Ha llegado a nuestras manos un bonito libro de relatos; se trata de VETE AL INFIERNO, STEIN y otros relatos (Pedro Manuel Martínez Corada, Café Literario Ediciones, 2026). El volumen, con atractiva portada y fotografías interiores del propio autor, recoge 21 cuentos creados por Pedro Martínez en el longevo taller literario de El Comercial.
El abanico de relatos muestra una gran variedad de tonos, temas y escenarios. Destacan el amor y su fugacidad, los celos y el desamor, las ilusiones y el paso del tiempo que las disuelve. Historias cruzadas, amistades con ribetes sutilmente oscuros, bares y nocturnas conversaciones con música y alcohol. Siempre las fuertes personalidades, las situaciones intensas, en otras ocasiones, nos acercamos a seres raros, marginados.
En varias historias nos atrapa un cierto tono policiaco, en escenarios muy urbanos y cinematográficos. No falta en varios cuentos una incursión en la fantasía, que va de lo terrorífico, inquietante, a lo mitológico y aun a la ciencia ficción. Todos esos territorios narrativos están bien resueltos, con conocimiento e imaginación. Siempre con la música adecuada, seleccionada y sonando en nuestros oídos; y con una ambientación sensorial, eficaz, en los múltiples escenarios que Martínez nos hace recorrer: desde el norte de África hasta las densas selvas de Sudamérica; de Madrid a las islas y acantilados de Galicia; del ámbito rural extremeño hasta las montañas astures con sus ancestrales mitos.
Disfrutamos de una prosa cuidada, tersa, con suaves rasgos poéticos unas veces; con el tono de la novela negra, otras. De muchos párrafos se desprende una suave melancolía, pero que se destila de las situaciones mismas, de su insoportable carga de pasado, más que de una actitud que pudiera ser meditabunda. Es una escritura pulida por la experiencia en las letras y en la vida, que explora y exprime las situaciones vitales, los silencios, los recuerdos y los adioses. Me han encantado, personalmente, ciertos detalles de fino sentimiento pocas veces sacados a la luz, como esta complacencia en ser robado a cambio de la sutiliza del tacto…
«A continuación me dio un suave beso en la frente, tan leve que me hizo recordar el roce molecular que me produjo en el muslo el dedo de una carterista que me robó el monedero en un vagón del Metro, entre las estaciones de Sevilla y Sol. Entonces, como ahora, me quedé quieto: vale más sentir un contacto tan infinito y bello por su deliciosa pequeñez que recuperar unas cuantas monedas».
Buen volumen de relatos, en definitiva, cuyas 150 páginas harán las delicias del aficionado al género breve, por la variedad de viajes literarios que nos propone y por el buen gusto y la pericia literaria del autor.

¡Gracias por la reseña, Hernán! Es un placer participar en El Varapalo. Un fuerte abrazo ,
Pedro Martínez
Gracias a ti, Pedro; un placer y felicidades por el libro.