Diario de La Habana. 8 de septiembre de 2011

IMG_2213Menudo escándalo. Estoy en la terraza. A mi izquierda una ambulancia se estaciona en la puerta de emergencias del Calixto García. Desde su interior una mujer insulta a pleno pulmón a la policía, que llegó tras ella. Se forma un tumulto de celadores, policías y curiosos en torno al vehículo, aún cerrado. En los próximos minutos aparece otra patrulla y algunos doctores avanzan hacia la ambulancia, ahora ya con las puertas abiertas, lo que permite escuchar con mayor claridad los alaridos de la mujer. Parece que quieren sedarla, pero ella se niega.

Entonces evalúo mi posición respecto a lo que contemplo. Me sorprendo en una ligera acusación contra quien perturba el orden, en el íntimo deseo de que la policía haga su trabajo y aplaque a la mujer. Prefiero que la razón caiga del lado del poder.

Y supongo que aquí reside su clave, en algo mucho más sutil que las razones y menos fatigoso que los argumentos: en ese “las cosas son así”. Porque el poder son las formas que adopta el lenguaje antes de articularse, el engrudo de realidad que sustituye al fatigoso compromiso de imaginar (perdónenme la sentencia).

Los próximos tres días estaré de viaje y no podré escribir en el diario.

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