gabriel Albiac y por qu&amp;eacute; son hoy, más que nunca, imprescindibles? Ante todo que &amp;quot;para la propia salvación de la filosofía&amp;quot;, por emplear la fórmula de Deleuze y Guattari, &amp;eacute;sta no puede ser amiga del poder. Si hay un hilo conductor que atraviesa estas páginas de extremo a extremo es &amp;quot;la apología de la subversión, el empecinamiento en transformar el mundo; el rechazo, tambi&amp;eacute;n, de cualquier complicidad con los que mandan&amp;quot;, aprendizaje que el autor agradece a Sartre en memorable artículo. La ferocidad del análisis desgarra los entresijos del capitalismo, del Estado, de las supersticiones monoteístas, las variaciones siempre reiteradas -si bien siempre asombrosas en su desmesura- de la corrupción y lo siniestro. Otras veces, por contraste, nos recuerdan la sencillez del jardín de Epicuro y las maravillas que allí se esconden. Destacadamente que &amp;quot;todo placer es, por sí mismo, un bien&amp;quot;, acompa&amp;ntilde;ándonos en el paisaje de las cosas que el escritor ama. El rock &amp;amp; roll, el cine, algunos rostros y poemas, los viejos libros que tan bien conoce, transfigurados por su palabra enamorada. Las pocas cosas que nos permiten so&amp;ntilde;ar y por eso mismo nos mantienen vivos. &lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt;Muy poco puede echarse en falta en este excepcional trabajo recopilatorio de Mira, Marchante y Tortosa. Una producción tan dilatada como la de Albiac, sin embargo, no puede compendiarse en un peque&amp;ntilde;o volumen, lo que evidentemente no se pretendía. Es fácil darse cuenta en retrospectiva de que no figura ninguno de los abundantes, magistrales artículos dedicados a la defensa de Antonio Negri cuando casi nadie deseaba apoyar su causa fuera de Espa&amp;ntilde;a ni, menos aún, dentro de ella. Textos de los que algunos preferirían olvidarse ahora pero que, con esa obstinada resistencia de las cosas verdaderas, nos interrogan desde las hemerotecas. No es necesaria gran industria o molestia para encontrarlos ni remontarse apenas en el tiempo. Proporcionan, eso sí, grandes dosis de justicia po&amp;eacute;tica, ya que tal vez no podamos aspirar a otra.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt;Pese a todo, no quisiera cerrar esta breve rese&amp;ntilde;a sin referirme a una objeción &amp;ndash;sería más preciso decir un reproche- que reiteradamente se ha formulado contra la obra de Albiac por parte de quienes se sitúan en las filas de determinada, presunta &amp;lsquo;izquierda&amp;rsquo;. Es un reproche que se arroja tambi&amp;eacute;n sobre la obra de algunos de los más ilustres pensadores contemporáneos, de los que el ejemplo de Foucault es acaso el más obvio. Fredric Jameson lo identificaba con sarcasmo hace unos diez a&amp;ntilde;os como una lógica basada en el principio &amp;quot;pierde el ganador&amp;quot;, que tiende a claudicar de todo esfuerzo analítico por identificar y entender el sistema del dominio en los procesos de la sociedad contemporánea, ya que cuanto más poderosa es la visión teórica de los registros del sometimiento, más impotente llega el lector a sentirse. Se diría que &amp;ndash;como afirmaba Jameson- en la medida en que la teoría gana, describiendo una maquinaria paulatinamente más cerrada y terrorífica, en ese mismo grado pierde, puesto que la capacidad crítica de su trabajo se ve paralizada y el empuje hacia la oposición, la rebeldía y la transformación social se percibe como lábil y vano frente al poder de intimidación del modelo teórico. &amp;iquest;Habrá que reiterar de nuevo que Marx dedicó toda su vida al esfuerzo de desplegar esa analítica desde los únicos presupuestos posibles -los de la ciencia- aniquilando de raíz cualquier conato de mixtificación y autoenga&amp;ntilde;o? &amp;iquest;Es que ya no nos son familiares estas &amp;quot;bellas ilusiones&amp;quot;, que tan vivamente rememoran las pol&amp;eacute;micas de Marx con Weitling y Proudhon ? &amp;iquest;Y no es en evitarlas en lo que consiste, precisamente, el mayor reto que se abre en estos días a nuestra inteligencia y a nuestro coraje? No es, pues, de extra&amp;ntilde;ar que algunos de los críticos de Albiac vengan incluso a indignarse al discrepar de estas o aquellas posiciones políticas, al extremo de negarle la propia honestidad intelectual. Por mi parte, y dado que nunca he conocido a nadie con quien dejase de mantener determinadas discrepancias teóricas y -excuso decir- tambi&amp;eacute;n políticas, no puedo sino hacerles llegar desde aquí mi más completa desconfianza. &lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt;En resumen, un libro muy hermoso publicado por la editorial &lt;em&gt;Páginas de Espuma&lt;/em&gt; en el que no es el menor de sus encantos el inconfundible &lt;em&gt;ars melancholiae&lt;/em&gt; de la voz de este gran escritor, su peculiar intensidad emocional te&amp;ntilde;ida de una nostalgia que es un seguro antídoto del desánimo, porque surge de un deseo inextinguible de creación y de libertad. &lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Rese&amp;ntilde;a realizada por Fernando López-Laso&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
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    <category>Filosofía</category>
         <pubDate>Fri, 22 Sep 2006 17:01:10 +0200</pubDate>
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    <item>
   <title>PERSEO DOMINANDO - Notas sobre nuevos modos de acción cultural (Luis Navarro)</title>
   <description>
    &lt;p&gt;&lt;img hspace=&quot;19&quot; src=&quot;http://www.elvarapalo.com/ilustraciones/textos/perseo-medusa.jpg&quot; align=&quot;left&quot; vspace=&quot;7&quot; border=&quot;0&quot; /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p /&gt;&lt;p&gt;Si el mito de Prometeo escenifica el afán contrariado y penitente de la modernidad, el de Perseo representa esa otra modernidad triunfante, y de alguna forma culminada, en la definitiva cancelación del modelo moderno de revolución social. Se requieren nuevas estrategias de movilización más flexibles, adaptadas a los nuevos modos de colonización de la conciencia practicados por el dominio.&lt;/p&gt;&lt;br/&gt;&lt;p /&gt;&lt;p align=&quot;right&quot;&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align=&quot;right&quot;&gt;&lt;em&gt;&amp;quot;En el reino de Atlas existe una ciudad fortificada con altas murallas, cuya custodia fue confiada a las hijas de Forcis, que tenían un sólo ojo para ambas. Aprovechando el momento en que una de ellas prestaba el ojo a la otra, penetré en la ciudad y llegué hasta el palacio de las Gorgonas, adornado con las figuras de las fieras y de los hombres a los que la vista de la Medusa había petrificado. Para evitar que me encantase yo no la miré sino reflejada en mi escudo. Aproveché su sueño y le cercené la cabeza.&amp;quot;&lt;/em&gt; (Ovidio: &amp;quot;Las Metamorfosis&amp;quot;, IV, 5)&lt;/p&gt;&lt;p /&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Ver y ser visto&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Sustraerse a la mirada, sustraerse a mirar, es un juego permanente en el ciclo de Perseo. Todo el que cruza sus ojos con los de Medusa queda petrificado. Pero su mirada resulta inofensiva mientras no se cometa el error de mirarla a su vez. La estructura de este encuentro permite una analogía nada forzada con la fascinación que infunden los medios de comunicación audiovisuales. El individuo que la experimenta se encuentra extrañado, sacado fuera de sí por efecto de una imagen que ejerce sobre él una atracción vertiginosa. Pero el efecto de la propia curiosidad no es un aspecto marginal en dicha experiencia, ni el estupor que nos conmueve deja de sernos siniestramente familiar. &lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt;Para acceder a Medusa, Perseo arrebata a las Grayas el único ojo y el único diente que las tres compartían, bienes escasos pero seguramente poderosos, que nuevos episodios del ciclo traducirán en el Panóptico y la Máquina. Perseo es todavía un mercenario contra el sistema, pero es también el primer activista que para esconderse roba los ojos de la policía. Entre las herramientas que le subvencionan sus tíos figura un yelmo que le hará invisible y un escudo tan pulido que le permitirá llevar a cabo la primera acción terrorista virtual.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt;La voluntad alegórica establecerá otros juegos de interpretación para cada uno de los instrumentos de guerra proporcionados por la industriosa Atenea: las sandalias aladas como ubicua red de comunicación, el yelmo invisibilizador como poder abstracto del capital que diluye responsabilidades, el escudo reflectante (y la cabeza de Medusa) como orden político de la representación... &lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt;La ejecución de Medusa se lleva a cabo actuando sobre su imagen, negando a través de su reflejo la realidad que se tiene ante los ojos. Aunque Medusa hubiese despertado de su sueño, habría buscado con desesperación los ojos de su enemigo y no habría hallado sino el reflejo subvertido de su propia mirada. &lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt;Hacer visible al otro y hacerse invisible. Gana el que no ve, la ciega osadía del héroe... &lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Medusa dominada&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Aunque el Arte y la memoria humana han puesto todo su candor en recordar a Perseo en sus mejores momentos (tiernamente incestuoso con Dánae, Perseo ejecutando a Medusa, liberando a Andrómeda, dominando entre Grayas y Gorgonas, reyes y dioses...), lo cierto es que la muerte de la Gorgona inaugura un nuevo ciclo de terror mucho más perverso, ambiguo e impredecible. &lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt;Perseo no nos libera de Medusa: se la apropia para sí. La empresa se afronta desde el primer momento como una conquista y no como una disolución de poderes. La cabeza segada de Medusa es el arma definitiva. Así, durante el camino de vuelta y por el mero hecho de que le pilla de paso, Perseo fosiliza a todo gigante, reyezuelo o dinosaurio marino que se pone al alcance de la fascinante cabeza de Medusa dominada.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt;Antes Medusa se ubicaba en la región del límite, no buscaba a los seres humanos. Podía dormir en paz el conformista, Medusa era sólo una posibilidad y un castigo para el osado que pretendiese &amp;quot;ver más allá&amp;quot;. Medusa dominada busca en cambio a los hombres, no es ya un fin a conquistar sino un medio para emprender nuevas conquistas. Hasta muerta conserva su poder fascinante. Con este arma poderosa, capaz de atrapar y congelar en su mirada todas las miradas, Perseo emprende una carrera de poder inobjetable por el propio Zeus. &lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt;Es esta Medusa explotada y puesta al servicio del dominio la que conocemos en las sociedades occidentales. &lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt;El hecho de que la cabeza de Medusa muerta e instrumentalizada produzca los mismos efectos entre sus enemigos que cuando estaba viva confirma la suposición de que el poder petrificador del monstruo no residía en él mismo. Tanto antes como ahora, se limita a reflejar una representación congelada de cuanto se le propone. &lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt;¿No debería causar júbilo la pública exhibición de su cadáver, la abolición regimentada de un límite? Y sigue causando estupor. La esperanza depositada en los medios de comunicación de masas, en cuanto espacios donde la información se hace universalmente asequible, se torna en cínica y petrificada espectacularización de la existencia.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Desafío a los lenguajes&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Los &amp;quot;nuevos&amp;quot; movimientos sociales configuran una praxis social emergente que enfrenta al sistema no su diferencia, sino la construcción de diferencias, una actividad en proceso que se delimita contra el sistema mediante una objetivación crítica del mismo. No se trata de identidades marginales que el sistema puede subsumir, sino que se construyen a sí mismos como puntos de fuga, sistemas imaginarios o teorías ilusorias.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt;Ante cada enunciado divergente el sistema elabora un reflejo invertido que lo constituye en tendencia. Ante cada corriente convergente del sistema, el movimiento elabora un reflejo invertido que promueve enunciados divergentes. &amp;quot;&lt;em&gt;Los conflictos no se expresan principalmente a través de una acción dirigida a obtener resultados en el sistema político, sino que representan un desafío a los lenguajes y códigos culturales que permiten organizar la información&lt;/em&gt;.&amp;quot; (Melucci). Tal dinámica de desafío constante a la codificación del sistema no es sino el establecimiento como praxis normalizada de la de la propuesta situacionista que, si bien percibe que &amp;quot;las palabras &#039;trabajan&#039; a cargo de la organización dominante de la vida&amp;quot;, asume que &amp;quot;&lt;em&gt;para desgracia de todos los teóricos de la información, las palabras no son en sí mismas &#039;informacionistas&#039;: en ellas se manifiestan fuerzas capaces de desbaratar los cálculos&lt;/em&gt;&amp;quot;.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Apropiación de canales&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Pero en la sociedad postindustrial e informatizada (la cabeza de Medusa trastabilando en la grupa de Pegaso) esta dinámica de integración y apertura no se produce ya tanto en el plano de los discursos y su sentido (acción en profundidad que ya no resulta rentable en un sistema que se basa en la &amp;quot;fluidez&amp;quot; del capital y en la intercambiabilidad de toda producción simbólica) como en el de los canales y su apropiación. &lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt;No sólo el medio es el mensaje, sino que determinados signos recuperan el poder de catálisis del símbolo transformándose ellos mismos en medios y renunciando así a la identidad consigo mismos que daba al símbolo su autoridad. Son lo que pasa por ellos. Dicha autoridad se concibe ahora como &amp;quot;el medio&amp;quot;.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt;&lt;img hspace=&quot;19&quot; src=&quot;http://www.elvarapalo.com/ilustraciones/textos/antifa.jpg&quot; align=&quot;right&quot; vspace=&quot;7&quot; border=&quot;0&quot; /&gt;La ilustración que acompaña este texto es una manipulación llevada a cabo por un grupo de acción antifascista de un signo institucional millones de veces reproducido. El signo original aparece en papeleras y artículos de consumo, es decir, habla desde las instituciones del poder y del mercado. Su sentido original es una invocación a la urbanidad de todos los ciudadanos para que mantengan limpias las calles. Independientemente de su legitimidad moral, el signo traza una tendencia convergente que tiende a reducir el desorden dentro de la comunidad. &lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt;La manipulación consiste en poner en lugar del papel el emblema nazi, con lo cual &amp;quot;Mantén limpia tu ciudad&amp;quot; adquiere sin duda otro sentido. El mensaje llega con rapidez e impacto y con una gran economía de medios, pues se trata de un signo que llevamos incorporado, que entendemos de inmediato porque apenas lo vemos ya: lo suponemos. El mismo signo millones de veces reproducido en la calle apenas nos afecta, pero este encuentro fortuito con su desvío produce una apertura y se hace visible porque crea un nuevo marco de referencia. &lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Construcción de códigos&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;El sistema abarca todos los sistemas de enunciados, pero el individuo es el entorno del sistema que elabora sus propias representaciones invertidas del mundo y discursos fundadores de otros mundos mediante la crítica y la acción social.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt;&lt;img hspace=&quot;19&quot; src=&quot;http://www.elvarapalo.com/ilustraciones/textos/larios2.jpg&quot; align=&quot;right&quot; vspace=&quot;7&quot; border=&quot;0&quot; /&gt;Lo propio del sistema de referencia es transformar las acciones creadoras en tendencias sociales reguladas, el movimiento en movida, el cuestionamiento gai de la familia en matrimonio homosexual, el antipatriarcalismo feminista en el día de la mujer. Lo propio del movimiento social de &amp;quot;nuevo tipo&amp;quot; es transformar los enunciados en posibilidades de acción, la objeción de conciencia en insumisión fiscal y las movilizaciones estudiantiles contra las tasas en cuestionamiento radical del sistema de enseñanza capitalista. &lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt;Como medio de acción social, la construcción de la propia identidad a través de la recepción crítica y la producción de discursos produce un fenómeno irreductible porque fuerza marcos de referencia alternativos. En la construcción de sus propios códigos encuentra la acción social su estrategia más eficaz porque en este ámbito sus acciones no se suman acumulativamente al sistema, teniendo que competir con él con medios de reproducción de realidad mucho más poderosos, sino que plantean disonancias que fuerzan al sistema a la reelaboración constante de sus mitos.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;em&gt;[Extractos reelaborados de un artículo publicado en 1997 en el fanzine &amp;quot;Amano&amp;quot;.]&lt;/em&gt; &lt;/p&gt;
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    <category>Política</category>
         <pubDate>Sat, 16 Sep 2006 21:16:13 +0200</pubDate>
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   <title>Rayuela 74 (Julio Cortázar)</title>
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    &lt;p&gt;&lt;img alt=&quot;Julio Cortázar&quot; hspace=&quot;19&quot; src=&quot;http://www.elvarapalo.com/ilustraciones/textos/juliog.jpg&quot; align=&quot;left&quot; vspace=&quot;7&quot; border=&quot;0&quot; /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&amp;nbsp;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;El inconformista visto por Morelli, en una nota sujeta con un alfiler de gancho a una cuenta de lavandería: &amp;quot;Aceptación del guijarro y de Beta del Centauro, de lo puro-por-anodino a lo puro-por-desmesura. Este hombre se mueve en las frecuencias más bajas y las más altas, desde&amp;ntilde;ando deliberadamente las intermedias, es decir la zona corriente de la aglomeración espiritual humana. Incapaz de liquidar la circunstancia, trata de darle la espalda; intepto para sumarse a quienes luchan por liquidarla, pues cree que esa liquidación será una mera sustitución por otra igualmente parcial e intolerable, se aleja encogi&amp;eacute;ndose de hombros.&lt;/p&gt;&lt;br/&gt;&lt;p&gt;&amp;nbsp;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Para sus amigos, el hecho de que encuentre su contento en lo nimio, en lo pueril, en un pedazo de piolín o en un solo de Stan Getz, indica un lamentable empobrecimiento; no saben que tambi&amp;eacute;n está el otro extremo, los arrimos a una suma que se rehúsa y se va ahilando y escondiendo, pero que la cacería no tiene fin y que no acabará ni siquiera con la muerte de ese hombre, porque su muerte no será la muerte de la zona intermedia, de las frecuencias que se escuchan con los oídos que escuchan la marcha funebre de Sigfrido&amp;quot;.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt;Quizá para corregir el tono exaltado de esa nota, un papel amarillo garabateado con lápiz: &amp;quot;Guijarro y estrella: imágenes absurdas. Pero el comercio íntimo con los cantos rodados acerca a veces a un pasaje; entre la mano y el guijarro vibra un acorde fuera del tiempo. Fulgurante... (palabra ilegible)... de que tambi&amp;eacute;n eso es Beta del Centauro; los nombres y las magnitudes ceden, se disuelven, dejan de ser lo que la ciencia pretende que sean. Y así se está en algo que puramente es (&amp;iquest;qu&amp;eacute;?, &amp;iquest;qu&amp;eacute;?): una mano que tiembla envolviendo una piedra transparente que tambi&amp;eacute;n tiembla.&amp;quot; (Más abajo, con tinta: &amp;quot;No se trata de panteismo, ilusión deliciosa, caída hacia arriba en un cielo incendiado al borde del mar.&amp;quot;)&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt;En otra parte, esta aclaración: &amp;quot;Hablar de frecuencias bajas y altas es ceder una vez más a los idola fori y al lenguaje científico, ilusión de Occidente. Para mi inconformista, fabricar alegremente un barrilete y remontarlo para alegría de los chicos presentes no representa una ocupación menor (bajo con respecto a alto, poco con respecto a mucho, etc), sino una coincidencia con elementos puros, y de ahí una momentánea armonía, una satisfacción que lo ayuda a sobrellevar el resto. De la misma manera los momentos de extra&amp;ntilde;amiento, de enajenación dichosa que lo precipitan a brevísimos tactos de algo que podría ser su paraíso, no representan para &amp;eacute;l una experiencia más alta que el hecho de fabricar el barrilete; es como un fin, pero no por encima o más allá. Y tampoco es un fin entendido temporalmente, una accesión en la que culmina un proceso de despojamiento enriquecedor; le puede ocurrir sentado en el WC, y sobre todo le ocurre entre muslos de mujeres, entre nubes de humo y a la mitad de lecturas habitualmente poco cotizadas por los cultos rotograbados del domingo.&amp;quot;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt;&amp;quot;En un plano de hechos cotidianos, la actitud de mi inconformista se traduce por su rechazo de todo lo que huele a idea recibida, a traición, a estructura gregaria basada en el miedo en las ventajas falsamente recíprocas. Podría ser Robinson sin mayor esfuerzo. No es misántropo, pero sólo acepta de hombres y mujeres la parte que no ha sido plastificada por la superestructura social; &amp;eacute;l mismo tiene medio cuerpo metido en el molde y lo sabe, pero ese saber es activo y no la resignación del que marca el paso. Con su mano libre se abofetea la cara la mayor parte del día, y en los momentos libres abofetea la de los demás, que se lo retribuyen por triplicado. Ocupa así su tiempo con líos monstruosos que abarcan amantes, amigos, acreedores y funcionarios, y los pocos ratos que le quedan libres hace de su libertad un uso que asombra a los demás y que acaba siempre en peque&amp;ntilde;as catástrofes irrisorias, a la medida de &amp;eacute;l y de sus ambiciones realizables; otra libertad más secreta y evasiva lo trabaja, pero solamente &amp;eacute;l (y eso apenas) podría dar cuenta de sus juegos.&amp;quot;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;(-&lt;a title=&quot;Al capítulo 6&quot; href=&quot;http://www.geocities.com/escritoresarg/cap6.htm&quot; target=&quot;_blank&quot;&gt;6&lt;/a&gt;)&lt;/p&gt;&lt;p align=&quot;right&quot;&gt;&lt;a href=&quot;http://espanol.geocities.com/rayuel_o_matic/indice_proyecto.html&quot; target=&quot;_blank&quot;&gt;&lt;img alt=&quot;Tablero de Dirección de Rayuela&quot; hspace=&quot;0&quot; src=&quot;http://www.elvarapalo.com/ilustraciones/textos/rayuel_o_matic_2.gif&quot; align=&quot;baseline&quot; border=&quot;0&quot; /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
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      <dc:creator>textos</dc:creator>
      
    <category>Literatura</category>
         <pubDate>Sat, 16 Sep 2006 17:17:30 +0200</pubDate>
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    <item>
   <title>Pensamiento único, neoliberalismo y mundialización</title>
   <description>
    &lt;p&gt;por &lt;strong&gt;&lt;em&gt;Hernán Elvira&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Contra la idea de que el mundo es como es, se reflexiona aquí sobre los mecanismos del pensamiento único, del neoliberalismo y de la mundialización (los tres ejes del tiempo en que vivimos), con la intención de comprenderlos mejor y contribuir al discurso crítico que se va haciendo por debajo de la realidad espectacular del mundo.&lt;/p&gt;&lt;br/&gt;&lt;p&gt;&lt;strong&gt;El Pensamiento único&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Aunque el término es de nueva creación, conviene recordar que durante la mayor parte de la historia, la humanidad ha vivido supeditada a alguna forma de “pensamiento único”.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt;Prácticamente todas las civilizaciones humanas (quizá con la única excepción -parcial- de la griega) tuvieron un conjunto de verdades socialmente sancionadas y de obligada creencia y cumplimiento. Estas creencias, presentadas con formato religioso, constituían la forma en que los hombres adscritos a esa cultura percibían el mundo y su funcionamiento.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt;Esa única verdad era propagada por los representantes de los grupos privilegiados y tendía a la perpetuación de esos privilegios. Salir fuera de ese circulo de la verdad no sólo estaba prohibido, sino que para la inmensa mayoría era -a resultas de una formación sistemática en la conformidad- simplemente, impensable. Entre nosotros la civilización cristiana constituye una formulación especialmente representativa de este “pensamiento único” tradicional.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt;A partir del siglo XVII, con la aparición del racionalismo y por una conjunción compleja de factores que escapan a este texto, el monoteísmo de la verdad única parece fragmentarse en un conjunto de verdades, de “ismos” que luchan por extenderse en las conciencias de los ciudadanos. La mente humana ha descubierto que puede elaborar diferentes concepciones del mundo y se lanza -filosofía, ciencias- a la investigación y reconstrucción de la realidad. Con la democratización del papel impreso, los medios de difusión de las ideas parecen equilibrarse en parte y las diversas teorías sobre lo que es y sobre lo que debe ser se extienden y compiten entre sí.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt;Ciertamente, las nuevas razones en lucha repiten en buena parte los males de la verdad única a la que buscan sustituir, por lo cual, en las revoluciones que se suceden, los privilegios se limitan a cambiar de manos en vez de desaparecer... Pero no se trata aquí de hacer la crítica de la razón naciente sino de notar que durante ese par de siglos la producción y contraste de distintos pensamientos es un proceso que parece ir generalizándose.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt;A principios del siglo XX -antes de que pudiéramos ver a la razón depurarse críticamente y acaso dar sus frutos- van sentándose las bases de un retroceso a épocas pasadas de irracionalidad e imperio de una única manera de entendernos a nosotros mismos y al mundo.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt;La clave de este siglo de involución puede situarse en el desarrollo de los medios de comunicación de masas. Y esto no en cuanto a la rapidez de los medios electrónicos ni a la maravilla técnica que implican; lo esencial es la asimetría brutal que imponen entre el emisor y el receptor de mensajes. En el siglo XIX el libro, el panfleto, el discurso -medios asequibles a muchos- tuvieron una influencia social. Hoy, el cine, la televisión, son tan inasequibles y unidireccionales como lo fue la catedral en la edad media.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt;Noam Chomsky (&amp;quot;El control de los medios de comunicación&amp;quot; en Cómo nos venden la moto Icaria,1995) apunta que la primera operación moderna de propaganda llevada a cabo por un gobierno fue la instrumentada por el ejecutivo de Woodrow Wilson en 1916 (a través de la llamada Comisión Creel) a fin de inculcar a los despreocupados norteamericanos el odio hacia Alemania y la necesidad de que los Estados Unidos tomaran parte en la Primera Guerra Mundial. Desde entonces el increíble poder de las modernas herramientas de conformidad social no ha hecho sino aumentar y perfeccionarse.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt;Ya en los años 20 del pasado siglo ideólogos como Walter Lippman (citado por Chomsy) habían sentado las bases de un nuevo diseño de la conformidad social. La teoría de Lippman divide a los ciudadanos en dos clases diferenciadas: Los que asumen algún papel activo en cuestiones de administración y gobierno (a este grupo se accede sirviendo a los poderosos e interiorizando -aquí la necesidad de la educación privada- las doctrinas que mejor corresponden a los intereses de estos) y por otro lado el “rebaño desconcertado”, es decir, la generalidad de la población, demasiado estúpida para comprender los temas de relevancia.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt;Sería peligroso que los miembros del “rebaño” tomaran algún papel activo, por lo que su función es la de ser espectadores de la acción de gobierno, librándose periódicamente de su carga en algún miembro de la clase especializada. Entretanto el rebaño ha de ser entretenido y conducido y sus miembros mantenidos en el aislamiento que impida una organización de la gente en defensa de sus intereses.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt;Para Lippman, es misión de la élite la fabricación de consenso, esto es, el pastoreo mediático del rebaño incapaz de comprender por sí mismo cuáles son los intereses comunes. Dejando aparte las disquisiciones universitarias e intelectuales, y aunque parezca disparatado, esta ha sido y es hoy la teoría social dominante.&lt;/p&gt;&lt;p /&gt;&lt;p /&gt;&lt;p&gt;&lt;strong&gt;El Neoliberalismo&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;De la misma manera que el “pensamiento único” antiguo presentaba la sociedad aristocrática como la única sensata e imaginable, así los medios masivos hoy nos presentan el sistema capitalista en que está organizado el sistema de privilegios de nuestro tiempo como connatural a la especie humana, como único posible.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt;Un impresionante conjunto de instituciones, fundaciones, grupos de estudio y foros internacionales, con financiación ilimitada y el respaldo casi total de los medios de comunicación, trabajan incansablemente desde hace décadas (las más antiguas de estas instituciones datan de los años 20 del pasado siglo; la mayoría, de los años posteriores a la Segunda Guerra Mundial) para elaborar y extender aquellas doctrinas que, sirviendo directamente al conglomerado empresarial-estatal, puedan presentarse al público como hechos naturales obvios e irrefutables.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt;Ignacio Ramonet (&amp;quot;Pensamiento único y nuevos amos del mundo&amp;quot; en Cómo nos venden la moto Icaria,1995) define el pensamiento único como “la traducción a términos ideológicos de pretensión universal de los intereses de un conjunto de fuerzas económicas, en especial las del capital internacional”. Y añade:&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&amp;quot;Se puede decir que está formulado y definido a partir de l944, con ocasión de los acuerdos de Bretton Woods. Sus fuentes principales son las grandes instituciones económicas y monetarias -Banco Mundial, Foro Monetario Internacional, Organización de Cooperación de Desarrollo Económico, Acuerdo General sobre Tarifas Aduaneras y Comercio, Comisión Europea, (...), etc.- quienes, mediante su financiación, afilian al servicio de sus ideas, en todo el planeta, a muchos centros de investigación, universidades y fundaciones que, a su vez, afinan y propagan la buena nueva.(...)&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt;En casi todas partes, facultades de ciencias económicas, periodistas, ensayistas y también políticos, examinan de nuevo los principales mandamientos de estas nuevas tablas de la ley y, usando como repetidores los medios de comunicación de masas, los reiteran hasta la saciedad, sabiendo a ciencia cierta que, en nuestra sociedad mediática, repetición vale por demostración.&amp;quot;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt;En la misma línea y refiriéndose al neoliberalismo, Susan George (Citado en Joaquín Estefanía, La nueva economía, Debate, 2001) escribe:&lt;/p&gt;&lt;p&gt;“...empezó a construirse a partir de la nada después de la Segunda Guerra Mundial ante una indiferencia generalizada. Pero algunas décadas después, gracias a la inteligencia estratégica de sus promotores y los cientos de millones de dólares de financiación (...) se ha convertido en pedestal del pensamiento único. Los neoliberales siempre supieron que había que empezar por transformar el panorama intelectual. Y es que, antes de que tengan consecuencias sobre la vida de los ciudadanos y de la ciudad, las ideas tienen que ser propagadas. Hay que permitir que los que las producen, publican, enseñan y difunden lo hagan en buenas condiciones. Por eso desde l945, el movimiento neoliberal no ha dejado de reclutar a pensadores y proveedores de fondos y dotarse de medios financieros e institucionales importantes.” &lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt;En resumen de Ramonet, estos serían los principios del neoliberalismo-pensamiento único:&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&amp;quot;Lo económico prima sobre lo político. Se coloca a la economía en el puesto de mando (un marxista distraído no renegaría de este principio); una economía, desde luego, liberada de la ganga de lo social. &lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;El mercado, cuya mano invisible corrige las asperezas y disfunciones del capitalismo, y muy especialmente los mercados financieros, cuyos signos orientan y determinan el movimiento general de la economía. &lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;La competencia y la competitividad, que estimulan y dinamizan a las empresas llevándolas a una permanente y benéfica modernización. &lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;El libre intercambio sin límites, factor de desarrollo ininterrumpido del comercio y, por consiguiente, de la sociedad. &lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;La mundialización, tanto de la producción manufacturera como de los flujos financieros. &lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;La división internacional del trabajo, que modera las reivindicaciones sindicales y abarata los costes salariales. &lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;La moneda fuerte, factor de estabilización. &lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;La desreglamentación, la privatización, la liberalización. &lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Cada vez menos estado y un arbitraje constante en favor de los ingresos del capital en detrimento de los del trabajo. &lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Indiferencia con respecto al costo ecológico.&lt;/strong&gt;&amp;quot;&lt;/p&gt;&lt;p /&gt;&lt;p&gt;Es decir, resumiendo lo visto hasta ahora: Los grupos de interés económico y político, han visto acaso peligrar su posición con las pretensiones emancipadoras de la razón, que con sus construcciones utópicas amenazaba con trastocar el orden social. Gracias al desarrollo tecnológico, en especial al aplicado a la propagación de mensajes, ven llegado el momento de regresar a aquel estadio de conformidad adormecida de las mayorías que sostuvo durante milenios los privilegios de sus antecesores en la cima de la pirámide social.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt;Para lograr este objetivo resta, sin embargo, un obstáculo aún no considerado: la autonomía política de los estados nacionales, que con sus medidas proteccionistas pueden intentar favorecer la producción propia de bienes, dificultando así la mecánica de la obtención masiva de beneficios de las grandes corporaciones comerciales.&lt;/p&gt;&lt;p /&gt;&lt;p /&gt;&lt;p&gt;&lt;strong&gt;La Mundialización&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt;Quizá pocos fenómenos puedan parecer más naturales que la globalización. El aumento de las relaciones entre los pueblos, el contacto e intercambio constantes entre las naciones son, desde luego, presentados como algo espontáneo y benéfico para el conjunto de la humanidad. Pero -en el sentido que hoy le damos a la palabra- la globalización es uno de los elementos más intencionadamente construidos y que mejor sirven al beneficio a costa de la miseria humana y ecológica, de todos cuantos integran el cuadro del pensamiento único.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt;En su estudio del Nuevo Orden Mundial (Fragmento editado en folleto, sin identificar), Martín Lozano detalla la naturaleza y actividades de un nutrido grupo de agentes institucionales en pro de la mundialización neoliberal de la economía, desde el Instituto Aspen (1949) hasta la Conferencia de Davos (1971), pasando por el Bilderberg Group (1954) o el Club de Roma (1968).&lt;/p&gt;&lt;p /&gt;&lt;p&gt;Pero quizá el más representativo de todos ellos sea la Comisión Trilateral, nacida en Kyoto (1975) de la mano de las firmas bancarias, comerciales e industriales más poderosas del planeta. &lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt;Si bien los objetivos públicos de la Comisión se acogen a la retórica “humanista” de la globalización: “Todos los pueblos forman parte de una comunidad mundial, dependiendo de un conjunto de recursos. Están unidos por los lazos de una sola humanidad y se encuentran asociados en la aventura común del planeta Tierra” (Declaración de Filadelfia); sus auténticos propósitos son consolidar la hegemonía del bloque desarrollado sobre los países del Tercer Mundo e impedir que éstos puedan obstaculizar el futuro de ese predominio.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt;Ya en 1975, Z. Brzezinski -uno de los principales constructores de la ideología de nuestro siglo- señalaba que “el eje esencial de los conflictos ya no se sitúa entre el mundo occidental y el mundo comunista, sino entre los países desarrollados y los que aún no lo están” y pedía -como hoy pide Bush- “el establecimiento de un sistema internacional que no pueda verse afectado por los ‘chantajes’ del Tercer Mundo”.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt;La pretensión mundializadora, que también anima a instituciones como el FMI, GATT, Maastricht, etc., fue claramente enunciada por David Rockefeller en palabras igualmente recogidas por Lozano: ”De lo que se trata es de sustituir la autodeterminación nacional que se ha practicado durante siglos en el pasado por la soberanía de una élite de técnicos y de financieros mundiales.”&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt;Este proyecto de gobierno mundial de las corporaciones era claramente explicado en la Conferencia de Davos de l971: “En los próximos treinta años, alrededor de trescientas multinacionales geocéntricas regularán a nivel mundial el mercado de los productos de consumo, y no subsistirán más que algunas pequeñas firmas para abastecer mercados marginales. El objetivo deberá alcanzarse en dos etapas: primeramente, diversas firmas y entidades bancarias se reagruparán en el marco multinacional; después (...) esas multinacionales se acoplarán al objeto de controlar, cada una en su especialidad, el mercado mundial.”&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt;Nada más alejado, como vemos, al fenómeno natural e irreversible que con frecuencia se nos presenta. La mundialización no es sino la extensión del poder del gran capital a cada rincón del planeta, por encima de la autonomía política de los estados -vease el papel de la Unión Europea- y en claro perjuicio de los ciudadanos, especialmente de los del Tercer Mundo. Y es un proceso planificado y llevado a la práctica por los agentes de las grandes corporaciones -junto con el resto de las transformaciones neoliberales en favor de los privilegiados- y transformado en ideología popular, en la nueva verdad que nadie puede dejar de ver, por la acción sistemática de los medios de comunicación.&lt;/p&gt;&lt;p /&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Final&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Para terminar, algunas reflexiones que quedan abiertas:&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt;Ya que la fabricación del consenso mediante la manipulación mediática es un mecanismo de tipo irracional -que apela y utiliza constantemente las instancias afectivas, inconscientes, del individuo- parece que la manera de contrarrestar la extensión del pensamiento único es el estudio independiente y el análisis crítico; es decir una recuperación (pero evitando los excesos del racionalismo) de aquella actividad de razonamiento que puso ya en peligro en siglos pasados los privilegios medievales.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt;Las concepciones del mundo contrapuestas al poder vigente se extendieron en su momento gracias a la popularización de los materiales impresos. El estado y las corporaciones contestan con la creación y manejo de estructuras mediáticas unidireccionales que les aseguran el control de la opinión. ¿No representará hoy la popularización de internet (que permite publicar a bajo coste) una posibilidad de cortocircuitar los medios masivos y difundir hechos y razonamientos contrarios al consenso neoliberal? De ahí la importancia de crear espacios comunicativos de insumisión. Sin embargo el medio virtual, que es estructuralmente abierto, se va cerrando rápidamente por el monopolio comercial y publicitario...&lt;/p&gt;&lt;p /&gt;&lt;p&gt;Hemos visto que tanto el proceso de la creación de consenso mediático en torno al capitalismo como la mundialización de la economía, son fenómenos largo tiempo planificados, en los que se han invertido sumas colosales y que requieren la complicidad de complejas estructuras técnicas y de auténticos ejércitos de expertos, periodistas, escritores, políticos... Esto parece indicar que no se trata de mecanismos naturales e inevitables en la evolución del mundo social. Aunque un enfoque estructural es sin duda pensable, la realidad que vivimos parece claramente construida de manera voluntaria, laboriosa e interesada, por determinados sectores de la sociedad. Contra un fenómeno natural es inútil combatir, pero contra la acción voluntaria y perjudicial de otros (aunque esté respaldada por medios descomunales) es pensable la crítica y la negación. &lt;/p&gt;
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      <dc:creator>textos</dc:creator>
      
    <category>Política</category>
         <pubDate>Sat, 24 Jun 2006 17:42:47 +0200</pubDate>
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   <title>De la posguerra a la muerte del dictador</title>
   <description>
    &lt;p&gt;por &lt;em&gt;&lt;strong&gt;Gonzalo Pérez Cuenca&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;El franquismo fue, como todo régimen autoritario, un variopinto compendio de imposiciones y violaciones debidamente cocinados en la cazuela obtusa de la historia y que se extendieron a lo largo de cuarenta años de hambre, &lt;b&gt;Nodo&lt;/b&gt; y represión.&lt;/p&gt;&lt;p /&gt;&lt;br/&gt;La imposición en materia cinematográfica tuvo una larga connotación en el terreno argumental, propagandístico y, obviamente, a nivel del siempre desafortunado doblaje. Mucho habría que discutir en torno a las causas de esta última cuestión. Por un lado en los años cuarenta la población se veía sumida en una profundísima crisis económica derivada de la guerra en sí, de la pésima gestión que impusieron los planes falangistas de desarrollo y, por otro lado, de las persecuciones masivas que un no suficientemente denunciado &lt;b&gt;Francisco Franco&lt;/b&gt; ejecutó con impasibilidad paranoide dejando obviamente dañadas a las clases productivas de base(braceros y obreros).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esta crisis económica tuvo su pertinente consecuencia cultural; el ciudadano preocupado principalmente por su subsistencia no gozaba de unos furores críticos demasiado acentuados a la hora de juzgar o de adquirir productos cinematográficos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La extensión del cine como medio de entretenimiento y evasión de una realidad angustiosa se basaba en las premisas básicas de fácil recepción y nula crítica al Estado, diversión facil y en último lugar vehículo apropiado de difusión del noticiario del régimen.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se abre aquí entonces una cuestión que rara vez suele ser planteada; no sólo se impuso el doblaje por cuestiones &lt;i&gt;patrioteras&lt;/i&gt; o por acceso a créditos de importación, se impuso muy determinantemente porque la masa poblacional no hubiese aceptado (sobre todo en focos rurales, mayoritarios en esa época, con elevadas tasas de analfabetismo) otro tipo de discurso audiovisual. El cine devino en &lt;i&gt;panem et circensis&lt;/i&gt;, en &lt;i&gt;deux ex machina&lt;/i&gt;, en &lt;i&gt;agit prop&lt;/i&gt;... en cualquier cosa menos cine.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La recuperación económica iniciada a mediados de los cincuenta -cuyas causas no cabe discutir aquí- pero que principalmente se debió a tímidos giros aperturistas derivados del abandono de postulados declaradamente falangistas a la hora de concebir la economía; si bien no sirvió para atenuar la censura ni el doblaje ni el trato de favor a determinadas productoras de films patrióticos (ej; &lt;b&gt;Cifesa&lt;/b&gt;), sí que permitió dar algún que otro paso creándose determinadas empresas que, como &lt;b&gt;Uninci&lt;/b&gt; (productora de &lt;b&gt;Bienvenido Mr Marshall&lt;/b&gt; y &lt;b&gt;Viridiana&lt;/b&gt;) nacieron en esta época. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A ello habría que añadir datos esperanzadores como la celebración de las conocidas &lt;b&gt;Conversaciones de Salamanca&lt;/b&gt; convocadas por el cineclub del &lt;b&gt;SEU&lt;/b&gt; muy de la mano de &lt;b&gt;Basilio Martín Patino&lt;/b&gt;, en las cuales se procuró aunar mínimamente las posibles corrientes cinematográficas dominantes en aquellos tiempos, incluidas las de una disidencia al régimen más o menos reconocida y tolerada &lt;i&gt;sotto voce&lt;/i&gt;. &lt;p /&gt;&lt;p /&gt;&lt;p&gt;Fue allí donde &lt;b&gt;Bardem&lt;/b&gt; articuló su análisis en torno a aquella frase que le perseguirá desde entonces:&amp;quot;&lt;b&gt;El cine español actual es: políticamente ineficaz, socialmente falso, intelectualmente ínfimo, estéticamente nulo e industrialmente raquítico&lt;/b&gt;&amp;quot;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya en los años sesenta nos encontramos con lo que se podría definir como el primer experimento &lt;i&gt;aperturista&lt;/i&gt; del franquismo llevado a cabo por &lt;b&gt;García Escudero&lt;/b&gt;, nombrado Director General de Cinematografía y bajo cuyo mandato se logró al menos una sistematización del modo de censura de tal modo que ésta no se viese sujeta a la arbitrariedad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se promulgaron nuevas normas de desarrollo del cine y se creó una forma de ayuda a películas que por ser de &amp;quot;interés especial&amp;quot; y no estar encauzadas en los modos habituales de producción podrían dar vida a un &lt;b&gt;Nuevo Cine Español&lt;/b&gt;, término que, cuando se refundó la &lt;b&gt;EOC&lt;/b&gt; (Escuela Oficial de Cinematografía), fue abrazado por diferentes sectores por las posibilidades o más bien envidias suscitadas por un &lt;i&gt;nouvellevaguismo&lt;/i&gt; francés en pleno auge.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El experimento fracasó en parte, &lt;b&gt;Escudero&lt;/b&gt; no satisfizo ni a los unos ni a los otros por motivos obvios de adhesión plena a un régimen que, por otro lado, lo consideraba excesivamente permisivo. Aún así, y a pesar de la timidez de las medidas adoptadas a la hora de reflotar el cine español (tarea imposible mientras durase el férreo control censor y la estulticia de los círculos de promoción cultural franquistas), sí que se pudo ver un cierto asentamiento en la figura de determinados cineastas que, como &lt;b&gt;Patino&lt;/b&gt;, &lt;b&gt;Borau&lt;/b&gt;, &lt;b&gt;Olea&lt;/b&gt;, &lt;b&gt;Picazo&lt;/b&gt; y más tarde un incipiente &lt;b&gt;Erice&lt;/b&gt; vinieron a sumarse a unos ya mínimamente asentados &lt;b&gt;Saura&lt;/b&gt;, &lt;b&gt;Berlanga&lt;/b&gt; y &lt;b&gt;Bardem&lt;/b&gt;.Cabe también citar el renacimiento del cine barcelonés con la tristemente efímera e innovadora &lt;b&gt;Escuela de Barcelona&lt;/b&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todo ello sin dejar de lado el &lt;i&gt;escándalo Viridiana&lt;/i&gt;, que provocó a principios de los sesenta uno de los mayores revuelos internacionales debido a la denuncia presentada por &lt;b&gt;L&#039;Osservatore Romano&lt;/b&gt; calificándola de blasfema y su posterior retirada e intento de destrucción total aquí en España a pesar de haber ganado la palma en &lt;b&gt;Cannes&lt;/b&gt;. Paradójico por otra parte fue que la llegada de Luis Buñuel en el 61 a rodar este film fue mostrado ante la opinión pública como un ejemplo claro de aperturismo, quedando la oficina de censura tranquila tras la lectura de un guión de apariencia pía. Afortunadamente con lo que no contaban los círculos franquistas era con el genio del aragonés a la hora de sesgar el argumento y llevarlo hacia su terreno.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero un régimen que se cimentaba en el sinsentido, se adentraba de la mano de la incoherencia en unos años setenta en que nos encontramos con una dictadura ruinosa que precisamente por su decrepitud lanza sus zarpazos de bestia moribunda ante escándalos financieros de la oligarquía &lt;i&gt;opusdeista&lt;/i&gt;, convulsiones sociales de sesgo terrorista por el lado de la ultraderecha, la ultraizquierda y movimientos nacionalistas que lamentablemente se extienden hasta hoy.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esta situación de crisis abierta, con una economía que inicia un período de recesión camuflado por el aparato económico franquista para no añadir leña a un fuego que luego prendería con más fuerza, tuvo su incidencia en el aún malogrado cine español.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las medidas tomadas fueron vagas, erráticas e inoperantes aparte de conllevar un endurecimiento claro de la censura hasta casi la muerte del dictador.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El cine por tanto quedó sujeto a leves momentos de fulgor, la mayoría producciones de la &lt;i&gt;factoría Querejeta&lt;/i&gt;, al que debemos títulos posteriores tales como &lt;b&gt;El Espíritu de la Colmena&lt;/b&gt;, &lt;b&gt;Pascual Duarte&lt;/b&gt;, &lt;b&gt;El Desencanto&lt;/b&gt;, y a vagos intentos por parte de otros que, como &lt;b&gt;Dibildos&lt;/b&gt; instauraron con su denominada &lt;b&gt;Tercera Vía&lt;/b&gt; un discurso que estaba destinado a una creciente clase urbana que se debatía entre los gustos medianamente aperturistas en cuestiones de moral pero sin llegar a desear un cine de clara vocación &lt;i&gt;autorial&lt;/i&gt;, pidiendo a gritos algo más sexudo que sesudo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La situación, a la muerte de un dictador que hizo también sus pinitos como &lt;i&gt;marcial&lt;/i&gt; guionista (en un film, &lt;b&gt;Raza&lt;/b&gt;, que fue posteriormente recortado en sus escenas filo-nazis), queda sujeta a una industria no suficientemente fortalecida ni auspiciada por un estado que, hasta el momento, había sido claro factor a la hora de acentuar su perpetua mediocridad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el otro lado quedaba un espectador que, queriendo olvidar un pasado, considera inadmisible identificarse con figuras y personajes tradicionalmente reflejados en el cine hispano; esto implanta un añadido sentimiento de adhesión al discurso y el &lt;i&gt;pathos&lt;/i&gt; heroico &lt;i&gt;hollywoodiense&lt;/i&gt; que afecta, claro está, al futuro aspirante a realizador (que no deja de ser espectador de consumo más o menos masivo) el cual busca desesperadamente recrear una realidad fílmica totalmente desarraigada de la historia y cultura reciente de una España que no añora, adoptando como patria los escenarios de la &lt;b&gt;MGM&lt;/b&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Queda por ver entonces, cómo se adentra el español de a pie de cámara en la tantas veces mentada &lt;i&gt;transición&lt;/i&gt;, tema que ocupará mi próximo artículo que podría titularse &amp;quot;&lt;b&gt;de cómo sobrevivimos al &lt;i&gt;Landismo&lt;/i&gt;... no sin taras ni heridas&lt;/b&gt;&amp;quot;.&lt;/p&gt;
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    <category>Cine</category>
         <pubDate>Sat, 24 Jun 2006 17:25:27 +0200</pubDate>
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   <title>Del amor, la guerra, y la revolución</title>
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    &lt;p&gt;Reseña del libro: &lt;strong&gt;Del amor, la guerra, y la revolución.&lt;/strong&gt; Recuerdos de la guerra de España: del 19 de julio de 1936 al 9 de febrero de 1939; por &lt;strong&gt;Antoine Giménez&lt;/strong&gt; (Reseña: Julián Lacalle).&lt;/p&gt;&lt;br/&gt;&lt;p&gt;Libros sobre la revolución social y la guerra civil españolas hay muchos; que trasmitan algo interesante y honesto, pocos, y que además nos acerquen a la realidad de los hombres y mujeres que construyeron aquellos momentos, casi ninguno, salvo honrosas excepciones, entre las que hay que contar a partir de ahora estas memorias de Bruno Salvadori (1910-1982), Antoine Giménez para los amigos. &lt;/p&gt;&lt;p&gt;Se recogen en este libro los recuerdos que aquel italo-francés retuvo de su estancia en España durante el periodo 36-39, en su mayor parte del frente de Aragón (Pina de Ebro, Quinto, Farlete, Bujaraloz, Sariñena...) con el Grupo Internacional de la columna Durruti, aportando una lúcida y personal visión de aquellos acontecimientos que «por un momento» acapararon la atención del mundo, y que, ciertamente, podrían haber dado un golpe de timón al rumbo de la humanidad. &lt;/p&gt;&lt;p&gt;En las memorias de Antoine Giménez no nos encontramos con el protagonismo imprescindible del héroe, sino con la participación consciente del individuo. El texto que aquí presentamos no es una interpretación politizada de aquellos días sino una muestra de la vida cotidiana –en todos sus aspectos– de aquel «ejército» de filósofos que apostó por poner el mundo del revés, y en aquella partida perdió todo lo que tenía. &lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;a title=&quot;Editorial Pepitas de Calabaza&quot; href=&quot;http://www.pepitas.net/&quot; target=&quot;_blank&quot;&gt;pepitasdecalabaza ed&lt;/a&gt;. 300 pág. · 170x120 mm. ISBN: 84-96044-53-X ·12,50 Euros.&lt;/p&gt;
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   <link>http://textos.elvarapalo.com/blog/politica/amor-guerra-revolucion</link>
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      <dc:creator>textos</dc:creator>
      
    <category>Política</category>
         <pubDate>Sat, 24 Jun 2006 16:55:54 +0200</pubDate>
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     </item>
    <item>
   <title>POESÍA ESPAÑOLA ACTUAL</title>
   <description>
    &lt;p&gt;Los catorce poetas recogidos en esta muestra son sólo un esbozo de las corrientes que se están produciendo en el mapa po&amp;eacute;tico espa&amp;ntilde;ol del momento. No vienen marcados por una tendencia común, ni atienden a limitaciones geográficas, ni a condicionantes de edad... Únicamente les une la fidelidad y la sincera dedicación al verso. De ahí que esta selección tenga tan sólo la intención de ofrecer -ante las puertas del nuevo milenio-, un breve panorama, creo que sugeridor, de nuestra poesía más reciente.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;(Selección y Nota de Jorge de Arco)&lt;/p&gt;&lt;br/&gt;&lt;a name=&quot;indice&quot;&gt;&amp;nbsp;&lt;/a&gt; &lt;p&gt;&lt;b&gt;POESÍA ESPA&amp;Ntilde;OLA ACTUAL&lt;/b&gt; &lt;/p&gt;   &lt;br /&gt;       &lt;ul&gt;   &lt;li&gt;&lt;a href=&quot;#poema1&quot;&gt;AVERROES &lt;/a&gt;Emilio Porta &lt;/li&gt;   &lt;li&gt;&lt;a href=&quot;#poema2&quot;&gt;LOS DEDOS DEL INVIERNO &lt;/a&gt;Pepa Caro &lt;/li&gt;   &lt;li&gt;&lt;a href=&quot;#poema3&quot;&gt;VALOR DE LA PALABRA &lt;/a&gt;Luisa Grajalva &lt;/li&gt;   &lt;li&gt;&lt;a href=&quot;#poema4&quot;&gt;BAILARINA &lt;/a&gt;Basilio Rodríguez &lt;/li&gt;   &lt;li&gt;&lt;a href=&quot;#poema5&quot;&gt;LAS SEMILLAS &lt;/a&gt;Carlos Aganzo &lt;/li&gt;   &lt;li&gt;&lt;a href=&quot;#poema6&quot;&gt;EL TIEMPO ES UNA CASA &lt;/a&gt;Frank Est&amp;eacute;vez &lt;/li&gt;   &lt;li&gt;&lt;a href=&quot;#poema7&quot;&gt;EL EXTRANJERO &lt;/a&gt;Yolanda Soler-Onis &lt;/li&gt;   &lt;li&gt;&lt;a href=&quot;#poema8&quot;&gt;UN HOMBRE MIRA A OTRO EN LA VENTANA &lt;/a&gt;Eduardo García &lt;/li&gt;   &lt;li&gt;&lt;a href=&quot;#poema9&quot;&gt;CON HANK &lt;/a&gt;Luis María Murciano &lt;/li&gt;   &lt;li&gt;&lt;a href=&quot;#poema10&quot;&gt;CIUDAD DEL CORAZÓN &lt;/a&gt;Jos&amp;eacute; Ramón Trujillo &lt;/li&gt;   &lt;li&gt;&lt;a href=&quot;#poema11&quot;&gt;DICCIONARIO &lt;/a&gt;David Carrión &lt;/li&gt;   &lt;li&gt;&lt;a href=&quot;#poema12&quot;&gt;Y qu&amp;eacute;... &lt;/a&gt;Ana Isabel Ballesteros &lt;/li&gt;   &lt;li&gt;&lt;a href=&quot;#poema13&quot;&gt;POEMA DE AMOR BUSCA &lt;/a&gt;Pedro Flores &lt;/li&gt;   &lt;li&gt;&lt;a href=&quot;#poema14&quot;&gt;SUGESTIÓN &lt;/a&gt;Yolanda Casta&amp;ntilde;o &lt;/li&gt;  &lt;/ul&gt;   &lt;br /&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;br /&gt;      &lt;a name=&quot;poema1&quot;&gt; &amp;nbsp; &lt;/a&gt;&lt;h3&gt;&lt;u&gt;AVERROES&lt;/u&gt;&lt;/h3&gt;    Si la Divinidad &lt;br /&gt;  sólo conoce la especie, &lt;br /&gt;  no el individuo, &lt;br /&gt;  el poeta es un error &lt;br /&gt;  de la Divinidad, &lt;br /&gt;  una corriente fugitiva, &lt;br /&gt;  un desertor &lt;br /&gt;  de los designios &lt;br /&gt;  universales. &lt;br /&gt;  Y cada palabra, &lt;br /&gt;  cada gesto, &lt;br /&gt;  cada acto de piedad, &lt;br /&gt;  es una peque&amp;ntilde;a rebelión &lt;br /&gt;  contra el orden cósmico. &lt;br /&gt;   &lt;br /&gt;  Sólo el Hombre es capaz &lt;br /&gt;  de descubrir la esperanza. &lt;br /&gt;  Sólo &amp;eacute;l es capaz de proteger &lt;br /&gt;  el descubrimiento del alma. &lt;br /&gt;   &lt;br /&gt;  Averroes, &lt;br /&gt;  destruidos sus sue&amp;ntilde;os &lt;br /&gt;  por sus propias reflexiones, &lt;br /&gt;  murió defendiendo &lt;br /&gt;  el sentimiento trágico &lt;br /&gt;  de la sabiduría. &lt;br /&gt;   &lt;br /&gt;  Tratando de alejar al Hombre &lt;br /&gt;  de la crueldad de su destino. &lt;br /&gt;   &lt;br /&gt;   &lt;br /&gt;  Emilio Porta &lt;br /&gt;  (Madrid, 1955) &lt;br /&gt;  &lt;br /&gt;   [ &lt;a href=&quot;#indice&quot;&gt;Volver al índice&lt;/a&gt; ]&lt;br /&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;br /&gt;     &lt;a name=&quot;poema2&quot;&gt;&amp;nbsp; &lt;/a&gt;&lt;h4&gt;&lt;u&gt;LOS DEDOS DEL INVIERNO&lt;/u&gt;&lt;/h4&gt;    Avanza &lt;br /&gt;  y no maldigas, &lt;br /&gt;  aunque duela el paisaje, &lt;br /&gt;  las cordilleras de recuerdos &lt;br /&gt;  nos ara&amp;ntilde;en los ojos, &lt;br /&gt;  o un escozor molesto, &lt;br /&gt;  impida ver el vuelo &lt;br /&gt;  de los pájaros. &lt;br /&gt;   &lt;br /&gt;  Avanza &lt;br /&gt;  y captura instantes nuevos, &lt;br /&gt;  aunque sean extra&amp;ntilde;os y est&amp;eacute;n &lt;br /&gt;  lejos de la inocencia. &lt;br /&gt;   &lt;br /&gt;  Avanza,  &lt;br /&gt;  pidiendo amparo a las palabras &lt;br /&gt;  para no decir, &lt;br /&gt;  para no callar, &lt;br /&gt;  para no adormecernos &lt;br /&gt;  en la seducción de la incertidumbre. &lt;br /&gt;   &lt;br /&gt;  Avanza &lt;br /&gt;  an&amp;eacute;mica de bondad &lt;br /&gt;  por estos miedos &lt;br /&gt;  que son nieve y frío &lt;br /&gt;  huellas que no merecen &lt;br /&gt;  los dedos del invierno. &lt;br /&gt;   &lt;br /&gt;  Pepa Caro &lt;br /&gt;  (Cádiz, 1957) &lt;br /&gt;  &lt;br /&gt;   [ &lt;a href=&quot;#indice&quot;&gt;Volver al índice&lt;/a&gt; ]&lt;br /&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;br /&gt;    &lt;a name=&quot;poema3&quot;&gt;&amp;nbsp; &lt;/a&gt;&lt;h3&gt;&lt;u&gt;VALOR DE LA PALABRA&lt;/u&gt;&lt;/h3&gt;   Ahora no quiero útil la palabra; &lt;br /&gt;  voy a escribir alf&amp;eacute;izar sólo porque me gusta &lt;br /&gt;  y a leer algunos libros tan sólo por su aroma... &lt;br /&gt;  Voy a llamar Leticia a las ni&amp;ntilde;as sin nombre, &lt;br /&gt;  a pesar de saber que no serán alegres, &lt;br /&gt;  y gritar&amp;eacute; &amp;quot;volar&amp;quot; hasta quedarme afónica, &lt;br /&gt;  aún sinti&amp;eacute;ndome el cuerpo de serpiente. &lt;br /&gt;  Puedo pensar &amp;quot;silencio&amp;quot; con garganta de ángel, &lt;br /&gt;  mientras dejo que llene de caricias mi espalda. &lt;br /&gt;  Con la mente en penumbra, dibujo sólo ideas &lt;br /&gt;  que puedan estrecharme entre sus brazos. &lt;br /&gt;   &lt;br /&gt;  Luisa Grajalva &lt;br /&gt;  (Murcia, 1957) &lt;br /&gt;  &lt;br /&gt;   [ &lt;a href=&quot;#indice&quot;&gt;Volver al índice&lt;/a&gt; ]&lt;br /&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;br /&gt;    &lt;a name=&quot;poema4&quot;&gt;&amp;nbsp; &lt;/a&gt;&lt;h3&gt;&lt;u&gt;BAILARINA&lt;/u&gt;&lt;/h3&gt;  La bailarina danzará esta noche &lt;br /&gt;  cubierta con un velo de tristeza &lt;br /&gt;  y un recuerdo perdido en la memoria. &lt;br /&gt;   &lt;br /&gt;  Envuelta en delicadas transparencias &lt;br /&gt;  ondulará suave la cintura, &lt;br /&gt;  de los adufes recogiendo el eco &lt;br /&gt;  con el ritmo sensual de sus caderas. &lt;br /&gt;   &lt;br /&gt;  El aire con los brazos peinará, &lt;br /&gt;  como dedos de luz entre las dunas, &lt;br /&gt;  dibujando palmeras sobre el cielo &lt;br /&gt;  hasta agotar el licor de la ausencia. &lt;br /&gt;   &lt;br /&gt;  Más tarde, en el crepúsculo del cuarto, &lt;br /&gt;  reflejada en la llama azul del cobre, &lt;br /&gt;  infeliz dormirá, agotada y sola. &lt;br /&gt;   &lt;br /&gt;  Basilio Rodríguez &lt;br /&gt;  (Badajoz, 1961) &lt;br /&gt;  &lt;br /&gt;   [ &lt;a href=&quot;#indice&quot;&gt;Volver al índice&lt;/a&gt; ]&lt;br /&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;br /&gt;     &lt;a name=&quot;poema5&quot;&gt;&amp;nbsp; &lt;/a&gt;&lt;h3&gt;&lt;u&gt;LAS SEMILLAS&lt;/u&gt;&lt;/h3&gt;   Está la casa abierta.  &lt;br /&gt;  Huele a sol la ma&amp;ntilde;ana. &lt;br /&gt;  Entra por cada poro  &lt;br /&gt;  de mi ser aire limpio &lt;br /&gt;  de día reci&amp;eacute;n cortado. &lt;br /&gt;  Anda la primavera, revoltosa, &lt;br /&gt;  enhebrándolo todo: &lt;br /&gt;  las flores en las piedras, &lt;br /&gt;  el aire en los colores, &lt;br /&gt;  mi mano en tu cintura, &lt;br /&gt;  mi boca con tu boca &lt;br /&gt;  bebiendo de este aire alborozado &lt;br /&gt;  de lozanas espigas... &lt;br /&gt;   &lt;br /&gt;  Está mi piel abierta. &lt;br /&gt;  Huele a amor la ma&amp;ntilde;ana. &lt;br /&gt;  Te busco en los rincones de la casa &lt;br /&gt;  para volar contigo &lt;br /&gt;  por este torbellino de semillas &lt;br /&gt;  que se enreda en el sol. &lt;br /&gt;   &lt;br /&gt;  Y el aire se estremece. &lt;br /&gt;   &lt;br /&gt;  Carlos Aganzo &lt;br /&gt;  (Madrid, 1962) &lt;br /&gt;  &lt;br /&gt;   [ &lt;a href=&quot;#indice&quot;&gt;Volver al índice&lt;/a&gt; ]&lt;br /&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;br /&gt;     &lt;a name=&quot;poema6&quot;&gt; &amp;nbsp;&lt;/a&gt;&lt;h3&gt;&lt;u&gt;EL TIEMPO ES UNA CASA&lt;/u&gt;&lt;/h3&gt;   El tiempo es una casa. &lt;br /&gt;  No importan los tejados &lt;br /&gt;  ni puertas entornadas, &lt;br /&gt;  ni el orden de los trazos; &lt;br /&gt;  impera lo que somos &lt;br /&gt;  en el lugar abstracto. &lt;br /&gt;   &lt;br /&gt;  Si reina la armonía &lt;br /&gt;  la casa no es espacio, &lt;br /&gt;  ni puertas ni ventanas &lt;br /&gt;  suponen un obstáculo, &lt;br /&gt;  ni aún esas paredes &lt;br /&gt;  que invitan a pensarlo. &lt;br /&gt;   &lt;br /&gt;  El tiempo es una casa, &lt;br /&gt;  la casa es un legado, &lt;br /&gt;  el tiempo es lo que hacemos &lt;br /&gt;  a lo ancho y lo largo. &lt;br /&gt;   &lt;br /&gt;  La casa es un decir &lt;br /&gt;  y el tiempo es lo habitado. &lt;br /&gt;   &lt;br /&gt;  Frank Est&amp;eacute;vez &lt;br /&gt;  (Gran Canaria, 1963)  &lt;br /&gt;  &lt;br /&gt;   [ &lt;a href=&quot;#indice&quot;&gt;Volver al índice&lt;/a&gt; ]&lt;br /&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;br /&gt;     &lt;a name=&quot;poema7&quot;&gt; &amp;nbsp;&lt;/a&gt;&lt;h3&gt;&lt;u&gt;EL EXTRANJERO&lt;/u&gt;&lt;/h3&gt;   Sue&amp;ntilde;a como quien danza bajo el agua &lt;br /&gt;  y calla. &lt;br /&gt;  Cada noche regresa a una ciudad &lt;br /&gt;  varada en la penumbra de los árboles &lt;br /&gt;  donde un ni&amp;ntilde;o atesora los nombres de las cosas, &lt;br /&gt;  esos que habrán de dividirle &lt;br /&gt;  mientras sus dedos fijan en el aire &lt;br /&gt;  otro alfabeto: &lt;br /&gt;  - Baila sólo para mí este silencio &lt;br /&gt;  que imagino. &lt;br /&gt;   &lt;br /&gt;  Yolanda Soler-Onis &lt;br /&gt;  (Santander, 1964) &lt;br /&gt;  &lt;br /&gt;   [ &lt;a href=&quot;#indice&quot;&gt;Volver al índice&lt;/a&gt; ]&lt;br /&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;br /&gt;    &lt;a name=&quot;poema8&quot;&gt;&amp;nbsp; &lt;/a&gt;&lt;h3&gt;&lt;u&gt;UN HOMBRE MIRA A OTRO EN LA VENTANA&lt;/u&gt;&lt;/h3&gt;  Un hombre mira a otro en la ventana; &lt;br /&gt;  a otro hombre sentado junto a otra &lt;br /&gt;  ventana silenciosa, &lt;br /&gt;  su mirada en la página y en el aire &lt;br /&gt;  solemne con que lee ahora una línea &lt;br /&gt;  buscando un sol de invierno, unos caballos &lt;br /&gt;  galopando en la nieve, una mujer &lt;br /&gt;  hermosa e imposible y fugitiva, &lt;br /&gt;  la caricia del viento y la costumbre &lt;br /&gt;  o la detonación, el grito, el breve &lt;br /&gt;  latido en que la sangre se demora &lt;br /&gt;  suspendida y a punto, &lt;br /&gt;  y ahora sí,  &lt;br /&gt;  el temblor de la piedra sumergida, &lt;br /&gt;  el aliento que vibra y se desboca, &lt;br /&gt;  la ciudad que aparece en la distancia. &lt;br /&gt;   &lt;br /&gt;  Un hombre mira a otro en la ventana. &lt;br /&gt;  Escribe unas palabras. No sospecha &lt;br /&gt;  -más allá de la sangre y los caballos &lt;br /&gt;  y el viento y la mujer y aquel latido- &lt;br /&gt;  que los trazos que ara&amp;ntilde;a en el papel &lt;br /&gt;  son los versos que el otro lee ahora. &lt;br /&gt;   &lt;br /&gt;  Eduardo García &lt;br /&gt;  (Córdoba, 1965) &lt;br /&gt;  &lt;br /&gt;   [ &lt;a href=&quot;#indice&quot;&gt;Volver al índice&lt;/a&gt; ]&lt;br /&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;br /&gt;     &lt;a name=&quot;poema9&quot;&gt;&amp;nbsp; &lt;/a&gt;&lt;h3&gt;&lt;u&gt;CON HANK&lt;/u&gt;&lt;/h3&gt;  &amp;quot;Así soy, &lt;br /&gt;  -decía siempre- &lt;br /&gt;  como el diablo, tan malo y sin cuello&amp;quot;. &lt;br /&gt;  Hecho de soledades, &lt;br /&gt;  de cigarros y amores olvidados &lt;br /&gt;  en tantos hoteles sin nombre. &lt;br /&gt;  Perdedor en cualquier &lt;br /&gt;  batalla, &amp;eacute;l apostaba  &lt;br /&gt;  por el sinsonte antes de que el gato &lt;br /&gt;  cercenara su trino. &lt;br /&gt;  Y reía, desnudo,  &lt;br /&gt;  distorsionado por el cristal verde &lt;br /&gt;  de una botella. &lt;br /&gt;   &lt;br /&gt;  Me pregunto si en el infierno habrá &lt;br /&gt;  alguna habitación sin espejos ni plumas &lt;br /&gt;  donde beber contigo,  &lt;br /&gt;  Bukowsky, &lt;br /&gt;  hasta el fin de los días, &lt;br /&gt;  mitad borrachos, &lt;br /&gt;  mitad fantasmas. &lt;br /&gt;   &lt;br /&gt;  Luis María Murciano &lt;br /&gt;  (Madrid, 1965) &lt;br /&gt;  &lt;br /&gt;   [ &lt;a href=&quot;#indice&quot;&gt;Volver al índice&lt;/a&gt; ]&lt;br /&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;br /&gt;     &lt;a name=&quot;poema10&quot;&gt;&amp;nbsp; &lt;/a&gt;&lt;h3&gt;&lt;u&gt;CIUDAD DEL CORAZÓN&lt;/u&gt;&lt;/h3&gt;   Las horas son aquí como las olas; &lt;br /&gt;  van royendo sordamente la piedra, &lt;br /&gt;  pudren las vigas de madera, lamen &lt;br /&gt;  sus mármoles, deshacen con sus dedos &lt;br /&gt;  de tiniebla las sedas, los encajes. &lt;br /&gt;   &lt;br /&gt;  Es &amp;eacute;sta una ciudad bajo la lluvia. &lt;br /&gt;   &lt;br /&gt;  Sobre los frescos, dibuja el moho &lt;br /&gt;  jeroglíficos, un óxido azul &lt;br /&gt;  esponja las verandas y las rejas, &lt;br /&gt;  anida en la m&amp;eacute;dula de los muebles, &lt;br /&gt;  envenena los goznes, las cancelas. &lt;br /&gt;   &lt;br /&gt;  Es &amp;eacute;sta una ciudad bajo la lluvia; &lt;br /&gt;   &lt;br /&gt;  y es el triunfo del &lt;i&gt;mar&lt;/i&gt; sobre el deseo &lt;br /&gt;  de los hombres, sobre su corazón &lt;br /&gt;  (oropel vacío roído por las horas), &lt;br /&gt;  sobre lo que aún no es del todo, aunque &lt;br /&gt;  la vida ponga allí todo su empe&amp;ntilde;o. &lt;br /&gt;   &lt;br /&gt;  Jos&amp;eacute; Ramón Trujillo &lt;br /&gt;  (Madrid, 1966) &lt;br /&gt;  &lt;br /&gt;   [ &lt;a href=&quot;#indice&quot;&gt;Volver al índice&lt;/a&gt; ]&lt;br /&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;br /&gt;     &lt;a name=&quot;poema11&quot;&gt;&amp;nbsp; &lt;/a&gt;&lt;h3&gt;&lt;u&gt;DICCIONARIO&lt;/u&gt;&lt;/h3&gt;  Dícese amante &lt;br /&gt;  del que tiene dos patrias &lt;br /&gt;  y no siente ninguna como suya; &lt;br /&gt;  del que extranjero en su piel &lt;br /&gt;  busca refugio en perfumes &lt;br /&gt;  foráneos, &lt;br /&gt;  presencias que le ayudan a poblar &lt;br /&gt;  cada rincón de su memoria. &lt;br /&gt;   &lt;br /&gt;  Y dícese amante &lt;br /&gt;  del que olvida su línea del amor &lt;br /&gt;  en el cuello de la amada; &lt;br /&gt;  del que cree en la existencia &lt;br /&gt;  de una boca imprescindible, &lt;br /&gt;  con humedad suficiente para hacerle &lt;br /&gt;  naufragar por el resto de sus días. &lt;br /&gt;   &lt;br /&gt;  Y dícese &lt;br /&gt;  del que se ama a sí mismo, &lt;br /&gt;  porque no busca más voz &lt;br /&gt;  que la voz que lo nombra. &lt;br /&gt;   &lt;br /&gt;  Consúltese además &lt;br /&gt;  caricia, &lt;br /&gt;  cuerpos, &lt;br /&gt;  ansias de fusión, &lt;br /&gt;  y a pesar de todo &lt;br /&gt;  soledad. &lt;br /&gt;   &lt;br /&gt;  úsese tambi&amp;eacute;n como adjetivo. &lt;br /&gt;   &lt;br /&gt;  David Carrión &lt;br /&gt;  (Madrid, 1966) &lt;br /&gt;  &lt;br /&gt;   [ &lt;a href=&quot;#indice&quot;&gt;Volver al índice&lt;/a&gt; ]&lt;br /&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;br /&gt;    &lt;a name=&quot;poema12&quot;&gt; &amp;nbsp;&lt;/a&gt; &lt;br /&gt;  Y qu&amp;eacute;, si tiro &lt;br /&gt;  del bordón de una palabra &lt;br /&gt;  entelera&amp;ntilde;ada a interrogantes. &lt;br /&gt;   &lt;br /&gt;  Y qu&amp;eacute;, si detergento &lt;br /&gt;  tu voz en mi gramófono &lt;br /&gt;  y plancho tu &amp;quot;&amp;iquest;Algún día?&amp;quot; &lt;br /&gt;  con el tul de mi &amp;quot;Algún día&amp;quot;. &lt;br /&gt;   &lt;br /&gt;  Y qu&amp;eacute;, si los harapos de los ecos &lt;br /&gt;  se frasen en hileras. &lt;br /&gt;  -El juego de las prendas &lt;br /&gt;  no es sólo para ni&amp;ntilde;os-. &lt;br /&gt;   &lt;br /&gt;  Y qu&amp;eacute;, si pespunteo &lt;br /&gt;  y tú desabotonas mi pulsera con tres dientes &lt;br /&gt;  y a dedales &lt;br /&gt;  te sorbo los hilos desatados. &lt;br /&gt;   &lt;br /&gt;  Ana Isabel Ballesteros  &lt;br /&gt;  (Madrid, 1967) &lt;br /&gt;  &lt;br /&gt;   [ &lt;a href=&quot;#indice&quot;&gt;Volver al índice&lt;/a&gt; ]&lt;br /&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;br /&gt;    &lt;a name=&quot;poema13&quot;&gt;&amp;nbsp; &lt;/a&gt;&lt;h3&gt;&lt;u&gt;POEMA DE AMOR BUSCA&lt;/u&gt;&lt;/h3&gt;   Poema de amor busca mujer: &lt;br /&gt;   &lt;br /&gt;  sin límite de primaveras, &lt;br /&gt;  pero de pocos oto&amp;ntilde;os. &lt;br /&gt;   &lt;br /&gt;  Buena salteadora de tristezas. &lt;br /&gt;  Apostadora de vez en cuando a lo perdido. &lt;br /&gt;  Vacunada contra el imposible. &lt;br /&gt;   &lt;br /&gt;  Imprescindible sonrisa a manos llenas. &lt;br /&gt;  Se valorará capacidad de confidencia. &lt;br /&gt;   &lt;br /&gt;  Abstenerse corazones de oro, &lt;br /&gt;  damas de respetables costumbres, &lt;br /&gt;  princesas de torneadas almenas. &lt;br /&gt;   &lt;br /&gt;  Se ofrece: &lt;br /&gt;  despacho propio en estos versos &lt;br /&gt;  con vistas a un aguacero de dudas. &lt;br /&gt;  Sueldo ninguno, pero comisión en los sue&amp;ntilde;os. &lt;br /&gt;  Inmediata incorporación a la complicidad. &lt;br /&gt;   &lt;br /&gt;  Interesadas entrar sin llamar &lt;br /&gt;  no sin antes haber quemado &lt;br /&gt;  todo tipo de referencias. &lt;br /&gt;   &lt;br /&gt;  Poema de amor busca nombre de mujer. &lt;br /&gt;   &lt;br /&gt;  Pedro Flores &lt;br /&gt;  (Las Palmas, 1968) &lt;br /&gt;  &lt;br /&gt;   [ &lt;a href=&quot;#indice&quot;&gt;Volver al índice&lt;/a&gt; ]&lt;br /&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;br /&gt;     &lt;a name=&quot;poema14&quot;&gt;&amp;nbsp; &lt;/a&gt;&lt;h3&gt;&lt;u&gt;SUGESTIÓN&lt;/u&gt;&lt;/h3&gt;  Había un labio húmedo &lt;br /&gt;  descolgado en guirnaldas serosas a reventar muy lento &lt;br /&gt;  desgarrando un brote así resquebrajado &lt;br /&gt;  retorci&amp;eacute;ndose para desenvainarse, para &lt;br /&gt;  destrabar todo de golpe &lt;br /&gt;  que una marea me desborda. &lt;br /&gt;   &lt;br /&gt;  Tambi&amp;eacute;n el jabón resbala muy viscoso por las piernas. &lt;br /&gt;   &lt;br /&gt;  Había un labio lácteo &lt;br /&gt;  apoteósico &lt;br /&gt;  rebosando. &lt;br /&gt;  Desorbitando los bordes &lt;br /&gt;  y todo vertido. &lt;br /&gt;   &lt;br /&gt;  Un labio lento &lt;br /&gt;  violento &lt;br /&gt;  a derretirse en la abundancia &lt;br /&gt;   &lt;br /&gt;  sali&amp;eacute;ndose por fuera. &lt;br /&gt;   &lt;br /&gt;  Yolanda Casta&amp;ntilde;o &lt;br /&gt;  (Santiago de Compostela, 1977) &lt;br /&gt;   &lt;br /&gt;  [ &lt;a href=&quot;#indice&quot;&gt;Volver al índice&lt;/a&gt; ] &lt;br /&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;br /&gt;
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    <category>Poesía</category>
         <pubDate>Sat, 24 Jun 2006 02:15:12 +0200</pubDate>
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   <title>Presentación</title>
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    &lt;p&gt;Abrimos esta bitácora con la intención de que sea un almacén de algunos textos aparecidos en otras épocas de el Varapalo y que parece triste que queden olvidados para siempre. &lt;/p&gt;&lt;p&gt;Algunos sitios web (como &lt;a href=&quot;http://webpages.ull.es/users/amarfer/poesiaesp.html&quot; target=&quot;_blank&quot;&gt;por ejemplo&lt;/a&gt;) tienen puestos enlaces a artículos de el Varapalo. Si borramos los textos, los enlaces darían error cuando el usuario haga clic... Así que intentaremos recuperar esos artículos en particular, y en general aquellos que parezcan conservar algún interés&lt;/p&gt;&lt;br/&gt;
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    <category>General</category>
         <pubDate>Fri, 23 Jun 2006 18:20:59 +0200</pubDate>
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