La Habana. Diario fotográfico (y sentimental). Día 8. Frío.

IMG_2879Aquí estoy, metido en la cama bajo dos mantas prestadas a las 7 de la tarde. Lo de la posición horizontal se debe a mi pésima aclimatación horaria. Por las mañanas me despierto a eso de las 5, así que en algún momento del día me entra la pájara.

La otra aclimatación necesaria ha sido a los elementos naturales, sobre todo si uno viene sin el kit psicológico ni material para enfrentar temperaturas por debajo de los 15 grados. Si, ya sé que eso no es nada, pero lo inusitado de la situación (y que no hay calefacción, ni mantas, ni agua caliente de verdad para ducharse) rebaja la sensación térmica al 0 absoluto.

El tradicional “friíto” ha dado paso al “frío”, que se ha convertido en el mejor combustible para el gran arte cubano de la queja. La gente saca del closet sus escasas prendas de abrigo y aparecen por las calles gorros de lana, guantes y bufandas mientras se pone cara de pasmo, que es la misma que deben de poner los holandeses de camino a la pincha. En estos días se mira al norte sin complejos y no hace falta explicar lo del talco en el abeto de navidad.

Ahhhhh… esta Habana extrañada, aún sorprendida de la realidad cubana que la ha tocado vivir ya puede dar rienda suelta a su vocación occidental. El frío la hace soñar con Occidente…. occidente, occidente, tormentas de nieve, muñecos de nieve, copos de nieve, ventiscas, carros caros, tarjetas de crédito y una televisión gigante en el salón, cohooooneeeeeeeee!!!!

(Una historia en dos líneas de la revolución debería ser una historia geográfica que contase que había dos Cubas, la rural de Oriente y la occidental de La habana y que ganó la Oriental. Y que en esta Habana se siguen lamentando los tiempos felices en que se miraba al norte y Santiago estaba más allá de Palestina).

Esta mañana me he topado con una foto del Parque de la Fraternidad nevado. Aparecía fechada el 28 de diciembre de 1932 y el texto de la época decía lo siguiente: “Hizo frío. Por lo menos frío para nosotros, hijos del trópico, habituados a un sol de brasa. Los observatorios dicen que la temperatura bajó apenas a 15 grados sobre cero, pero a los hijos de La Habana esos 15 grados les parecen bajo cero!”

Luego me fijé en la fecha y descubrí que era mentira. Pero me sorprendió lo de los 15 grados, porque el comienzo del post ya lo tenía escrito desde ayer con esa misma cifra. Aunque por mis palabras parezca que todo sucedió hoy, esta entrada del diario en realidad sucedió ayer. Hoy, de hecho, hace calor. Ayer fue el último día de frío pero hoy hace calor, así que este post también es una broma.

Qué rico el frío.

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