Amor y basura, de Ivan Klíma

klimaBasura: Por alguna razón que nunca se aclara, Ivan Klíma (1931), intelectual, disidente, profesor que va y viene del exilio y autor de más de 25 libros de ensayo, teatro, novelas y relatos, camina por las calles de Praga “empotrado” en una cuadrilla de barrenderos.

Comparte el día a día de su sacrificada labor, sus pequeñas miserias laborales. Son los años 80 y mientras pasa la escoba encadena otras reflexiones en torno a la basura.

Reflexiones metafísicas, también ecológicas, donde el principal culpable resulta el tiempo, que todo lo convierte en basura, en mero desecho, partículas aparentemente volatilizadas que permanecen en suspensión: los fantasmas se componen de átomos dispersos. Otros lo llaman historia:

“En el mundo no ha desaparecido ni desaparecerá nada. Las almas de los asesinados, de todos los sacrificados, de todos aquellos que fueron quemados vivos, de los gaseados, de los muertos de frío, de los fusilados, de los muertos a golpes de piqueta, de los descuartizados, de los ahorcados y de los muertos de hambre, de todos los traicionados y los arrancados del seno materno, flotan sobre la tierra y sobre las aguas y llenan el espacio con sus lamentos” (189).

Con 13 años Ivan Klíma fue internado en el campo de Terezin y durante más de tres años sorteó, junto a su familia, las deportaciones hacia Auschwitz y Treblinka. La basura se acumula, se transforma, cambia de composición química, pisamos sobre ella y nos sobrevuela. Dicen que del campo de concentración no se sale nunca, que sus espectros asedian a quienes sobrevivieron para contarlo. También caminan por la escritura de Klíma.

Amor: Tiene una esposa y una amante, es un libro autobiográfico, dos hijos. Mantiene la situación a lo largo de los años. El deseo inmediato justifica las tensiones y el ocultamiento sostenido. El deseo, esa fuerza en presente que pretende limpiar la basura acumulada por el tiempo.

“Amor y basura” suena mejor que “Basura y amor”, es el título que demandan las palabras, que a veces deciden por sí solas, por su ritmo. Podríamos pensar, sin embargo, que el título más fiel a la verdad sería el segundo: primero está la basura, el dolor, la herida, y luego llega el amor a poner parches, a reparar lo que pueda, ¿verdad?

Pero transcurre el tiempo (el libro cubre tres años de la biografía de Klíma) y la basura se acumula sobre el amor, o el amor produce su propia basura para devolver al libro su título original. Amor y basura, copulan: sobre el amor se adhieren, poco a poco, imperceptiblemente, motas de polvo, pequeños granos de arena, algunas hojas que arrastra el viento y ofrecen resguardo a residuos mayores, ¿cuánto demorará el chantaje, el dolor emocional, el resentimiento, esos fantasmas del amor que ya ululan sin saber de dónde vinieron?

Has hecho un doctorado en Estados Unidos y ahora eres barrendero en Praga, te conocen como un escritor de éxito internacional y ahora eres barrendero en Praga. Citas a Kafka mientras recorres con tu escoba las calles frías, desde antes del amanecer. Y te preguntas si tal vez no sea un sueño, o sospechas que quizás tu vida no sea otra cosa que barrer basura, una basura praguense, donde por imperativo poético todo adquiere una condición existencial.

Amor y basura. Trad. Judit Romeu Labayen. Barcelona: Acantilado, 2007.

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De Klímamor-basura-ivan-klima-L-8M7I_sa la editorial Acantilado, a la que debemos un importante catálogo de autores del este de Europa, ha publicado, además, El espíritu de Praga (2010), un libro de ensayos que recoge “Una infancia algo atípica”, el relato de su infancia como refugiado judío. A finales de 2013, Grove Press publicó My crazy century: a memoir, el último título de un autor hasta ahora más celebrado entre el público anglosajón. Atentos a él.

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