Al trote

Como aún hace bueno, muchas tardes me pongo las zapatillas y cumplo con uno de los rituales blancos de clase media. Bajo a correr a la rivera del Schuylkill, donde han hecho un paseo a lo largo del río que se llena de figurines al trote.

Los domingos es cuando se pone más interesante. Bajan las mamis con sus bebés, a los que meten en unos cochecitos deportivos pensados para la carrera, bajan los pollitos con sus perritos, bajan los jóvenes profesionales con su flamante equipamiento de runner y sus novias durísimas y de culos perfectos. En medio de este muestrario wealthy siempre se cuelan algunos macarrillas negros de West Philly, que con sus bicis harapientas desestabilizan el ambiente middle class del paseo.

rocky

Para hacer tiempo cumpliré con mi recorrido habitual antes del tercer partido de los Dodgers contra los Phillies. Por si alguien aún no lo sabe, los Phillies (béisbol, of course) están en las semifinales de la liga, así que todo el mundo anda con sus camisetas de Utley o de Howard, esperando la victoria sobre los Dodgers del temible Manny Ramírez. Me estoy agringando.

Empiezo la carrerita lento, muy lento; de lo contrario me entra un flato machacón que me trae de cabeza el resto del camino. El trayecto a lo largo del río tiene un aire aristocrático, como de club náutico, por los miradores neoclásicos y las casonas de remo que se suceden al principio. En uno de ellos se está celebrando una recepción muy lujosa, con unos señorones en traje de domingo que comen canapés y miran los partidos de fútbol que se proyectan sobre unas pantallas gigantes. Los Philadelphia Eagles ganan a San Francisco 49ers. Los dejo atrás y me voy entonando, con un ritmo más alegre que me lleva al sector de los clubes de piraguas y su joven pijerío regatístico. Decenas de rubitos y rubitas acarrean remos, trasladan piraguas y beben bebidas isotónicas, porque el río agota.

En ese punto atravieso Kelly Drive y me meto por el Fairmount Park, que colinda con algunos vecindarios del Northeast poco recomendables para los piragüeros. Enseguida me llega el olor a chuleta y el ruido dominguero de los centenares de familias con los equipos de música a todo trapo y los niños gritando. Ahí me motivo bastante, porque la gente me mira y hay unas cuestas puñeteras que se deben encarar con decisión. Lo de que me miran se debe a que en el parque no hay ni un solo rostro pálido. Todos los domingueros son negros. Sobre los principales grupos se pueden observar unas pancartas que cuelgan de los árboles, o entre varios coches: iglesias pentecostales, adventistas, baptistas, episcopales, unionistas, metodistas… todas reunidas con sus fieles a cielo abierto.

A partir de aquí se inicia la segunda parte del recorrido, donde me suele entrar un flato muy jodido, aunque no siempre. Hoy estoy fuertecito de piernas, pero me falta algo de fuelle. Salgo del parque y paso bajo la estatua de Rocky, al pie de las famosas escaleras del Museo de Arte donde se entrenaba cada mañana. Busco inspiración en las decenas de corredores que aún las suben y bajan emulando al héroe local, pero ya estoy para pocas bromas. En este último tramo sólo intento sobrevivir seis o siete minutos más, lo que dura el Benjamin Franklin Parkway hasta que enfilo por la 22 para terminar en Market. Unos niños negros piden en los semáforos de la enorme avenida. Paso junto a ellos empujado sólo por la inercia y doblo en la 22. Llegar a Market, llegar a Market, ese es el único pensamiento.

Desde Market a casa voy andando. Primero junto a unos contenedores de ropa de la Salvation Army colocados frente a una casa de misericordia. Un buen lugar, porque así los pobres que malviven acogidos se entretienen en la boutique cercana, y gratis. Segundos después llego a los restaurantitos coquetos y silenciosos, con mesas en la calle. Paso todo sudado y oliendo mal junto a las mesas, giro a la izquierda y veo mi apartamento. Reloj: 31 minutos, bien hecho. Ya sólo queda una hora para el partido.

P.D. Los Phillies ganaron su serie y están en las finales. Se inician mañana contra Tampa. Quizás pueda ver algún partido desde Cuba.

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