Lauri García Dueñas: Aquí en el borde cúspide

La poeta salvadoreña Lauri García Dueñas nos comparte una selección de uno de sus últimos trabajos, Aquí en el borde cúspide.  Lauri García es autora de los poemarios La primavera se amotina, Sucias palabras de amor, Del mar es el ahogo y El tiempo es un texto indescifrable, así como de las plaquets Hombre mar y Mujer en el mar o Cuaderno africano, y co-autora de los libros de investigación periodística Tribus Urbanas en El Salvador y El asesinato de Roque Dalton. Mapa de un largo silencio.

Aquí en el borde cúspide

Aquí en el borde cúspide
de un bocado impuesto
ahorcada
de cabezapendu
tras la sangre recién cortada
dejando ir a los congelados pájaros de la mente
truena al tueste la jaula
sale del pecho el vapor nocturno
restos cenizas
la placenta de la realidad nos escupe
tropas de hilos desanudándose para crear
caos
funambulismo insomnio de crestas puntiagudas
fuego
fuego en la mente
gajos de culpa para tirar a la hoguera
idea de caminar descalza
acólita del aire
una oportunidad para seguir secando al sol el futuro
construcción fantasma
vano báculo de temores
¿algo?
algo agua ha de ser garganta
sígueme lejos
vámonos
dolor de símbolos
el desvelo sabe a voces de pasillo de hospital
encendida la autopista de la mente
vámonos a un manglar para ser seudópodos nubes de mosquitos
algo que libere este peso péndulo del tiempo
ácidos los ojos las campanas del viaje sideral
el punto fino para tejer lo que existe si somos algo
o tal vez sólo el cuenco que arde
debo
tras de mí gruesas gotas
goterones de párpados en asfixia
deja en paz la cicatriz de las sogas
dice el ahorcado que pende de cabeza
y quién entra por esa puerta
por qué no nos vamos
en un denso intento por dotar de un orden material a las cosas
vámonos
la meta es irse al aire

al aire
respiración
que vienes
ven.

 

Ven, sonora luz hinchada,

han sido oscuros los siglos desde
ven, crestas iliacas: huesos sobre huesos vivos
tengo sed
han sido secos los siglos.19-soleil

Sed extenuada,
como tierra quizás
rastrojo que hierve en la sien
en el vientre
algo que (no estás) (sinergia de la sangre)
dientes angustia de
¿otra vez los labios?
¿otra vez la luz inútil de las pantallas?
objeto + estado de ánimo
¿silente?
¿inmóvil?
¿irrevocable?
sueño de alguien o de algo
esta sed extenuada que golpea membranas
extendidas ciudades como recuerdos (escoriaciones)
cansancio de dientes
también claro ventanas
puertas algunas
cuando fuiste niño
vocativo: ensombrecido lenguaje
¿por qué permaneces, sonora luz hinchada, reticente a la desaparición,
en tu estado emocional sin objeto?
¿a qué vienes, pedazo de uña de la mente, cascarita, urdimbre,
inalterable golpeteo de vocales en todas las cosas?

En todo este tiempo.

Han sido oscuros los siglos desde.

Huesos sobre huesos vivos
mis tus golpeteos
sed extenuada, han sido secos los siglos desde.

Mi sed.

 

La justa dimensión

El mundo no se acaba en tu boca
la lluvia sigue siendo un caudalLos-arcanos-del-tarot-La-templanza
entre mis piernas
la luz se esparce como todos los días
los escarabajos caminan encorvados
sobre su destino.

El olor de otro cuerpo
me despierta el apetito.

El bambú es una fiesta de tejidos
me emociono
acaricio con mis uñas
resucito pájaros.

Quisiera estudiar papiroflexia
y hacer del prodigio un don
al servicio de las cárceles.

El paisaje subrepticio del deseo
es un continente que no muere
las fuentes reciben las monedas
de la noche que camino
la sacerdotisa espera en la punta
de unos ojos nuevos.

Y es que he decidido darle la justa dimensión a las cosas
tengo vocación de templanza.

 

La estrella

Mística y adormecida: la herida
relámpago de lucidez en la lectura de cinco aristas
un caballo tirado por dos esquemas duales17-etoile
de génesis atravesada: ella, la oculta
decir fácilmente: almas gemelas bifurcándose
el dolor encapsulado dándose debida rienda
un espejo en el ojo del otro
equivocados
intentando ampararse en su juventud
la culpa compartida por el alma gemela
rota
la palabra templanza: repetida
la agresividad de dura prueba
un Orestes anterior
de blanco
sin armas
ciego y sordo
negándose
la fortuna: la llama
cortar el hilo de la rueca que me une al Hombre
tres mujeres queriendo resolver el asombro
ser
el guerrero jalado por un caballo negro y uno blanco
no más el ceño fruncido
tenso
el futuro: un orfebre de rostro aireado
yo fabriqué las herramientas
el amor a la humanidad concluirá en bonanza y moradas uvas
al final
una chica desnuda
hincada
abriéndose en pandora
insectos gusanos arañas libélulas liberándose
de rodillas, la blanca mujer
un charco de agua
la estrella brillando
solo así
solo después del largo viaje
polar, denso y hondo de sí.

 

Caballero de copas

Soy el caballero de copas
debajo de mí están mis monedas talladas a mano.

Voy avanzando en un caballo y no estoy ciego
se cruza sobre mi fortuna una razón cínica que se ha quedado sola15
tal vez sea el momento de elegir
acomodo mis pies sobre la tierra y añoro cierta materialidad
estoy de cabeza
y tal vez me queje y sea cursi pero como joven que soy
creo en el futuro como un tendón mar trasatlántico
en lumínica explosión.

Mis espadas están afiladas
alrededor de una mujer blanca con pasado de juicios
que no deseo
que no existen.

Mi hierofante descansa entumecido en una silla
no soy la tradición
pero hay más luz producida por el roce entre todas las personas
que verdaderamente soy.

Sostengo mi copa mientras se llena
y sonrío.

Al final,
esto es un juego de indocilidad
ni de pie
ni hincado
frente al destino.

Soy el caballero de copas
mi camino se tiende frente a mí
voy avanzando en un caballo
y no estoy ciego.

 

Azar

Al otro lado de la Tierra creces como la hierba santa
(las latitudes planetarias son caprichosas)

Hubiera sido lógico que cruzaras antes:
la línea del anónimo1cfb8-major10
‘no era el momento’, dijiste.

En este instante,
la energía solar que hace crecer las plantas
no mide el influjo de lo que ocasiona en la atmósfera
provocando el crimen
la interrupción de los flujos aéreos
y que la gente tenga calor

(todo al mismo tiempo)

Está comprobado, científicamente,
que las altas temperaturas
provocan pasiones riesgosas.

La forma en que vemos las cosas
nos es provista, casi siempre,
por la masa conmovida de nuestras ideas
y no necesariamente por el músculo cardíaco
al que se le atribuye la palabra corazón.

He aprendido mucho
pero no sé nada con certeza
el futuro se me extiende como una urdimbre desordenada de pomelos
como una diáspora de abejas africanas que hace tiempo no visitan la región
como un desorden pluvial de esquinas
con calles de nombres simples.

Crecer es una plaga
una corona de espinas
lo peor que me ha pasado hasta ahora.

Las vías del tren son las rúbricas de cartas de auxilio que nadie leyó
hay una mujer que llora al otro lado del mostrador
una niña remota que vocifera insultos aparentemente sin sentido
un grupo que dirige el mundo con encono
altas dosis de injusticia llena de cómplices
perversos que encuentran a sus víctimas
armas de fuego
parques públicos con cercas
calentamiento global
manipulación psíquica.

Todas estas manifestaciones carnívoras del espíritu
son la prueba de que la vida está impulsada por la legión del azar
por eso
vos y yo crecimos en la misma calle
sin nunca dirigirnos la palabra
hasta ahora.

 

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Un comentario

  1. jaime 16/02/2015 Responder

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