Diario de La Habana. 13 de septiembre de 2011

fosforeroLlego de la calle después de salirme del cine. La humedad aún me tiene sudoroso. En los últimos días varias películas me invitaron a alcanzar el pasillo antes de tiempo. Primero el engendro fascistoide denominado Hanna, luego pensé en hacer lo mismo con Desconocido, de similar inclinación ideológica aunque un poco más sutil en su puesta en escena, y ahora no me pude resistir con Agnosia, otra de esas películas españolas que sólo sirven para cuestionarse el pobre destino de los fondos públicos de promoción cinematográfica.

Televisión: un documental sobre Le moulin de la Galette. Hablan especialistas sobre el tipo de pincelada de Renoir y los volúmenes de la composición. Según cuentan, por el espacio que aparece entre los personajes del sector inferior-izquierda Renoir nos invita a que participemos del baile.

Poco que decir. Día de rutina, con algunos trámites en la mañana y dedicado a la tesis por la tarde. Dificultades para concentrarme, sin el hilo de los argumentos en los que pretendía extenderme. Muy incómodo y somnoliento, aunque he aprendido a no descartar este tipo de material. A veces es mucho mejor que el que surge más inspirado. Cuando lo revise, en dos o tres semanas, sabré si sirve. Mañana se prevé un calco de hoy.

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