Diario de La Habana. 30 de agosto de 2011

IMG_4237Día movido. Por la mañana fui al banco. Había algo de cola pero pude completar todos los trámites sin contratiempos, y no eran pocos. Incluso tenían moneda nacional, así que aproveché y cambié 20 dólares para el resto del tiempo de este viaje. A la vuelta pasé por el agro y me aprovisioné de tomate, ajo y mango, que en esta época del año está espectacular. El mango cubano es la reina de las frutas, sin discusión. Cociné, me eché la siesta, me tomé mi café e intenté trabajar un poco, pero una tormenta me impidió utilizar la terraza, que es el único lugar posible de la casa para sentarse a gusto. Así que me tocó pasar calor aquí en el cuarto, mal iluminado, hasta que salí a la calle para ir a casa de Mario. Dudé entre tomar un taxi o caminar hasta allí, porque está a un trecho, pero al final fui andando. Anoto una preciosa casa de vecinos en 19 y 8 que no había visto antes.

Con Mario, como siempre, buenas conversaciones entre bebés y mujeres que no le dejan respirar. A esta edad a uno le toca hacer de tío continuamente, y aunque cada vez se me da mejor, siento un poderoso agotamiento existencial cuando imagino este caca culo pedo pis convertido en rutina diaria.

Estoy cansado y algo borracho después de los tres ron collings que nos hemos tomado, a falta de hierbabuena. Apago la tele y me duermo.

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