Grandes escenas iniciales en El último grano en el reloj de arena, novela de Gema del Prado Marugán y Miguel Martín Cruz (Yeray, 2025), unos crímenes de fuerte intensidad y misterio que conquistan el interés del espectador. A partir de ahí no decaen los peligros para los protagonistas en una buena sucesión de escenas de acción.
Detective Solo, misterio y acción
De acción y de misterio, ya que la originalidad de los autores, y de su detective Solo, es esa mezcla de lo policial y detectivesco con el mundo de lo misterioso y de lo oculto. A partir de inexplicables coincidencias en la serie de asesinatos, los investigadores irán averiguando el misterio que se esconde tras ellos, al tiempo que ese misterio los va cercando a ellos…
Detallismo y suave humor
Rasgo relevante desde el punto de vista literario es el carácter del narrador: socarrón, coloquial, malhablado a veces, sin abandonar su tono de humorística ironía mientras nos relata la historia. Dicha narración es detallista, comentando los pormenores materiales y también los pensamientos y elucubraciones de los personajes, a los que accedemos mediante el estilo indirecto libre. Un tono ameno que conduce al espectador con fluidez a lo largo de la trama.
A destacar la creatividad en cuanto a lo sobrenatural, misterioso… Y a la vez la plasmación material y letal de dichas fuerzas. La trama avanza con mano firme y las sorpresas finales nos dejan un buen sabor de boca al caer el último grano de este misterioso reloj de arena.
