Cuántas novelas

Retomo este blog después de algunos meses de divorcio. En todo este tiempo terminé mi tesis doctoral, viajé a La Habana y sufrí un terremoto en la Ciudad de México. La razón de este post es que acabo de leer un mensaje escrito por un tal Diego que necesitaba registrar y era demasiado largo para incluirlo en el facebook. Y también porque se me ha ocurrido que mi blog puede ser un aliado para vencer el tedio que se ha apoderado de mí. Acabé la tesis hace exactamente tres días y desde entonces me siento abandonado.

El párrafo de Diego está escrito en la segunda página del último libro que compré en Salvation Army. El Salvation Army es una tienda de ropa y artículos de segunda mano que se ha convertido en mi proveedor azaroso de libros. Aquí guardo el compromiso, además, de leer lo que adquiera (el precio fijo es de 1 dólar). El primer libro fue Freya, la de las siete islas, de Joseph Conrad. Luego ocurrió lo mismo con Réquiem por un campesino español de Ramón J. Sender, El tren llegó puntual de Heinrich Boll, El eterno marido de Dostoievski y Dublineses, de Joyce. Sólo he incumplido mi promesa con Las confesiones de San Agustín. La otra fuente de libros confiados a la sorpresa se ubica en Río Piedras. Es un almacén en la Ponce de León cuyos ejemplares yacen a merced del lector, pues ni siquiera tienen quien los guarde. Mi pacto con ellos es que debo distraerlos sin pagar. Éstos no incluyen, al menos inmediatamente, la promesa de lectura. La guerra del fin del mundo de Vargas Llosa fue mi adquisición inicial, y hace sólo unos días robé un ejemplar de 1983 de la revista La Torre , donde aparece un delicioso artículo de Esteban Tollinchi sobre la figura del artista romántico.

El libro que acabo de cerrar se titula El arte de la novela, recopilación de artículos, entrevistas y conferencias de Milan Kundera, a quien había  leído de adolescente y luego había perdido la pista. Tuve curiosidad por saber las fechas de los artículos y al buscarlas en el índice me topé con esta otra novela por azar. El mensaje de Diego está escrito en mayúscula, con bolígrafo negro,  y dice así:

“Laura:

Novelera que sos vos, “El arte de la novela” será un libro para que reflejes tus acritudes [quizás dice “actitudes”] diarias. Espero que tu viaje a Buenos Aires no haya sido una novela sino una historia para tu novela. Besos y re-besos,

Diego 1/9/99”

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