Tremenda me ha parecido la película «Un poeta» (Simón Mesa Soto, 2025), premiada en San Sebastián, y que cuenta la historia de un poeta idealista e inadaptado (gran interpretación de Ubeimar Ríos) que lucha por recomponer su vida familiar a la vez que ayuda a una joven promesa de la poesía…

El Poeta, un fresco social y humano
Un punto fuerte de la película, fortísimo a mi parecer, es el retrato que presenta del entorno hispanoamericano, social y humano (si bien sospecho que será extensible, en todo o en parte, a otras muchísimas latitudes). Los barrios populares, las construcciones baratas, los pisos minúsculos donde viven las familias hacinadas. La maternidad adolescente, asumida, la inexistencia de un sistema de vida claro, la ausencia de los padres… Así como el desempleo, la pobreza, la nula educación, el fácil recurso a la irracionalidad o a la violencia.


Sin duda, todo un complejo político y económico subyace a tal situación, pero sería tentador (es frecuente hacerlo), presentar a la población como entes angelicales, puras víctimas del sistema que, si no fuera por él, podrían naturalmente desarrollarse y avanzar hacia una vida mejor. Sin embargo, Mesa Soto (director y guionista) no cae en esa tentación, sino que la gente misma es mostrada con toda crudeza: desinterés hacia todo lo que no sea la comodidad o el beneficio, malas costumbres (suciedad, desorden, tremendos los hábitos en cuanto a la alimentación, a la salud sexual…), falta de ideas o deseos (ser peluquera, manicura, madre… como única ilusión de las chicas). Y todo con una deprimente actitud de falsedad, de codicia pedigüeña, de ausencia de honestidad o de un mínimo respeto por la verdad.

Pero tampoco las clases medias salen mejor paradas. En especial los representantes del mundo educativo y artístico, solo preocupados por mantener inalterados sus chiringuitos (colegios, editoriales, festivales poéticos) a costa de lo que sea: manipulación de autores, espectacularización para darse bombo, cualquier exageración o halago retórico en busca de la subvención…
Y en medio de este entorno nos encontramos al poeta, pariente de don Quijote (Cervantes) o de el Idiota (Dostoyevski), un auténtico idealista que ha creído tanto en la pureza de la poesía como en la ayuda, la bondad o el cariño hacia los demás. Empeñado incluso en socorrer y rescatar a quién no desea -en realidad y más allá de la obtención de algún beneficio- ser rescatado…

Mientras no aprenda a moverse en el proceloso mundo de los intereses y mezquindades reales, en la circunstancia de materialidad práctica que lo rodea, su vida va de fracaso en fracaso, en una sucesión de desastres ridículos o trágicos. Inolvidable personaje que sirve de catalizador para las manifestaciones de la miseria humana de su entorno, de bisturí para diseccionar la sociedad en cuyo escenario vive. Pero él, llevado de una gran sensibilidad y buenos sentimientos, no ceja en sus acciones bienintencionadas y al fin, quizá y aunque sea entre lágrimas, parece que la película apunta a un cierto espacio de esperanza…
Además del excelente guión (son impagables muchos de los diálogos y situaciones), el filme está hábilmente realizado. Destacan, junto a algunas imágenes destinadas a resaltar metafóricamente la crudeza de determinados momentos, el desamparo y apartamiento del personaje…, ciertos encuadres «espontáneos» y movimientos de la imagen que figuran la improvisación del documental cámara en mano. Estética muy apropiada para este profundo fresco de la sociedad y de la naturaleza humana…
Excelente reseña. Gracias
Mil gracias, Juana 🙂