Hijos de la Ilustración

stendhal-rojo-y-negro-cronica-del-siglo-xix_MLA-F-2881547020_072012Stendhal en Rojo y negro, año 1830:

“El señor Valenod era lo que se llama a cien leguas de París un faraud (jactancioso). Reinaba, por decirlo así, en Verrieres a las órdenes del señor de Renal; pero era mucho más activo que éste. No avergonzándose de nada, se mezclaba en todo, iba y venía sin cesar, escribía, hablaba, olvidaba las humillaciones, y como no tenía ninguna pretensión personal [comentario irónico], había terminado por competir en influencia con su jefe ante el poder eclesiástico. El señor Valenod había dicho de alguna manera a los tenderos de la comarca: ‘Dadme a los dos más tontos’; a la gente de leyes: ‘Indicadme a los dos más ignorantes’; a los médicos: ‘Designad a los dos más charlatanes’. Una vez que tuvo reunidos a los dos más desvergonzados de todos los oficios, les dijo: ‘reinemos juntos’”.

“Lo normal en el siglo XIX es que cuando un ser poderoso y noble tropieza con un hombre íntegro, lo mata, lo destierra, lo encarcela o lo humilla de tal forma que el otro comete la torpeza de morirse de dolor. Por casualidad, en este caso no es todavía el hombre íntegro el que sufre. La gran desgracia de los pueblos de Francia y de los gobiernos por elecciones, como el de Nueva York, es el no poder olvidar que en el mundo hay seres como el señor de Renal. En una ciudad de veinte mil habitantes, estos hombres son los que conforman la opinión pública, y la opinión pública es terrible en un país que tiene privilegios. Un hombre dotado de un alma noble, generosa, pero que vive a cien leguas, nos juzga a partir de la opinión pública de nuestro pueblo, y esta opinión la hacen los imbéciles que la casualidad ha hecho nacer ricos, nobles y moderados. Desgraciado de aquel que por algún motivo se distingue”.

(Trad. Juan Bravo Castillo. Espasa Calpe: Madrid, 1985, pp. 238 y 242)

Apostilla:

Se me ha ocurrido reproducir estos dos párrafos por un hecho ya en demasiadas ocasiones reiterado. Sucede que, muy de vez en cuando, pretendo incluir algún comentario en las noticias que leo en internet, especialmente en los medios del Grupo Prisa (que son, a pesar de todo, los que más consulto). En este caso se trataba de un manifiesto firmado por Vargas Llosa y otros intelectuales y artistas “en favor de la democracia” en Cuba. La noticia apareció ayer, 14 de mayo de 2010, en la web de la Cadena Ser.
Mi comentario era corto, razonado y alejado de cualquier tono ofensivo. Pero tampoco, como ninguno de los contados que he escrito hasta ahora, pasó el filtro de la “moderación” del medio. Sin embargo, no fue difícil comprobar cómo éste sí permitía comentarios insultantes y sectarios, de cualquier signo. He aquí un buen ejemplo de una política informativa dominada por este espíritu stendhaliano: esforzada en generar un falso debate que enmascare el debate real, en abrir las puertas al gesto deforme y la palabra vejatoria que se neutralice sin necesidad de razonamiento alguno, por la simple deposición de más insultos que se solapen. “Reinemos juntos”.

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