Diario de La Habana. 7 de septiembre de 2011

IMG_2448El plan era estar de camino a Marianao, pero en la guagua que contratamos no había espacio para uno más y decidí que ese uno sería yo. Así que regresé a la terraza, donde pretendía emplear la tarde en la tesis.

Eso fue hasta que tomé posiciones. Es decir, hasta ahora, en que me he dado cuenta de que estoy cansado y no podré avanzar ni un paso más. En los últimos días he desarrollado un creciente agotamiento mental que empieza a adquirir toda su presencia según se acerca la noche: los músculos del cuello se me cargan y amenazan con contracturarse, la tensión se desplaza hasta el hombro izquierdo y, de allí, al codo. Este es un canal de dolor más o menos habitual en mis episodios de resaca, que extrañamente se manifiestan con un intenso punzamiento del nervio que conecta el hombro con el codo izquierdo. Según compruebo, también se activa ante la sobredosis de páginas escritas.

Si hace dos días el tratamiento fue a base de analgésico ayer me decidí por el cine, que actúa con resultados parecidos. La película en cuestión fue esa biografía de Coco Chanel protagonizada por Audrey Tatou, que a pesar de su convencionalismo ramplón, me hizo olvidar la pesadez mental y el cansancio ocular que la acompaña.

Para hoy tengo una invitación a compartir un tratamiento de mojitos: eficacia inmediata y efectos secundarios asegurados.

Hasta mañana.

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